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lunes, mayo 16, 2022

LA DISTRACCIÓN CONSTITUYENTE

El anuncio de Pedro Castillo que presentará al Congreso un proyecto para consultar en referéndum si la población está o no de acuerdo con una Asamblea Constituyente es de lejos un distractivo para sacar del foco la tormenta social que vive el país.

El sorpresivo anuncio presidencial en medio de la más grave crisis política y social sin lugar a dudas coloca momentáneamente en el centro del debate el tema constituyente, pero también sirve para eludir a esa mayoría de ciudadanos -que según las encuestas- piden que se vayan todos y se convoque nuevas elecciones presidenciales y congresales.

El anuncio es oportunista, lo hace en el momento más crítico para su gabinete que ya lleva varias semanas sin saber qué hacer con los reclamos ciudadanos que se sienten defraudados con este Gobierno fallido y que se expresan en movilizaciones sociales, pliegos regionales, paros agrarios, toma de carreteras, minas paralizadas  y en general un rechazo tanto al Gobierno mediocre como al Congreso mafioso.

Este anuncio es demagógico, Castillo sabe que dicho proyecto de reforma constitucional tendría que ser  debatido y aprobado por la Comisión de Constitución de manera prioritaria, luego tendría que pasar al pleno para su aprobación con un mínimo de 66 votos para que se pueda luego convocar a un referéndum y realizar la consulta.

Castillo y Cerrón saben que esa iniciativa, a la que renunciaron desde el 28 de julio 2021 tanto en el mensaje presidencial y en la presentación del gabinete Bellido, puede ser enviada al archivo en la Comisión de Constitución como ha sucedido con otras iniciativas, la cuestión de confianza por ejemplo, o en el mejor de los casos debatirla y en el mismo día rechazarla por amplia mayoría.

Castillo y Cerrón saben también, que su precaria alianza en el congreso solo alcanza para evitar la vacancia, esa precariedad no sirve para sustentar ningún debate, debate para el que tampoco están preparados, no tienen ninguna propuesta de nueva constitución, solo vociferan generalidades, de ahí el fracaso de la recolección de firmas que emprendió Perú Libre para llamar a un referéndum.

Es cierto que esa constitución del 93 de inspiración mercantilista  -hija del fraude y del golpe de estado es un frankenstein  parchado y reparchado-  tiene que ser cambiada para redactar un verdadero estatuto que no sea simplemente un cuerpo jurídico, sino un acuerdo de reglas de convivencia y  que exprese un pacto social, pero en este momento la población quiere soluciones concretas y sienten que el Gobierno y el Congreso ya han perdido legitimidad.

La reacción de la derecha y la extrema derecha a esta iniciativa distractiva desnuda su impronta autoritaria, antidemocrática y  totalitaria, porque a lo que le cierran el paso es al derecho de consulta, al derecho de los ciudadanos de pronunciarse a favor o en contra, al derecho a decidir.

La extrema derecha vienen sosteniendo que el pueblo no sabe votar, que el pueblo se equivoca, que las elecciones ya no son un asunto democrático porque las masas ignorantes se equivocan, y, sin  guardar  las apariencias llaman al golpe de estado cuando pierden, el fascismo en su máximo esplendor.

Las izquierdas tienen diferentes lecturas, desde los que ven un giro del presidente Castillo y le hacen guiños al corrupto, hasta  los que creen que esta iniciativa es un salvavidas del Gobierno pero que debe verse como una oportunidad para movilizar a la ciudadanía por sus demandas legítimas y una nueva constitución.

Lo cierto es que la agenda política  del país sigue estando en manos del Gobierno y del Congreso, ambos poderes del estado han perdido legitimidad y son rechazados mayoritariamente por la población, pero desde la sociedad civil hoy convulsionada por diversas demandas y reclamos no madura tampoco ninguna iniciativa capaz de encausar la crisis.

Hoy el país vive una tormenta social, no un momento constituyente, la gente no siente que una convocatoria como esa solucione sus carencias tras dos años de agravada con la crisis energética y alimentaria, hay quienes creen que ese momento constituyente puede crearse pero no levantan ideas fuerza capaz de movilizar al ciudadano de a pie.

Esta iniciativa marca la agenda política del país pero los reclamos están ahí, la crisis de gabinete está ahí, el desbarajuste del Congreso está ahí, el Congreso seguirá jugando a la vacancia con el cuento de traición a la patria; y, Pedro Castillo podrá nombrar otro gabinete más, pero las demandas ciudadanas seguirán creciendo y el pedido por nuevas elecciones generales también.

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