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lunes, julio 22, 2024

AMÉRICA LATINA Y EL EXILIO CUBANO

En su libro “El Exilio Indomable”, patrocinado por la poderosa Fundación Cubano Americana, el escritor Álvaro Vargas Llosa, retrata con bastante veracidad al exilio cubano; esa diáspora que no se da por vencida después de más de 60 años del régimen socialista en la Isla.

Historia

Creo que se hace necesario relatar en un breve espacio, los vínculos que unen a Cuba con los Estados Unidos, y en especial con el Estado de Florida. Se calcula que hay alrededor de 1,343, 960 cubanos, según censo del 2018, con una descendencia de 2,363,532. La mayoría residen en Florida, California, New York y New Jersey. Son la tercera comunidad hispana, después de los mexicanos y puertorriqueños. Una amplia mayoría son ciudadanos americanos.

Los vínculos de los cubanos son históricos, con Florida. Desde que se convirtió en una colonia española al ser descubierta en marzo de 1512 por Juan Ponce de León. El puerto de La Habana era el punto de partida. Siglos más tarde, cuando el imperio español estaba en franca decadencia, después de las guerras napoleónicas y las pérdidas de sus colonias en Hispanoamérica, Florida fue vendida a la joven nación del norte el 22 de febrero de 1819, hace 202 años.

A partir de aquí, muchos cubanos emigraron a dicho estado, estableciéndose en ciudades como Cayo Hueso (Key West), Orlando y Tampa. Para ese entonces Miami era una aldea. El prospero Miami no lo sería hasta después del año 1959, con el triunfo de la revolución castrista.

Los cubanos del siglo XIX huían de las malas condiciones del gobierno colonial español. Sin sospechar que, para mediado del próximo siglo XX, un hijo de español (gallego), Fidel Castro, haría que se produjera un gran éxodo como nunca se había dado en la Perla de las Antillas, como denominaban a Cuba los españoles. El último bastión español. De ahí el dicho de los españoles cuando pierden algo: “…más se perdió en Cuba”.

Estados Unidos, desde su misma independencia quiso la anexión de Cuba. Uno de los Padres Fundadores, Jefferson, la pretendía -según documentos históricos- y el presidente John Quincy Adams (hijo) se refería a Cuba como la “Fruta Madura”, con su doctrina que se complementó con la doctrina de otro presidente: Monroe. Así, ambos dejaron su intención plasmada en algunos documentos. Cuando estalla la Guerra Civil de los Estados Unidos, los Confederados del Sur querían anexar Cuba, pues al igual que estos estados, en Cuba existía la esclavitud, y por consiguiente sería una fuerza más en su lucha contra el norte Federado.

Por el lado cubano, también existía este deseo de ser parte de la Unión Americana. Desde Carlos Manuel de Césped (considerado el Padre de la patria cubana), hasta el ilustre Mayor General y gran patriota, Ignacio Agramonte. Ellos manifestaron en algún momento, sus ideas anexionistas, aunque algunos quieran negarlo.

Paradójicamente, la bandera que llevaron los patriotas cubanos en el alzamiento del 10 de octubre de 1868 con Carlos Manuel de Césped no es la anexionista.
Es importante señalar que la actual pabellón y bandera de Cuba, la creó y llevó en una invasión el español-venezolano y anexionista, Narciso López. Él intentó en 5 ocasiones liberar a Cuba para anexarla a los Estados Unidos, hasta que fue apresado y muerto por el garrote vil. Sin embargo, la del Padre de la Patria cubana, Carlos Manuel de Céspedes, es la bandera parecida a la de Chile y Texas, que actualmente no se utiliza.

En la segunda guerra de independencia, José Martí y los mambises (rebeldes) cubanos llevaban la bandera de Narciso López. La bandera de Puerto Rico, es igual a la cubana, con los colores invertidos. La idea de Martí era liberar a las dos islas, de ahí la creación del Partido Revolucionario Cubano, para la liberación de Cuba y Puerto Rico. Antes que Lenin, fue el creador de un partido político para hacer la revolución, o la llamada “Guerra Necesaria”, “…para impedir a tiempo que EE.UU caiga como una fuerza más sobre los pueblos de Nuestra América.” Así escribió a su amigo mexicano Manuel Mercado en carta inconclusa antes de caer en combate en Dos Ríos, en la antigua provincia de Oriente.

