«El mundo está en un gran problema». Con esta oración, António Guterres, Secretario – General de las Naciones Unidas, abrió el debate general de la 77a sesión de la Asamblea General de la ONU.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres alertó a los dirigentes del planeta de la «tormenta perfecta» que se cierne sobre el planeta y que provocará un «invierno de protestas», en la apertura de una Asamblea General profundamente dividida.
«La crisis del poder adquisitivo se desata, la confianza se desmorona, las desigualdades se disparan, nuestro planeta arde, la gente sufre, sobre todo los más vulnerables» y a pesar de ello, «estamos bloqueados por una disfunción global colosal», dijo Guterres en en esta gran cita diplomática anual que se realiza presencialmente por primera vez en dos años perturbados por la pandemia de COVID-19.
«Estas crisis amenazan al propio futuro de la humanidad y el destino del planeta», advirtió. «No nos hagamos ilusiones. Estamos en un mar agitado. Un invierno de descontento se perfila en el horizonte».
En su largo discurso lleno de pesimismo sobre el futuro del planeta, Guterres reconoció su impotencia ante las «divisiones políticas que socavan el trabajo del Consejo de Seguridad, el derecho internacional, la confianza y la fe de la gente en las instituciones democráticas».
«No podemos seguir así», alertó e instó a una «acción coordinada anclada en el respeto del derecho internacional y la protección de los derechos humanos».
Tras dos años de pandemia, la invasión rusa de Ucrania, que será «inevitablemente» el principal asunto de la asamblea, como dijo el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell, que ha generado una escalada en los precios de los alimentos y la energía provocando la inseguridad alimentaria de millones de personas en el mundo, centrará buena parte de los discursos de cerca de 150 mandatarios que se sucederán en la tribuna de la ONU a lo largo de una semana.
Para tratar de responder a las preocupaciones de algunos países, estadounidenses y europeos organizan el martes una reunión de alto nivel sobre la inseguridad alimentaria, una consecuencia de la guerra que afecta a todo el planeta.
El miércoles intervendrá por vídeo el presidente ucraniano Volodímir Zelensky, gracias a la autorización especial votada la semana pasada por los Estados miembros. El jueves está prevista una reunión a nivel ministerial del Consejo de Seguridad.
Como prevé el protocolo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, será quien abra la sesión de discursos inmediatamente después de Guterres. Tradicionalmente, le sigue su homólogo estadounidense, Joe Biden, pero excepcionalmente su intervención ha sido retrasada hasta el miércoles debido a su presencia el lunes en los funerales de la reina Isabel II en Londres.
Los mandatarios de Chile, Gabriel Boric, y Colombia, Gustavo Petro, nuevos en esta cita, figuran entre los primeros en dirigirse al foro, el turco Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro japonés Fumio Kishida y el canciller alemán Olaf Scholz o el paraguayo junto con el paraguayo Mario Abdo Benítez.