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viernes, mayo 17, 2024

La salida de Béjar y el regreso de Maúrtua, el cambio en la política exterior peruana

El breve periodo de Béjar

El pasado 29 de julio, la elección de Pedro Castillo como canciller recayó en el sociólogo, artista y ex guerrillero, Héctor Béjar Rivera, dando inicio a un giro notable en la política exterior peruana, cuyas primeras novedades fueron la virtual muerte del Grupo de Lima -para el caso venezolano- y la insistencia para la ratificación del Acuerdo de Escazú, rechazado por la mayoría del parlamento anterior.

Sugerido en un informe anterior, el internacionalista Ramiro Escobar, compartió al respecto de la designación de Béjar como canciller que: “No es alguien que desconozca los hechos internacionales; a veces se puede encontrar una persona que no sea parte del sistema diplomático, pero conoce muy bien el sistema, como es en su caso”. Además, que “se nota un giro en la política exterior, no diría que dramático, pero si notorio. Incluir a los gobiernos regionales para diseñar la política exterior; la idea es que la política exterior sea una expresión de la política interior, de la sociedad peruana y no solo del Gobierno. Me parece interesante y ver cómo se llevará a cabo”.

Hoy, tras menos de un mes en el cargo, el internacionalista Owan Lay realiza un balance de los primeros cimientos que se intentó plantear durante el legado de Héctor Béjar. “Su primer discurso fue vinculado a la afirmación del multilateralismo, defensa de derechos humanos y una agenda altamente progresista donde señaló varios elementos que se conocen como el ´soft law´ en la política internacional. Habló de políticas vinculadas a la comunidad LGTBI. Lo que uno veía es una política de acuerdo a los lineamientos del cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una mirada progresista, pero al mismo tiempo una mirada no alineada con lo que serían ´las voces de imperio´. Para muchos, esta mirada no alineada responde a una lógica de mediados del siglo XX, una lógica de Guerra Fría donde se habla de seguir a las grandes potencias o no. Hoy no sé si es la forma más adecuada de mirar la política exterior, sino más bien, debería ser re afirmar el compromiso de Perú en democracia liberal y representativa, los valores y el pleno respeto a los acuerdos vinculados a Derechos humanos”.

Los motivos de su salida

El detonante de la crítica y el constante pedido de su retiro de la cancillería fueron los comentarios vertidos en noviembre de 2020 por Béjar durante las protestas contra Manuel Merino, donde señaló para un programa emitido desde Internet que la Marina fue «la responsable de iniciar el terrorismo en Perú». A ello se refirió tras hacer alusión a un ataque a una serie de pesqueros en el año 1977 donde la prensa del momento acusó a los militares, aunque no se tienen pruebas fehacientes sobre lo sucedido. Ello provocó que diversas bancadas en el Congreso y un grupo de la sociedad civil exijan su salida del Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que, es más, esto escaló al nivel que La Marina de Guerra del Perú rechazó las declaraciones.

Mediante un comunicado en sus redes sociales, la Marina señaló que esta aseveración es falsa y constituye una afrenta contra las personas que lucharon contra los grupos subversivos.

“La Marina de Guerra del Perú rechaza la afirmación antes referida, carente absolutamente de veracidad, la misma que constituye una afrenta contra los hombres y mujeres que lucharon y continúan luchando contra la delincuencia terrorista, contra las viuda, huérfanas y deudos víctimas de esa execrable acción”, detalló. Esto motivo que el Béjar presentara su renuncia al cargo el 17 de agosto.

“El manejo de la crisis Béjar no fue bueno por parte de la cancillería y del mismo ex canciller. Luego de las informaciones propaladas por algunos medios de comunicación (fracciones de las declaraciones), Béjar no salió a dar explicaciones a fin de evitar que esto se convierta en una gran bola de nieve como fue lo que ocurrió. El entonces canciller esperaba a su presentación del 26 en el congreso o a un llamado a interpelación para poder resolver este tema cuando hoy las comunicantes avanzan rápido y si no manejas una crisis a través de la comunicación, se convierte en esto que desató incluso comunicados de la misma Marina de Guerra rechazando las opiniones de Béjar, quien luego de aceptada su renuncia recién salió a aclararlos. Esto refleja el mal manejo de la crisis”, sustenta Lay al respecto de la renuncia del canciller.