Cabe mencionar que el patriota cubano José Martí, considerado el Héroe Nacional, tenía su base de operación para recaudar fondos y lograr la creación del Partido Revolucionario Cubano en Florida –con el fin de lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico-. Pero decidió ir de nuevo a la “Guerra Necesaria” para lucha por la independencia cubana. Su muerte temprana en combate y la posterior intervención norteamericana en la guerra hispano-norteamericana, convirtió a Cuba en un protectorado norteamericano, aunque no fue el caso de Puerto Rico, que no contó con tan fuerte movimiento independentista.

Como observará Estados Unidos, y en especial Florida, siempre ha sido la tierra de libertad y oportunidades de los cubanos en momentos difíciles.

Tiempos actuales

En 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana comandada por de Fidel Castro, y la destitución del dictador Fulgencio Batista, comenzó el éxodo.

Primero, los vinculados al régimen dictatorial, después, sectores de la alta y mediana burguesía que fueron afectadas económicamente por el gobierno castrista. Posteriormente sectores de clase media y profesionales, que vieron la colectivización, la intervención de sus empresas y negocios, la escasez de alimentos y vestimentas, el servicio militar obligatorio para sus hijos, los rumores de la “patria potestad”. La CIA y el sacerdocio cubano organizaron la llamada operación “Peter Pan” en donde salieron hacia Estados Unidos más de 14 mil niños. Pero el empuje de las medidas socialistas y el gran temor del comunismo, desbordó la migración en la década de los 60. Se convirtió Cuba, la otrora nación amparada por Estados Unidos desde 1902, en otro escenario del conflicto de la Guerra Fría.

Primero, se produjo una salida masiva por el puerto de Camarioca (en la provincia de Matanzas), después salidas vía España y México al estar cancelados los vuelos directos a Estados Unidos y otros países de América Latina que habían roto relaciones con Cuba; después vinieron los llamados vuelos de la Libertad de Johnson. Seguirían los balseros, la penetración a las embajadas, principalmente la de Perú en 1980; otra crisis de los balseros en 1995 con Clinton y así sucesivamente. Hoy día, con el gran éxodo que existe por terceros países -no solamente de América Latina, también de Europa- hasta la empobrecida Haití ha sido trampolín hacia EEUU. Amén de la llamada Ley de Ajuste cubana promulgada por el extinto presidente Johnson, que le da facilidades a los cubanos para emigrar, una ley migratoria que no tienen el resto de latinoamericanos.

El actual exilio cubano es variopinto. Hay desde una ultra derecha que tiene el poder político y económico hasta una izquierda, que yo llamaría democrática. Pero para pasar de una a otra hay un amplio espectro. Hay distintas posiciones frente al castrismo y el cacareado bloqueo y/o embargo económico (para los cubanos lo primero, para los norteamericanos lo segundo).

Como inicié este artículo, Vargas Llosa describe principalmente a la Fundación Cubano Americana, y a su líder, el “chairman” ya fallecido, Jorge Más Canosa; como, quizás, el líder del exilio que tuvo mejor estrategia para enfrentar a Fidel Castro. Más Canosa, nacido en la ciudad de Santiago de Cuba, hijo de un coronel del anterior ejército cubano, exiliado muy joven, combatió al castrismo e hizo una gran fortuna en el exilio en el rubro de las comunicaciones. Amigo personal del extinto presidente Ronald Reagan, tuvo la idea que para combatir a Castro había que hacerlo desde las estructuras de las instituciones norteamericanas. Por eso apostó a que ciudadanos cubano-americanos fueran congresistas y senadores, y otros estuvieran con cargos en las distintas administraciones de la Casa Blanca.

En la actualidad hay 3 senadores cubano-americanos, Marco Rubio (republicano por La Florida), Ted Cruz (republicano por Texas) y Bob Meléndez (demócrata por New Jersey). Existen 7 congresistas: Carlos Giménez, María Elvira Salazar (la enemiga de Laura Bozzo) y Mario Díaz- Balart (primo hermano del suicidado hijo de Fidel) los tres republicanos por La Florida; luego vienen Albio Sires (demócrata por New Jersey), Alex Mooney (republicano por Virginia Occidental) Nicolle Malliotakis (republicana por New York) y Anthony González (republicano por Ohio).

Ellos no solamente van a boicotear a Biden para que renueve la política de Obama, suprimida por Trump, sino que su influencia va estar reflejada para América Latina. Está el famoso proyecto FORCE (Fuerza) presentado por María Elvira Salazar. Sobre esto el congresista Díaz-Balart ha escrito vía twitter:

«Orgulloso de unirme a mi colega, @RepMariaSalazar, para presentar esta legislación que asegura que #Cuba permanezca en  la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo hasta que deje de propagar su malevolencia por todo nuestro hemisferio y ponga fin a su brutal represión».

