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viernes, mayo 24, 2024

Planes de gobierno, agendas invisibles y audiencias judiciales emblemáticas

Las últimas semanas han cobrado un interés inusitado los planes de gobierno, dando por supuesto que los planes serán cumplidos al pie de la letra, y ahora se requiere incluso la firma; casi se ha pasado a verlos como documentos vinculantes.

Durante años he visto con incredulidad la facilidad con que candidatos/as, autoridades firman compromisos, planes, acuerdos de gobernabilidad y luego no hay ningún mecanismo en el Estado que obligue a cumplir con lo prometido.  A veces se firman incluso compromisos que son obligaciones que tienen que cumplir y que desconocen.

Pero hay sin duda una incertidumbre de todo el espectro político y ciudadano de saber que va a pasar con sus vidas, sus derechos, sus sueños al salir de esta pandemia. Todos, todas esperan encontrar mejores condiciones de vida, ante la pérdida de sus empleos, ingresos, endeudamientos, dobles y triples horas de trabajo para las mujeres con su salud mental deteriorada, y la acentuación de las violencias de género que trajo la pandemia. Estas circunstancias no son comunes, porque hay quienes han sufrido la pandemia, pero no han perdido el empleo, sus ingresos se han mantenido o disminuido un poco y van recuperando el ritmo de sus vidas de alguna manera y pronto se olvidarán de las desigualdades que hay en nuestro país.

Aún no hemos llegado a la segunda vuelta y la impresión que tengo es que el daño infringido a una débil democracia será difícil de reparar. Periodistas, analistas, futbolistas desatados, irreconocibles, son el termómetro de lo que nos viene aconteciendo. La angustia y el miedo se han instalado. Esta devastadora pandemia que nos viene dejando huérfanas, adoloridas, apenadas por tanto muerte a nuestro alrededor ha coincidido con un proceso electoral que ha terminado de erosionar lo que ya vivíamos y veíamos: las tremendas desigualdades que se pusieron al descubierto, un país fragmentado y dividido donde no hay pocos intereses comunes.

Las clases, grupos sociales, sectores sociales hoy divididos en nuevas mediciones como sector A, B, C, D, E, no ubican puntos de encuentro. Y en este desencuentro las mujeres y comunidades LGTBIQ que parecía que habían avanzado y conquistado derechos, aparecen como innombrables en los discursos hegemónicos, en los planes de gobierno y en las preguntas que se hacen en los medios.

Los feminicidios, violaciones sexuales, desaparición de mujeres, niñas adolescentes, se caen de los planes de gobierno, cuando parecía que estaban en el centro de las preocupaciones nacionales. Todo lo avanzado, conquistado con cuatro décadas de luchas salvo alguna mención esporádica pasa desapercibido.  Igual con la comunidad LGTBIQ va desapareciendo en estos momentos.

Para completar el panorama, coincidió las audiencias judiciales de casos emblemáticos como el de Mantas y Vilcas, en donde el Ministerio Publico acusó a catorce militares por violación sexual en agravio de nueve mujeres de las comunidades Manta y Vilca (Huancavelica) entre 1984 y 1991. Estas mujeres que lograron judicializar sus casos son parte de más de 4,567 mujeres víctimas de violaciones sexuales durante el periodo de la violencia política.

Por otro lado, después de 25 años, el fiscal Pablo Espinoza sustentó porqué las 1,312 mujeres víctimas de las esterilizaciones forzadas tienen derecho a la justicia, a ser escuchadas y el derecho a que se sancione a los responsables. (Fujimori y sus exministros Eduardo Yong Motta, Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga, congresista electo). Finalmente, el canal del poder judicial, Justicia TV transmitió las audiencias que deben ser públicas y así lo quisieron las víctimas.

La Asociación de Mujeres Peruanas afectadas por las esterilizaciones forzadas, organizaciones feministas que acompañaron el caso, organizaciones de derechos humanos, movimientos ciudadanos como 2,074, defensoras/os y la ciudadanía en general a la espera que el Juez Rafael Martín Martínez abra la investigación judicial tan largamente esperada, con tantas luchas y movilizaciones en un país con tanta impunidad y escasa justicia para las mujeres.

Hablamos de un programa de salud pública que esterilizó alrededor de 272,028 mujeres peruanas, rurales e indígenas en su mayoría. El Estado peruano reconoció que a 22,004 mujeres se esterilizó sin un consentimiento genuino y que fue una política eugenésica de salud pública, en el acuerdo amistoso del Caso Mestanza.  Por ello, las declaraciones de la candidata Fujimori, de desconocer lo que ya el Estado Peruano ha reconocido ha colocado en el debate electoral sus declaraciones negacionistas.

También hay expectativa sobre los pendientes relacionados con las esterilizaciones forzadas del Ministro de Justicia y Derechos Humanos que habiendo una nueva legislación no se pronuncia por la reparación integral a las víctimas y sobrevivientes.

Es en este coctel explosivo que nos encontramos, con un país polarizado que no lo resolverá ningún resultado de la segunda vuelta. Porque un sector importante de la población ve en Pedro Castillo una esperanza de cambio y otro sector del país ha decidido no solo que no haya cambio alguno, sino que haya retrocesos. Como podría ser que nos encuentre un Bicentenario con un gobierno con un partido responsable de tanta corrupción, violación de derechos humanos, clientelismo que ha terminado siendo perdonado por quienes, por lo menos defendían la institucionalidad democrática y ahora se escudan en temores infundados o no, pero que los descalifican como organizaciones y personas democráticas.

Desde mi primer artículo en esta plataforma diferencié el voto popular de las regiones por el cambio por una vida digna. Pedro Castillo no esperaba llegar tan lejos, y hace esfuerzos por continuar respaldado por un gran sector de la población.  No hubiera sido mejor, dejar que arme lo que sabemos no tenia, su equipo técnico, reconsidere su plan de gobierno, articule con su bancada, se reencuentre con sus electores/as y que una convivencia sana y democrática lleguemos a un debate electoral donde presente lo que plantea para un posible gobierno y que la ciudadanía decida con su voto.

Necesitábamos un debate serio, que le de salidas a nuestro sistema de salud pública de manera inmediata y garantice la vacunación universal por poner un tema de urgencia. Nada de eso ha ocurrido estamos sumidos en una contienda nacional de enfrentamientos, hostigamientos que no tendrá cuando parar.

No solo seremos el país más golpeado por la pandemia, sino por la post pandemia. En estas circunstancias ¿con quiénes dialogamos? sobre una mirada nueva de la economía del cuidado que no deje a las mujeres cargando en sus hombros la reactivación económica, porque es lo que sucederá. Las mujeres son las más golpeadas en la crisis que vivimos y con menos posibilidades y derechos. Pienso en la fuerza que traían las mujeres antes de la Guerra del Pacifico y se demoraron casi tres generaciones para recomponerse. Mantas y Vilcas y las esterilizaciones forzadas es lo que no se quiso ver en su momento, lo que les pasaba a las mujeres; ahora tampoco nos están viendo.

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