El Grupo de Lima

Tras el discurso de cambio de mando, Béjar comentó a la prensa el pasado 2 de agosto que el Perú seguirá trabajando, junto con otros países de Europa y la región, para encontrar una solución a la crisis política que se vive en Venezuela, pero sin interferir en su política interna.

«Contribuiremos, junto con los países de Europa, que ya están trabajando en esto, y con algunos países latinoamericanos, en el entendimiento de las diversas fuerzas políticas que existen en Venezuela, sin intervenir en su política interna. Estaré de acuerdo con la política que sea en Venezuela, siempre que esa política beneficie a su sociedad», señaló.

Esto fue tomado por muchos como el inicio de lo que sería la salida de Perú del conocido Grupo de Lima, asociación de 14 países firmado el 8 de agosto del 2017 que buscaban poner fin al régimen de Maduro en Venezuela.

Esto motivo incluso que desde el parlamento el grupo político Avanza País presentara una moción para citar al canciller Héctor Béjar al pleno con el fin de explicar sobre la permanencia de Perú en el Grupo de Lima.

Al respecto de la viabilidad de este grupo, Owan Lay nos comparte: “Mirar el Grupo de Lima sin mirar la crisis humanitaria en Venezuela es imposible. El Grupo de Lima debe tener un correlato sobre la crisis humanitaria en Venezuela y sobre un gobierno que no representa los valores que están establecidos en el sistema interamericano de la defensa de la democracia representativa. El Grupo de Lima en este marco no ha podido llegar a acuerdos sólidos con la administración de Maduro en Venezuela para coadyuvar al mejoramiento de las condiciones humanitarias de las personas en Venezuela, lo que sigue produciendo un éxodo masivo             de ciudadanos venezolanos a los demás países de la región y esa debe ser la principal preocupación para los países miembros del Grupo de Lima, la crisis humanitaria”.

Óscar Maúrtua vuelve a la cancillería

Tras quince años de asumir el cargo de canciller, Óscar Maúrtua regresa a la cartera de Relaciones Exteriores. Maúrtua ocupó dicho cargo durante el Gobierno de Alejandro Toledo Manrique (2005-2006). El nuevo funcionario es un diplomático, jurista y abogado peruano.

El nuevo funcionario del Ejecutivo también estuvo como embajador de nuestro país en Canadá, Bolivia, Tailandia, y Ecuador. Es, además, presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional, así como miembro del Consejo Consultivo Empresarial de Centrum de la PUCP y de la Comisión Especial de Relaciones Exteriores del Colegio de Abogados de Lima.

“Lo que puedo decir (es que) tengo una trayectoria por lo que intento es generar confianza, eficiencia. Sé que lo de la pandemia, concretamente toda la temática de la vacunación nos tiene preocupados, la Cancillería está jugando su rol. Vamos a reactivar, dinamizar aspectos operaciones”, fueron sus primeras declaraciones tras su juramentación el pasado 17 de julio.

“Siempre voy a saludar que se pueda contar con un diplomático de carrera que sea el titular de la entidad, eso me parece positivo, en primer lugar. Claro está que el canciller Maurtua no es la primera vez que asume esta responsabilidad, ya lo hizo en el gobierno de Toledo y también trajo algunos problemas de imagen pública que no hay que olvidar; sin embargo, en términos generales, en ese momento su posición fue institucional para el manejo de las relaciones exteriores, con lo cual esperamos que el manejo de la política exterior en este momento mantenga la línea de institucionalidad que respete los lineamiento y objetivos planteados por la cancillería como institución para el manejo de las relaciones exteriores”, puntúa Lay.

