En julio, Argentina alcanzó un 7.4% de inflación, la mayor inflación mensual en 20 años y la mayor inflación anual en 30 años.
En abril de 2002, tres meses después de que Argentina abandonara la llamada convertibilidad que equiparaba el peso con el dólar 1 a 1, el país superó la cifra de 7.4% de julio.
En el último año, el aumento de los precios ha sido, por término medio, del 71%. Si se retroceden más de 30 años (enero de 1992), Argentina había adoptado el régimen de tipo de cambio fijo que acabó con la inflación tras una traumática hiperinflación.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en los primeros siete meses de 2022, el aumento de precios alcanza el 46,2%, siendo julio el mes más alto, superando el 6,7% de marzo, el 6% de abril, el 5,1% de mayo y el 5,3% de junio.
Mientras que la inflación subió un 7,4%, los salarios sólo aumentaron la mitad: un 3,5%, lo que indica una tendencia hacia una fórmula letal que combina la alta inflación con la recesión.
Las expectativas del mercado para 2022 que publicó el Banco Central de Reserva de Argentina, prevén una inflación anual del 90,2%, 14,2 puntos más que hace un mes. Los 10 mejores analistas del país pronostican un 94,7%, 15,4 puntos más de lo que evaluaron en junio.
Se calcula que el aumento podría alcanzar el 300%. Otro elemento que debería alimentar la inflación es la esperada devaluación del peso argentino.
«Si proyectamos el actual ritmo de inflación para los próximos meses, terminaremos 2022 con un 92% anual. Pero esa cifra es sin reajustar las tarifas de los servicios públicos y sin ajustar el tipo de cambio. Por lo tanto, es muy probable que lleguemos al 100% de inflación», dijo a RFI el economista Roberto Cachanosky, un referente en el país.
Con información de RFI.