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lunes, abril 15, 2024

Comenzando el juego en el ajedrez político

Luego de las primeras movidas en el ajedrez político, de parte del Presidente de la República, muchos sectores, incluyendo a los que lo apoyaron en la segunda vuelta, comienzan a tener dudas de lo que busca el presidente Castillo. Y los actores políticos van colocándose y preparándose para enfrentar al gobierno y sus acciones. Hagamos tres reflexiones sobre las acciones políticas presentes.

  1. Los primeros días de gobierno hemos visto idas y venidas, y escasa comunicación, seguida de muchas especulaciones. Al parecer, el aprendizaje político costará al país. ¿Cómo se piensa gobernar democráticamente un país desde el secretismo? La ética de los políticos, como lo señalaba Weber, debe ser una ética de responsabilidad, lo que implica dar cuenta de sus acciones. Ningún ejercicio de lo público puede darse desde el secretismo, propio de gobiernos autoritarios y dictatoriales. Ese aspecto deberá ser uno de los que deberá corregir inmediatamente el nuevo gobierno. La transparencia es uno de los principios morales indispensables en el ejercicio público.

El partido en el gobierno debe darse cuenta que la democracia implica un estado de derecho, es decir, leyes y procedimientos que sostienen esta forma de gobierno. Dando la ventaja de la duda, los errores de aprendizaje pueden evitarse dependiendo de los asesores profesionales. El mismo presidente señaló en su mensaje que buscará cambiar la constitución dentro de la ley, dentro de la constitución actual.

 

  1. Todo hace pensar que el presidente ha decidido gobernar con su partido. No cabe duda que parte de las reglas de juego de la democracia es que el presidente pueda gobernar con su partido. Si bien el presidente puede elegir a sus ministros, es deseable que deba hacerlo con criterios éticos y profesionales. Elegir a ministros que tienen procesos abiertos o que son simpatizantes de Sendero Luminoso o solo porque son miembros del partido en el gobierno, no son señales positivas para el ejercicio adecuado del poder, pues las capacidades profesionales y éticas quedan de lado.

 

Y si tales autoridades reconocen que no están preparadas para eso, ¿qué deben hacer? Pues capacitarse y elegir viceministros preparados, de lo contrario las entidades del Estado podrán verse afectadas. Y es que los Estados modernos deben saber combinar entre el liderazgo político y la administración profesional, sumados con virtudes éticas. Una burocracia profesional debiera ser parte de la estructura del Estado, lamentablemente hemos tenido una historia de “tarjetazos” que este gobierno debiera evitar y hacer lo posible para profesionalizar el Estado.

 

  1. Al sustentar su gobierno en el marxismo de Perú Libre, el presidente parece querer gobernar con una lógica del siglo pasado, que buscaba la confrontación o la famosa “agudización de las contradicciones”, cuya lectura dicotómica de la realidad solo lo llevaba al conflicto. “Los que están conmigo y los que están contra mí”, “nosotros los que representamos al pueblo, ustedes que representan a la burguesía”, como si esto diera cuenta de la complejidad de nuestro país. Solo es un juego peligroso que lleva a desestabilizar. La política no puede reducirse a luchas por posiciones de poder. Pues los sectores perdedores de las elecciones presidenciales comienzan a entrar en la misma lógica, convocando a marchas de protestas, queriendo lo mismo, afirmarse en espacios de poder para defender lo suyo o recuperar una imagen política para las próximas elecciones regionales y municipales. Y el resultado de esa lucha puede volver a ser la inestabilidad, que los ciudadanos no deseamos.

No se puede obligar a los actores políticos a que dejen sus ideologías, hasta el mismo juego democrático las presupone. Unos son marxistas, otros anarquistas, liberales, neoliberales, republicanos, y todas las combinaciones posibles. El error está en reemplazar la realidad y los momentos oportunos por las ideologías. La pobreza, el desempleo, la crisis climática, el cierre de empresas, la corrupción política y empresarial, el narcotráfico, la delincuencia, la marginación social, etc., son problemas reales de nuestra sociedad. Y las ideologías, cualquiera que sea, no les hace justicia. Así, antes de afirmar sus ideologías, debiera afirmarse acuerdos mínimos para luchar por el país, luego cada quien desde sus ideologías movilizarse hacia la realización de esas metas comunes.

 

  1. ¿Es vacío o iluso un discurso de la unidad? Parece que el sentido común nos llevaba a pensar que, luego de un escenario electoral fuertemente polarizado, debiera darse mensajes -no solo discursos- de unidad, nombrando a un premier que ofrezca confianza y tenga un poder de convocatoria y señalando una agenda mínima de unidad. ¿Es que no es posible otro ejercicio político fuera de la lógica amigo-enemigo?

No se percata el señor presidente que, con su único partido como aliado, en medio de un país que vuelve a estar encrespado, no se puede sostener la gobernabilidad. Solo seguir con riesgosos juegos de poderes que quizá puedan darle ventajas momentáneas, pero a la larga terminarán perjudicándolo a él y al país.

El tiempo exige nuevas formas de actuar político, no repetir los mismos patrones mentales y de conducta que nos mantienen en el subdesarrollo, afirmándose las injusticias sociales. Percepción de la realidad e imaginación política quizá debieran ser los criterios necesarios para el nuevo gobierno.

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