Obama había quitado a Cuba de dicha lista. Ellos dicen lo siguiente, según María Elvira:

“…el artículo 205 de la Ley LIBERTAD requiere que el régimen de Cuba cumpla con las mismas condiciones necesarias para que se levante el embargo y las sanciones que lo acompañan:

1- Liberar a todos sus presos políticos y permitir que las organizaciones internacionales de derechos humanos competentes investiguen las cárceles cubanas.

2- Transición del régimen de Castro a un sistema que garantice los derechos del pueblo cubano a expresarse libremente.

3- Comprometerse a realizar elecciones libres y justas”.

“Como hija de refugiados cubanos que huyeron de la brutal dictadura que continúa encarcelando, pasando hambre, asesinando y oprimiendo sistemáticamente al pueblo de Cuba, me enorgullece presentar la Ley FUERZA”, dijo María Elvira.

Ellos son influencia en el ala más conservadora del partido republicano y también demócrata. Tampoco podemos olvidar al señor Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de la administración de Joe Biden. Y sin dejar de mencionar a Mauricio Claver-Carone, norteamericano de origen cubano. Nombrado el candidato de Donald Trump al Banco Interamericano (BID), postulación que causa mucha controversia en los gobiernos latinoamericanos, pues siempre fue alguien de algunos de los países de la región. Finalmente fue impuesto. ¿Pero quién es Claver-Carone? Es hijo de una cubana emigrada, nació en Florida. Antes de ser Director Senior de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la administración Trump, él fue Director Ejecutivo de Cuba Democracy Advocates, una organización lobista de derechos humanos a favor del libre mercado y el Estado de derecho en Cuba.

Esta ley llamada FORCE (Fuerza) en inglés, es conocida como “Ley de Lucha contra la Opresión hasta que Termine el Reinado de Castro”. La ley responsabiliza al régimen castrista por albergar fugitivos del sistema judicial norteamericano, por apuntalar a los regímenes de Maduro y Ortega (Venezuela y Nicaragua) y su participación en actos violentos. Claro está, aquí de cierta manera, será una guía y advertencia para el futuro gobierno ecuatoriano de ganar Andrés Arauz de Unión por la Esperanza, visto como un “correista”. Otro tanto para el presidente boliviano Luis Arce, que está renovando los vínculos con Cuba, después del golpe parlamentario a Evo Morales. Seguro que tanto Fernández en Argentina y López Obrador en México, deben estar bajo la lupa, demasiado cercanos a La Habana.

Todo indica que la política norteamericana en los próximos tiempos tendrá una mirada en la cual estos “influencers” ejercerán un papel en el proceso de toma de decisión en la región. Todos son trumpistas, aunque sean demócratas algunos de ellos.

Recuerdo al ex embajador, ex ministro chileno y profesor de FLACSO, Luis Maira, cuando en sus clases y escritos, decía que la política exterior norteamericana no es uniforme, pues una cosa piensa la Casa Blanca, otra el Congreso, otra el Departamento de Estado y otras la CIA y la DEA.

Es por eso que no nos extrañe que todos estos funcionarios sean un escollo para Biden, en su política hacia Cuba y Latinoamérica. Hay que tener presente que algunos pertenecen a la Comisión de RRII del Congreso de la Unión y otras comisiones importantes. Ellos fueron los que más alimentaron en incluir nuevamente a Ia Isla en países patrocinadores del terrorismo, algo que había eliminado Obama. Un argumento es la presencia en Cuba de ex guerrilleros de las FARC y el ELN; cuestión también que plantea el gobierno de Iván Duque.

Es por eso que, dentro del análisis de la política exterior norteamericana hacia la Isla y Latinoamérica en su conjunto, hay que tener presente a estos miembros del Congreso norteamericano, su dinamismo e influencia, y los fuertes lobbies que le rodean; además de otros cubanoamericanos que han pertenecido a anteriores administraciones presidenciales, como es el caso del ex embajador Otto Reich, sin olvidar los vínculos de la familia Bush y el ala más conservadora del Partido Republicano; hay que recordar que los “plomeros” (gasfiteros) del escándalo de Watergate eran cubanoamericanos ex agentes de la CIA. El primer reclutador de agentes cubanos para la CIA, fue el joven George Bush (padre), él fue quien estableció y fundó la oficina de esta agencia de inteligencia en 1960 en la ciudad de Miami.

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