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jueves, enero 20, 2022

Más de 11 millones de peruanos se encuentran en situación de vulnerabilidad monetaria debido a la pandemia

El ultimo estudio del Instituto del Instituto de Estadística e Informática (INEI) revela el fuerte golpe que la dado la pandemia en nuestra ciudadanía durante el 2020. Según se indica en el informe técnico “Perú: Perfil de la población situación de vulnerabilidad económica a la pobreza monetaria 2019-2020”, en el año 2020, el 35,5% de la población del país se encontraba en situación de vulnerabilidad monetaria, es decir, en riesgo de caer en pobreza monetaria al no alcanzar un nivel de gasto per cápita por encima de la línea de vulnerabilidad, lo que representa a más de 11 millones de peruanos (11.70 millones), la que comparada con el 2019 (34,0%) se incrementó en 1,5 puntos porcentuales. En tanto, el 30,1% estaba en condición de pobreza monetaria (pobreza extrema 5,1% y pobreza no extrema 25,0%), lo que comparado al año anterior (20,2%), se incrementó en 9,9 puntos porcentuales. Mientras que, el 34,4% era no pobre no vulnerable, respecto al año 2019 (45,8%), disminuyó en 11,4 puntos porcentuales.

Se considera población no pobre vulnerable, a aquella cuyo gasto per cápita supera el umbral de la pobreza monetaria (que son considerados técnicamente como no pobres), pero no alcanzan ubicarse por encima de la línea de vulnerabilidad.

La población no pobre vulnerable se encuentra en riesgo de caer en pobreza con el descenso de la economía. Esto se debe a que el ingreso permanente de esta porción de población es insuficiente y no tienen la posibilidad de acumular ahorros para prevenir y afrontar momentos de dificultad.

Para el INEI, para que una persona sea catalogada como “pobre” debe gastar mensualmente menos de S/ 360 por habitante, es decir, la línea de pobreza para una familia de cuatro integrantes es de S/ 1,440 mensuales. Asimismo, la línea de pobreza extrema considera a la población cuyo gasto por habitante no cubre el costo de la canasta básica de consumo alimentaria, que para el año 2020 se calcula en S/ 191 mensuales por persona, considerándose pobres extremos a las personas cuyo gasto mensual no cubre el valor de la canasta básica de consumo alimentaria; para una familia de cuatro miembros asciende a S/ 764 mensual.

Si una proporción de la población escapa de la línea de pobreza, se espera que adquiera en cierta medida seguridad económica, lo cual implica que, durante los ciclos negativos de la economía, incluso ante factores de riesgo individual como enfermedad o pérdida de empleo, los hogares no tengan que vender sus activos, sacar a los niños del colegio, entre otras medidas que afecten su bienestar y futuro, para combatir la situación inesperada.

En tanto, los pobres monetarios son aquellos cuyo gasto per cápita no llega a cubrir el costo de la canasta básica de consumo compuesto por alimentos y no alimentos. La población no vulnerable es aquella población no pobre cuyo gasto per cápita es superior a la línea de vulnerabilidad.

“En el Perú hay muchos que no son pobres, pero son vulnerables, ganan dinero y siguen siendo informales. En shocks como la pandemia, ellos vuelven a ser pobres, ganan menos, no pueden vender en las calles, dejan de ganar los S/. 1440 y vuelves a ser pobres”, indica el economista Humberto Campodonico.

 

En adición, entre los años 2014 y 2020, la proporción de población en situación de vulnerabilidad monetaria no mostró variación significativa y aumentó (1,0 punto porcentual) de 34,5% a 35,5%; asimismo, los que se encontraban en situación de pobreza monetaria, se incrementaron en 7,4 puntos porcentuales al pasar de 22,7% a 30,1%. Por su parte, la población no vulnerable no pobre decreció en 8,3 puntos porcentuales al pasar de 42,7% en el año 2014 a 34,4% en el año 2020.

Asimismo, como muestra el estudio, en el año 2020, en el área rural del país la mayoría de la población (88,8%) o se encontraban en situación de vulnerabilidad monetaria (43,1%) o en pobreza (45,7%); en tanto solo el 11,1% era no pobre no vulnerable.

En comparación con el año anterior, en el área rural, el 87,0% de la población del país se encontraban, o en situación de vulnerabilidad monetaria (46,2%) o en pobreza (40,8%) y el 13,0% era no pobre no vulnerable.

