Por Diana Miloslavich Tupac
“Necesitamos un proyecto que tenga como base la resurrección del Perú”
Carmen Mc Evoy
Leyendo la excelente entrevista de la historiadora Carmen MacEvoy coincido en que, para salir de la peor crisis sanitaria, económica, social, política, cultural necesitamos la unidad y profundos cambios para salir juntos y juntas para reconstruir el Estado, sus partidos y la sociedad misma. Ya no se puede usar la palabra revolución, pero deberíamos recuperarla en un sentido democrático.
La debilidad de la democracia parece estar en el filo del desempeñadero. Faltan voluntades políticas, ciudadanas, sociales, económicas para emprender tamaño proyecto de cambios que pueda encontrar un camino, para entendernos en un país tan diverso, donde las poblaciones históricamente excluidas han sido poco nombradas en los debates y en los planes de gobierno como son los pueblos indígenas, afroperuano, las mujeres que seguimos siendo la mitad de la población del Perú, y la comunidad LGTBI que aspira a sus derechos. No ha sido poca cosa que los debates no hayan contados con traducción en quechua, aimara o awajun, mínimamente.
En estos días, mientras trato de seguir los debates y las encuestas electorales, alrededor mío hay personas que esperan una cama en el hospital Rebagliati, un lugar en la Villa Panamerica, una comunidad juntando fondos, porque además del Covid-19, son ciudadanos/as viviendo con VIH, trabajadoras sexuales buscando como juntar recursos para enterrar a sus fallecidas, otra sacando lo último que puede de la AFP para enfrentar la crisis, ollas comunes a las que les falta alimento, músicos extraordinarios deambulando por las calles esperando que los escuchemos. Las noticias en las redes nos dicen de personas valiosas nos van dejando por el Covid. La pena, el dolor, el temor y la indignación se suceden todos los días.
Queremos que la vacuna sea universal y gratuita. Y resulta que ahora se vacunan jóvenes de colegios profesionales que pueden esperar, y pocos han sido capaces de decir no a un error de este gobierno; esperamos una investigación y sanción, más allá de las renuncias.
Volviendo a las mujeres, mi tema favorito y al que no renunciaré, mientras la agenda de las mujeres no sea de todos y todas, no avanzara la democracia, ni la resurrección del país. Seremos un país con esperanzas cuando aspiremos en conjunto a que tengamos igualdad de género y erradiquemos las percepciones prejuiciosas; queremos ser libres para decidir sobre nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestras vidas. Igual pienso para la agenda de los pueblos indígenas, afroperuano, comunidad LGTBI y personas con discapacidades; resucitaremos todos y todas juntas o solo será un sector de la población como lo ha sido históricamente en nuestra incipiente república.
La pandemia nos ha confrontado con la pobreza en la que gran parte de nuestra población vive sin agua, sin techo, sin semillas y sin servicios básicos. Hemos abandonado nuestras referencias a las clases sociales, pero existen y no hay proyecto de cambio que no las tome en cuenta. Ahora, cómodamente, designamos a los sectores A, B, C y D.
Estas elecciones pueden ser un cambio de rumbo, pero también puede ser un retroceso que polarizará el país en los próximos años, porque la muerte, el hambre y la desocupación está a la vuelta de la esquina.
Seguimos apostando por un sistema democrático; esperamos un voto responsable este 11 de abril para ir hacia adelante o para retroceder hacia los momentos de la Guerra del Pacifico o los del conflicto armado interno. La pandemia que nos coloca como uno de los países más golpeados del mundo necesita de una nueva ciudadanía que habiendo tocado fondo vote por los cambios y si seguimos siendo pocos nos alistemos a nuevas batallas históricas en los próximos años.