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viernes, octubre 7, 2022

LA CRISIS DEL RÉGIMEN NACIONAL Y REGIONAL

Los Gobiernos Regionales y Gobiernos Municipales, son parte de la estructura del Estado Peruano, por sus funciones y competencias en su gran parte aplican las políticas nacionales que se generan desde el Gobierno Nacional y sus sectores; son una prolongación del poder y la hegemonía en que se sustenta el actual régimen neoliberal; así lo fue en el periodo aristocrático, el oligárquico, los convulsos tiempos del velasquismo en sus reformas, como también con el Estado Neoliberal que viene desde las últimas décadas del siglo pasado y que agoniza en la actualidad.

Es posible que los gobiernos regionales y municipales, en el marco de su autonomía tutelada y restringida, puedan aplicar políticas más cercanas a su población y a las agendas de desarrollo regional y local; para esta condición se necesitan autoridades competentes, con mucha personalidad política y con respaldo de un movimiento social y regional organizado, bajo la conducción de un programa de cambios.

Las regiones y municipios son parte también de la profunda crisis política del régimen, de la crisis económica y social, la pandemia al igual que en el centro ha puesto al desnudo la salud privatista y excluyente, la disputa de los pueblos frente a la crisis ambiental que genera la minería y la enclave del gas; el agotamiento institucional y constitucional de las organizaciones de gobierno y de la sociedad; la crisis de la representación social y política tampoco son ajenas a esta realidad; tanto así que por la condición del Cusco como centro cultural, la perspectiva destructora de la hegemonía que anima el occidentalismo, afecta la identidad y el patrimonio del Qosqo andino y amazónico.

La crisis e inestabilidad política producto de la corrupción que, afecta la esfera nacional, repercute también en el posicionamiento de las clases y sectores sociales en las regiones; esta anomia e incertidumbre del país y de la sociedad es consustancial en las regiones que han perdido empuje e iniciativa de otros tiempos; no está en crisis solo la perspectiva o el horizonte de largo plazo, lo es también la propia coyuntura vacía de soluciones en el corto plazo.

Es en este contexto nacional, regional y local que debemos analizar las tendencias políticas, sociales, ambientales, culturales de nuestra realidad, para entender y comprender la necesidad de sus transformaciones y desarrollo. Son tiempos que debemos recoger el legado cultural y el significado del Tawantinsuyo, como proyecto plurinacional fundado en el pensamiento de Pachakuteq; el indigenismo y el comunitarismo de ayllus como reivindicación del ser humano en esta parte de los andes y la amazonía; el socialismo y el comunismo auroral como praxis del desarrollo de las fuerzas productivas y el rol de los trabajadores; el regionalismo como necesidad de un nuevo enfoque territorial y económico.

I.- LA REGIÓN COMO HORIZONTE Y CRISIS

La regionalización como propuesta de desconcentración del poder y descentralización administrativa del centralismo capitalista, fue una de las últimas reformas conquistadas por el movimiento social desde las regiones. En sus escazas dos décadas de existencia frente a los más de 500 años de centralismo en la colonia y república, ha demostrado mucho más vitalidad, para afrontar los problemas del país, como también ha evidenciado los límites en que fue diseñado y lo que es peor la nueva recentralización que se viene implementando en los últimos años de los gobiernos.

La disputa y crisis del espacio territorial, es un terreno permanente de lucha con el centralismo y la hegemonía neoliberal; no es casual la permanente campaña contra las regiones desde el poder fáctico económico y político que, ha visto afectado su capacidad de maniobra de usar sus poderes directamente sin pasar por el tamiz y la consulta popular y territorial.

Por ello no resulta casual que la resistencia y el campo de batalla social y ambiental, cultural y plurinacional se haya trasladado a las regiones; son desde estos espacios donde se ha enfrentado a la crisis ambiental que genera la minería y la explotación de los hidrocarburos; la lucha contra la privatización indiscriminada de nuestros recursos naturales y las empresas públicas se han ejercitado desde las regiones; las batallas culturales en defensa de la identidad y el patrimonio cultural de la amazonía y los andes están concentrados en estos lugares; la derrota y la recuperación de la democracia a la dictadura fujimorista nació de la Marcha de los Cuatro Suyos nació desde los frentes regionales; la defensa del agua, los bosques, los productos ancestrales surgen desde nuestros lares.

Las sociedades regionales se han consolidado como nuevos referentes políticos, sociales, económicos y culturales; es cierto que Lima sigue siendo la hiper concentración del poder pero el crecimiento y consolidación de las grandes ciudades y macro regiones es una perspectiva en desarrollo y una tendencia imparable en todos los marcos de la lucha por la hegemonía política.

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