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lunes, mayo 16, 2022

PACHA QALLAREQ – EL REINICIO DEL MUNDO DESPUÉS DE LA COVID-19

El maestro Carlos Apolinar Hurtado Gálvez es un cazador de mitos, anda tras ellos o lo persiguen a él. Luego de superar la pandemia más dura, con nuestros dolores a cuestas y amigos perdidos, hemos decidido reiniciar la vida cultural, primero rompiendo el miedo a este encierro físico y mental.

Recorrimos primero los márgenes del Cusco, cuyos Apus observan cómo quedó el pueblo tras la pandemia. El afán destructivo e invasor nos hace constatar que prácticamente han desaparecido todos los bosques y campos verdes, todo es cemento y calamina: el “costo de la civilización”, como justifican las autoridades y algunos profesionales que se enriquecen con el negocio. Tanto así que hasta quieren rematar o lotizar los terrenos de los Santuarios de Saqsaywaman, Q’enqo, Pumamarka y otros.

Para mitigar el dolor de la pandemia y la destrucción del Cusco que testificamos, caminamos por algunas alamedas de los pequeños valles que subsisten, disfrutamos los placeres de los colores que nos rodean en el trayecto. “Por lo menos los vendedores no han podido privatizar los colores”, dice con consuelo el artista.

Todo es una explicación del humor, el sabor, los pigmentos, las tierras que dan fulgor y cariño a la vista; a veces termino comprendiendo que los colores también hablan y escriben. Muchas veces escucho del bermellón “y eso que todavía no reflejo mi textura completa” y cambia de color para burlar mi curiosidad.

Muchas experiencias de caminatas anteriores a la pandemia fueron recogidas para su muestra pictórica. Me dice que “los tonos son infinitos al de los movimientos de la tierra que se renuevan, reafirman y despliegan”. Su hijo Rodrigo, un doctor de los colores y la magia del cine y la tele, me dice “tío Jesús, toda esta diversidad es el producto de eventos cósmicos que trasforman los fenómenos y el clima, la producción en el seno de la pachamama”. Todo ese contexto debe ser fotografiado por el pincel del artista, así se llamará la colección a exponer en la Casa de la Cultura del Banco de la Nación, como Pacha Qallareq una categoría para el mundo de los iniciáticos.

Ha crecido la conciencia planetaria y ambiental en estos tiempos, nuestros abuelos llamaban a estos tanteos, que no está en la academia filosófica de las grandes universidades: “conversar o dialogar en agradecimiento a la tierra a través del saminchay o haywarikuy”. Esto que llamamos PACHAMAMA o Madre Naturaleza de todos los Tiempos, está expresado en cada palabra, temporalidad, momento, símbolo de la existencia humana.

Carlos Hurtado ha bautizado a cada uno de sus cuadros con expresiones del Runa Simi, ese hablar popular que, como en los tiempos de Areche, pretende ser también desconocido y mutilado con trabalenguas de doctores reemplazantes de extirpadores de idolatrías idiomáticas, desde las universidades y ministerios coloniales de deseducación e incultura.

Nina, Allpa, Unu, Wayra, Apu, Paqareq Tampu, Willka, Waqa, Pacha Takiy, Apacheta, Sach’a Runa, Pacha Qallareq, sutiyuqmi kay munay sonqoyoq mayt’u; pukapas allin pukan, q’omer kusi q’omer, anqaspas cheqaq anqas. (Jesús Manya Salas – El viejo Puma).

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