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jueves, febrero 22, 2024

CHILE: DERROTA CONSTITUYENTE

Por Jaime Cruces

La derrota en el referéndum constitucional es sin duda un duro revés para la izquierda chilena y el gobierno de Gabriel Boric, el intento de construir un Chile más democrático, participativo e integrado se vio nublado por esa mayoría de convencionales que, no supieron manejar las contradicciones propias de una asamblea diversa para redactar una constitución para todos.

El pueblo chileno ha rechazado el texto (62% vs 38%) de una nueva constitución que se vio empañada desde su inicio por las contradicciones, sectarismo, divisiones y soberbia de quienes siendo mayoría no entendieron que de lo que se trataba era de redactar un nuevo pacto social para Chile.

El resultado del 4 de setiembre es la crónica de una muerte anunciada, la derrota estaba cantada hacía meses, los errores fueron expuestos ampliamente y se reflejó en las urnas, no es la victoria de la constitución heredada de Pinochet, esa constitución ya fue derrotada por el 78% de la población en plebiscito tras el estallido social del 2019, ahora tendrán que ir a otro proceso constituyente para dotar a Chile de una constitución democrática.

Para la Convención Constitucional, surgida de la protesta multitudinaria, se establecieron facilidades totales para que independientes postulen como si fueran partidos pedro sin mayores requisitos, se establecieron cuotas para pueblos indígenas y representación paritaria de género en la convención.

La Convención Constitucional encargada de redactar el texto constitucional quedó integrada por 155 representantes, de los cuales se reservaron 17 cupos para pueblos indígenas, la mayoría de escaños recayeron en los llamados independientes y los partidos tradicionales fueron los grandes perdedores en esas elecciones.

Pero la expectativa en torno a la Convención Constitucional se fue diluyendo a pulso por la actuación de muchos convencionales que ofrecían más espectáculo que debate, con propuestas maximalistas, llamativas, simbólicas, y hasta descabelladas como proponer que desaparezcan los poderes del estado, errores que fueron explotados por la prensa y opositores para descalificarlos y la opinión pública se fue volteando.

Esta derrota, es una derrota de los llamados independientes que se creyeron iluminados y no le rindieron cuentas a nadie, es una derrota de los que representaron mal a las poblaciones indígenas que llegaron con un cupo asignado (17) y creyeron que estaban por encima de todos, y es una derrota de las izquierdas y del progresismo que no supieron operar esa mayoría, manejar las contradicciones y construir consensos de cara la sociedad que comenzó a desconfiar de la Convención Constitucional.

La mayoría no ha aceptado el texto propuesto, pero tampoco quiere la constitución heredada de la dictadura por su visión elitista de la sociedad, por su centralismo, por sus privilegios, por la ausencia de derechos sociales y económicos que impiden tener un chile más democrático y participativo, con igualdad y diversidad y de respeto a las poblaciones originarias.

Seguramente en la nueva convocatoria para la convención constituyente ya no habrá  porcentajes asignados, no habrá cuotas, los llamados independientes si quieren participar tendrán que hacerlo a través de los partidos  o frentes políticos. Las coordenadas para la nueva Convención Constitucional ahora tendrán que ser producto de un acuerdo político en el Congreso.

Entre los temas más polémicos, para el rechazo del texto constitucional, estuvo lo del estado plurinacional, la creación de un sistema de justicia indígena y el otorgamiento de derechos especiales a los pueblos originarios por encima del común de los ciudadanos, se trataba de dar igualdad, no privilegios, lo que le permitió a la oposición construir una narrativa de unidad nacional, de chilenidad y patriotismo que caló en el electorado que rechazó el texto.

La derecha chilena, parte de la centroderecha y centroizquierda, hicieron su trabajo, aprovecharon las incongruencias, el voluntarismo, los defectos y discrepancias, cuestionaron la introducción de derechos especiales y de cuotas, y reclamaron igualdad para todos sintonizando mejor con el electorado, no fueron los fake news, fueron los errores los que voltearon la tortilla. En los últimos días, Gabriel Boric y el comando Apruebo trabajaron la idea -previendo la derrota- que de ganar el Apruebo buscarían consensos para perfeccionarla, pero resultó ilusa, ya era muy tarde.

Sin embargo del texto  rechazado hay cinco ejes que no podrán ser soslayados en la nueva redacción, 1. Reconocimiento de los derechos sociales dentro de una economía de mercado; 2. La igualdad de hombres y  mujeres; 3. Derechos ambientales y respeto a la naturaleza; 4.Fortalecimeintoe de la autonomía de las regiones y 5.respeto a las poblaciones originarias.

Este referéndum deja varias lecciones, la primera es que la victoria aplastante del plebiscito con cerca del 80% sepultando la constitución de la dictadura no fue la victoria solo de las izquierdas, fue una victoria mucho más amplia que reclamaba el cambio. La segunda, es que la victoria del Rechazo, no es la victoria solo de la derecha, es la victoria de diversos sectores que cuestionaron el maximalismo y espectáculo de muchos convencionales, y, votaron porque se redacte una constitución mejor.

El proceso constituyente en Chile no ha terminado, lo que ha terminado es la constitución pinochetista, se ha rechazado un texto, y lo que está porvenir, es una nueva constitución que tendrá que ser fruto del consenso social, político y democrático.

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