En el área urbana, la vulnerabilidad monetaria afectó al 33,5% (9,6 puntos porcentuales menos que en el área rural) y la pobreza monetaria incidió en el 26,0% (19,7 puntos porcentuales menos que en área rural); en tanto el 40,5% eran no pobres no vulnerables (29,4 puntos porcentuales más que en el área rural)

Incidencia de la vulnerabilidad por espacios geográficos

El estudio establece para el año 2020, cinco grupos de departamentos con niveles de pobreza estadísticamente semejantes.

En el primer grupo, con la más alta incidencia de pobreza monetaria (43,6%) se encuentran los departamentos de Huancavelica, Ayacucho, Pasco, Huánuco, Cajamarca, y Puno. En estos departamentos, el 38,3% de la población son no pobres vulnerables, es decir, está en riesgo de caer en pobreza monetaria al no alcanzar un nivel de seguridad económica. Si bien se ubicaron por encima de la línea de pobreza, podrían caer en pobreza durante los ciclos negativos de la economía, incluso ante factores de riesgo individual como enfermedad o pérdida de empleo. En tanto, el 18,0% de la población de estos departamentos son no pobres no vulnerables. Comparados con los resultados del 2019, la incidencia de pobreza (36,9%), fue mayor en 6,7 puntos porcentuales, la población en situación de vulnerabilidad monetaria (39,2%) disminuyó en 0,9 punto porcentual y respecto a los no pobres no vulnerables (23,9%), decreció en 5,9 puntos porcentuales. En el segundo grupo de departamentos con tasa de pobreza que se situó en 32,9%; se encuentran 10 departamentos: Amazonas, Apurímac, Provincia Constitucional del Callao, Piura, Loreto, Tumbes, Cusco, La Libertad, Junín y Áncash. El 36,7% de la población es no pobre vulnerable y el 30,3% son no pobres no vulnerables.

En el tercer grupo de departamentos con incidencia de pobreza de 26,2%, se encuentran: Lima Metropolitana, Lima (Región Lima), San Martín, Tacna, Ucayali. La vulnerabilidad monetaria incidió en el 33,5% de su población, en tanto, el 40,3% eran no pobres no vulnerables.

En el cuarto grupo de departamentos con nivel de pobreza monetaria de 17,3%, se encuentran 3 departamentos (Arequipa, Moquegua y Lambayeque). En estos departamentos, la incidencia de la vulnerabilidad monetaria es de 34,2%. En tanto, el 48,5% de la población de estos departamentos son no pobres no vulnerables.

El quinto grupo está integrado por los departamentos de Madre de Dios e Ica, con la tasa de pobreza más baja (8,9%). El 34,7% de su población es no pobre vulnerable y el 56,4% no pobre no vulnerable. Al compararlo con el 2019, la incidencia de pobreza (2,6%), fue mayor en 6,3 puntos porcentuales; respecto a la incidencia de vulnerabilidad (27,0%), mayor en 7,7 puntos porcentuales y en relación a los no pobres no vulnerables (70,5%), fue menor en 14,1 puntos porcentuales.

Los departamentos con mayor vulnerabilidad. Según departamento, la mayor incidencia de la vulnerabilidad monetaria afecto a Ucayali (50,1%), San Martín (47,5%), Madre de Dios (47,4%), Loreto (47,3%), Apurímac (44,2%), Amazonas (42,2%), Huancavelica (40,8%) y Áncash (40,0%), entre los principales. Mientras que, la incidencia de pobreza monetaria, afectó a estos departamentos, en 21,2% a Ucayali, 26,0% a San Martín, 11,3% a Madre de Dios, 33,1% a Loreto, 35,5% en Apurímac, 36,1% en Amazonas, 47,7% en Huancavelica, 29,8% en Áncash.

Por grupo etario

Como se muestra en el estudio, en la primera infancia (de 0 a 5 años de edad) el 79,2% son pobres (43,1%) o son vulnerables (36,1%), en la niñez (6 a 11 años) el 78,2% (41,4% pobres y 36,8% vulnerables) y en la adolescencia (12 a 17 años) el 75,8% (37,9% pobres y vulnerables, en cada caso). Esta situación de pobreza y vulnerabilidad se acentúa entre los niños, niñas, adolescentes jóvenes y adultos jóvenes del área rural, donde más del 90% se encuentran en pobreza o en vulnerabilidad monetaria.

En la juventud, en el año 2020, el 28,0% de los jóvenes y el 32,4% de los adultos jóvenes eran pobres monetarios y el 35,5% y 35,0%, se encontraban en situación de vulnerabilidad monetaria. Para el economista Milton Ibáñez, esta etapa es muy importante porque marca el ingreso de un gran numero de personas a la PEA (Población Económicamente Activa), la cual dependerá mucho del grado de estudios y competencias labores con las que cuenten y así marcar los ingreso que contará como individuo y familia.

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