El caso en mención es que, en 2006, el entonces presidente Alejandro Toledo viajó junto al ministro de Relaciones Exteriores, Oscar Maúrtua de Romaña, y el titular de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero Diez Canseco, además del presidente del Congreso de la República, Marcial Ayaipoma y la congresista Doris Sánchez.  Esta congresista hizo viajar a tres de sus familiares en el avión presidencial, mismo espacio donde Romaña se encontraba en estado de ebriedad

En el 2015, de acuerdo al portal web del Congreso de la República, el excongresista Álvaro Gutiérrez Cueva presentó una denuncia constitucional contra el nuevo canciller, Óscar Maúrtua de Romaña, por supuestamente haber infringido los artículos 38, 51 y 126 de la carta magna al impedir que se derogase una resolución ministerial que permitía a la aerolínea chilena LAN presuntas ventajas en perjuicio del Estado.

Discrepancias en Perú Libre

El ala más cercana al presidente del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón no mostró su simpatía al respecto de la designación de Romaña como reemplazo de Héctor Béjar. Para el mismo Cerrón esta elección “no representa el sentir de Perú Libre”, pues no respondería a la línea integradora y soberana del partido.

Un comentario aún más fuerte fue la del congresista oficialista Guillermo Bermejo, quien consideró de “una broma de mal gusto” la designación de Maúrtua de Romaña como cabeza de la cancillería.

Al respecto de estas diferencias, Owan Lay resalta: “El embajador Maurtua fue parte de la comisión de transferencia, él pudo haber sido una de las personas que probablemente pudo ser canciller; por ello no entiendo algunas de las afirmaciones contrarias desde el mismo Perú Libre. Sin embargo, comprendo que para ellos el ex canciller Béjar significaba una labor simbólica que era el rompimiento de lo que ellos entienden como ´la sujeción de la política exterior peruana al imperio´, refiriéndose a Estados Unidos desde una mirada de mediados del Siglo XX. Estas son quejas en, hoy, un mundo mucho más multipolar, donde EE. UU ya no se debería ver como un poder que lo tiene casi todo. Hablar de una hegemonía como si fuera la Guerra Fría es haberse quedados detenidos en el tiempo”.

El canciller y las vacunas. En declaraciones a la prensa, tras jurar en el cargo, el canciller de la República indicó que es consciente que las vacunas son la principal preocupación para el país. En ese sentido, agregó que dinamizará el rol de Cancillería en cuando a las vacunas.

“Sé que lo de la pandemia, concretamente toda la temática de la vacunación, nos tiene preocupados. La Cancillería está jugando su rol, vamos a buscar reactivar, dinamizar aspectos operacionales”, manifestó.

Y este es un punto en el que se cuestionó al ex canciller Béjar pues a mediados de agosto hubo un retraso con la entrega de vacunas lo cual no permitió que se realizara una Vacunaton el fin de semana.

Hernando Cevallos, ministro de Salud, explicó el 10 de agosto que el motivo del retraso en la llegada de dos millones de vacunas del laboratorio chino Sinopharm al Perú, se debe a un incremento en la demanda de estas dosis en China.

“Según la respuesta de la embajada china y el laboratorio Sinopharm, habría un incremento de la demanda por un rebrote de COVID-19, por la variante Delta, en China. Entonces, ellos están restringiendo por algunos días los compromisos que tenían con distintos países para el envío de las vacunas”, explicó el ministro a RPP.

Al respecto, el internacionalista precisa que esto “es un trabajo articulado entre cancillería y Ministerio de Salud, existen responsabilidades compartidas, ambos son los sectores que son responsables en el proceso de adquisición de las vacunas. Además, hay que entender – como mencionó el ex ministro Ugarte- de que existían otras prioridades en la cancillería. Uno de los objetivos de la política exterior hoy debe ser garantizar la obtención de vacunas y estar presentes en los procesos de negociación para obtener no solo las vacunas para el pueblo, sino obtenerlas de la forma más rápida, segura y barata posible, conjuntamente con el Minsa. Debe estar como prioridades de la política exterior porque la vida de los ciudadanos, el buen estado de salud y la posibilidad de evitar muertes depende de estos funcionarios”.

Asimismo, alerta no se está garantizando el buen estado físico y mental de las personas, si bien la dimensión de la vacunación contra el COVID-19 es importante, no se estarían tomando acciones para la salud mental de las personas en un país que ha pasado por un largo confinamiento y pérdida de vidas.

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