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domingo, octubre 17, 2021

Chota, el encuentro de dos mundos

Por Juan De la Puente

La Municipalidad de Chota, es decir, su poder municipal, la Policía Nacional y la prensa local evitaron que el debate entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori sea un fiasco al que parecía conducir un “chócala para la salida” improvisado con idas y venidas de los candidatos a la segunda vuelta del 6 de junio.

De paso, el debate salvado por la eficacia del Estado y el concurso generoso de la población chotana, ha transformado el perfil de la campaña electoral e impreso en ella su propio formato: importan las ideas, lo programático/ideológico, pero mucho más los símbolos, es decir, lo emocional/simbólico. La mayoría de los análisis posteriores se han ocupado de lo primero y muy poco de lo segundo.

El debate fue también un combate y un embate, si nos atenemos a los hechos que van desde el 28/4 al 1/5, una sucesión de imágenes que concluyeron en un encuentro cargado de emblemas alegóricos que no pasan desapercibidos y que ayudan a la formación del voto nacional. Revisemos los símbolos de Chota 2021.

El hecho que el debate/embate/combate se realizara en Chota es una sutil victoria de Castillo patentizada en los tres “he tenido que venir aquí” pronunciados por Fujimori. Llevar este encuentro a la capital de una provincia pobre y alejada en medio de un cuadro de asedio electoral de Lima por las regiones, define una nueva relación de fuerzas en una campaña que había sido tomada por la elite limeña y su agitación anticomunista vía avisos luminosos. Ese es el primer símbolo: los asediadores se llevan a su lado el estadio, la pelota y el público, y obligan bajo nuevas reglas -también simbólicas- a la realización de otra competencia que los medios nacionales cubrieron en un día feriado a la hora del almuerzo.

El encuentro se escenificó en una plaza -el segundo símbolo- el ágora predilecto de la competencia política, el espacio de la palabra, aunque no siempre de las ideas; el territorio de los gestos, las pullas, la voz y la hinchada y, por qué no, de la demagogia. La política en la plaza es una ruptura de la regla de pandemia -decenas de contagiados esperan las urgencias hospitalaria de Chota- pero también de la forma de deliberación racional y programática que se tuvo hasta ahora. Me sorprendió el talante oratorio de Fujimori -de buen corte alanista- que pudo parecer soberbio para algunos, aunque creo que consiguió movilizar a las clases medias (¿y quizás a la costa?) lo que parece ser su propósito en esta hora de la campaña.

Castillo no fue un orador incendiario como esperaba la estrategia que lo presenta como un radical comeniños. Al contrario, hizo retroceder a su oponente en su discurso anticomunista, de modo que la acusación principal de Fujimori no fue que sea comunista, sino que carece de equipo. Visto de otro modo, procesó por lo menos en ese escenario un cambio en el relato sobre el adversario, que pasó de ser el candidato con malas ideas al candidato sin ideas.

El tercer símbolo es el más poderoso y decisivo; es el encuentro de dos mundos, dos maneras de entender el país. Fujimori fue valiente para internarse en un territorio hostil y eso redundará en votos. No obstante, habló desde fuera y quizás desde arriba, patentizando el nosotros vs ustedes; con ello fortaleció los lados del abismo electoral que cuentan las encuestas hasta ahora y que no sé si se disolverá hasta el 6 de junio: arriba/abajo, Lima/regiones y pobres/ricos, lo que también la dará votos a Castillo.

Los anuncios de Fujimori en materia de protección social -bonos, duplicación de Pensión 65, y 40% del canon a las personas directamente- no hubiesen sido posible sin el formato del encuentro de dos mundos a plaza abierta. En eso reside un cuarto símbolo de lo sucedido en Chota: Fujimori ha perforado su programa y confirmado no se puede gobernar el país de fuera de Lima desde la intangibilidad pura y dura del neoliberalismo. Es una de las razones de nuestra ingobernabilidad luego del 28 de julio que quien gane tendrá de administrar y gradualizar  con inteligencia. La viabilidad de esos anuncios y los de Castillo es otro asunto; corresponde al universo de lo programático/ideológico que ha perdido fuerza. Los debates del JNE esperan.

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9 Comentarios

  1. CASTILLO con su 10% de PBI para educación + 10% de PBI para salud, amen de responder con PENSION 60 y otras «perlas» demostraos POR QUE HUYE de cualquier confrontación de ideas. Se tiene q ir hasta su escondite y ten por seguro q el pardido de cerron no lo va volver a dejar hablar asi en publico …

    mi voto es contra este PSEU-COMUNISMO DEL MILENIO PASADO …

  2. Es un Castillo que enarbola su identidad, su figura define la brecha que siempre ha existido entre los de arriba y los de abajo. La humildad o simpleza pronunciada frente a la arrogancia de Fujimori es otro símbolo notorio que se observó en este encuentro que no fue debate: El provinciano y la criolla japonesa. Dos mundos que viven de espaldas

    • De acuerdo. Castillo enarbola su identidad no sólo en términos étnicos sino sociales y culturales. Responde con un elemento imbatible : la Realidad. Esa que viven (vivimos y/o vemos vivir a diario).
      Realidad cuando menciona que nadie le pagó los estudios, que sus hijos van al colegio público, etc. Ciudadano peruano con sus logros y sus carencias, cercano a millones.
      La señora Fujimori, dura, el gesto de desagrado, incluso cuando intenta un rictus de sonrisa, con el tono de voz que traía el recuerdo del padre (fuerte fijación), tratando de «aleccionar» al profesor que la escucha tranquilo y le responde con chispa.

  3. Muy buen articulo. Me ha maravillado ver a una provincia como Chota, organizada, imparcial, sin miedo y con un trato civilizado con entre los contendores. Los periodistas deben ser los mismos que lleven el debate del JNE. Esa seria mi recomendacion.

  4. No podemos referirnos sobre la realidad nacional sin ignorar los antecedentes históricos de la real Historia del Perú, si usted señor lector tiene la oportunidad de leer a los historiadores peruanos y extranjeros sobre la historia del Perú, se podrá dar cuenta que los males que nos aquejan no son nuevos, lo venimos padeciendo recurrentemente, la desigualdad en el Perú es crónico. Póngale el nombre que usted quiera, convendremos palabras más, palabras menos, que en este juego perverso existen como en el bullying, tres actores: un agresor, un testigo y una víctima. En el caso peruano este agresor está representado por una población mas bien minúscula, pero que mueve los hilos del país, es la élite. El testigo está representado por la población que no es derecha ni de izquierda, la clase media, cuando nuestra patria está en crisis este sector de la población desaparece. La víctima por los que menos tienen, aquellos que no tiene nada para llevarse a la boca y sufren penurias para sobrevivir. Juan, con bastante lucidez nos explica que la polarización se da preferentemente en los periodos electorales, pero el abismo social es estructural. La diferencia entre la clase dominante y la clase dominada en términos sociales, económicos, políticos es insondable, imponente, incomprensible, peligrosa, maliciosa, abismal e inmoral. Nuestra economía social de mercado ha fracasado, personalmente creo que el comunismo no cabe en el mundo de hoy, pero tampoco cabe un capitalismo rampante. Necesitamos un modelo equilibrado que responda a las necesidades del hombre peruano promedio de hoy para llevarlo hacia el desarrollo de nuestra patria. El Perú no necesita que le regale nada, pero tampoco quiere que se le robe nada; solo necesita que se le ofrezca oportunidades de progreso para todos sin excepción.

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