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jueves, octubre 6, 2022

PEDRO CASTILLO EN CAÍDA LIBRE

En medio de investigaciones fiscales, denuncias constitucionales, pedidos de vacancia, juicio político y de supuestos audios grabados por el entorno presidencial, Cerrón apretó el botón para separar a Castillo de Perú Libre y dejarlo solo.

El puntillazo final llegó en olor a venganza, Cerrón no perdonó que sus ministros de Agricultura y Energía y Minas fueran cesados sin previo aviso, y de inmediato, al mismo tiempo que separaba a Castillo de Perú Libre ordenaba a su bancada votar por la censura del ministro del Interior.

La ruptura de Castillo y Cerrón viene a ser una suerte crónica de un divorcio anunciado, las discrepancias entre estos dos personajes no estaban marcadas por una lucha de programas o valores, era por prebendas, cupos ministeriales y puestos en el aparato del estado que Castillo repartía y que cada vez le tocaba menos al cerronismo.

Los resultados del 11 de abril  provocaron en Cerrón una euforia especial, pasó de estar silente en primera vuelta a convertirse en estrella del tuit en la segunda, de eludir acusaciones de corrupción a sobreactuar dictando pautas de campaña, se consideraba el propietario del triunfo y era tal su hiperactividad que alucinaba ser el conductor y Castillo tenía que obedecer, hasta que la frase: “que no sería ni portero de Palacio”, lo puso en tierra y pasó de la euforia a la frustración, en adelante tenía que negociar con ese Castillo aliado del MOVADEF que quería ser congresista y terminó de presidente.

Al dueño de Perú Libre le quedan 16 operadores incondicionales de los 37 que llegaron al Congreso, pero son 16 que juegan un partido aparte en cada una de las votaciones, y sirven para recordar que, esos votos -aunque disminuidos- pueden ser claves a la hora de vacancias, juicios políticos, censuras de ministros como Senmache o Chávez, y para contubernios, como el proyecto de Ley 02476 de Fuerza Popular que modifica el art. 12 del Reglamento del Congreso que le devuelve el poder a la bancada original de Perú Libre, el fujicerronismo en acción.

El comunicado de ruptura vino con carga explosiva, el pretexto era el abandono del programa e ideario del partido, pero el plato de fondo es la acusación de deslealtad y de querer quebrar bancada de PL comprado congresistas, denuncia grave que le tenían reservada a Castillo porque implica tráfico de influencias y cohecho, delitos por los que están siendo procesados actualmente PKK y Kenji Fujimori.

A Castillo y Cerrón nunca les interesaron los principios, si alguna vez los tuvieron, desde el primer mensaje presidencial y el de presentación del gabinete Bellido las banderas del cambio que sirvieron para ganar la segunda vuelta fueron desechadas de entrada. Hoy se sabe que las preocupaciones centrales de Castillo y Cerrón en el pasaje Sarratea eran por cuota de poder y algunos ministerios.

Con Castillo en caída libre y abandonado a su suerte, Cerrón comienza a jugar a la escopeta de dos cañones, por un lado, negocia, tranza y confabula leyes, normas y contrarreformas con la extrema derecha en la que están hermanados contra “los caviares”, y por otro, usa sus 16 votos para inclinar la balanza en censuras, juicios políticos, inhabilitaciones o para seguir negociando prebendas.

Las bancadas en el Congreso son un mercado persa y se venden al mejor postor, los que actúan en bloque son las de extrema derecha: Fuerza Popular (24), Avanza País (10) y Renovación Popular (9) que suman 43. La segunda compacta es lo que queda de Perú Libre (16). Acción Popular (15) es una lágrima, hermanitos o no cada quien tiene su juego, Alianza para el Progreso (14) es cualquier cosa menos una alianza. Luego vienen el Bloque Magisterial (10), Perú Democrático (7), Somos Perú (5): Cambio Democrático (5), Perú Bicentenario (5); Podemos recompuesto (5) y cinco “libres”.

En ese mercado persa es donde se negocia contrarreformas, leyes y normas corruptas, se blinda a exfiscales, jueces, ex congresistas o se protege a Merino y otros, lo que ha hecho Cerrón es formalizar su ingreso al mercado de los votos donde se disputa la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso que podría asumir la presidencia de la República, a Castillo solo le quedarían unos 30 votos “negociables” de los 44 que requiere para defenderse, con los 16 cerronistas los votos para despedir a Castillo hoy son una posibilidad real.

Cerrón -al igual que Castillo- no tiene futuro político, su futuro es judicial con una mochila de corrupción muy pesada, la poca fuerza política que le queda está en los 16 votos que han ingresado a la “bolsa de valores” para negociar, esos 16 votos cerronistas ahora están en disputa entre el Gobierno de Castillo y el Congreso mafioso. ¿Quién da más? Castillo está en caída libre y se tambalea en el mercado persa.

¡Qué se vayan todos!

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