Jorge Deustua es un magnífico fotógrafo peruano, pero con su primera novela, La travesía de Benito Sánchez, se nos revela como un no menos magnifico escritor.
El libro está dividido en tres capítulos, cada uno de varios relatos, todos sin embargo hilvanando tres historias diferentes. Aquí hay una primera originalidad. No se trata de una novela lineal que nos cuenta una historia con un comienzo y un final. Es una obra que se organiza alrededor de acontecimientos distintos en los cuales el protagonista, Benito Sánchez, está directamente involucrado,
Una pelota de futbol, el hincha Benito Sánchez, el estadio nacional, los partidos del clásico nacional entre Alianza Lima y Universitario de deportes, son una parte de la historia. No es la única, pero sí la más cargada de pasión. Deustua despliega una destreza creativa, acompañada de una prosa precisa, puntual, sencilla, que te envuelve en la afición futbolera. Pero no solo los partidos del clásico, sino los de aquellos equipos de épocas pasadas: Deportivo Municipal, Ciclista Lima, Centro Iqueño, son también los que desfilan en los textos de esta original novela que nos hace recuperar la memoria de otros tiempos.
No podía faltar en el relato la selección del Perú y sus frustrantes partidos eliminatorios de los mundiales a los que no asistimos, ni tampoco las gambetas, goles y penales de las glorias de nuestro futbol local: Julio Baylón, Pitín Zegarra y Petico León, así como las recias marcaciones de Nicolás Fuentes o Héctor Chumpitaz, entre otros, a los cuales Deustua nombra con notas de admiración y remembranza.
Benio Sánchez es, igualmente, un afanoso jugador juvenil de futbol, entregado a su equipo al cual lleva a coronarlo campeón, consecuencia de lo cual sufre una grave lesión que lo tiende en la cama algún tiempo para ser acompañado por su padre escuchando operas de Puccini.
Si hay algo adicional a destacar en la obra de Deustua, es el manejo de las palabras: un observador que construye frases fantásticas, llenas de contenido, plagadas de estética y originalidad.
De otro lado, hay amor, o mejor dicho enamoramiento. Benito Sánchez se declara perdidamente enamorado de Jimena, a la cual descubre un día cualquiera bañándose en el mar, con sol abierto y calor abrasador. Deustua juega hábilmente con la prosa elegante y los buenos sentimientos.
Y, por último, hay una historia desconcertante por lo fantasiosamente creativa: Iemaiá, una especie de diosa tribal (es riesgoso decirlo así), personaje que cruza la novela en los relatos que la componen. Aquí Deustua recrea una especie de historia de cómo, en el transcurso del tiempo, el Inca fue traicionado y, finalmente, los españoles conquistaron ese milenario Imperio entre caballos, espadas, soldados barbudos y arcabuces.
La novela de Jorge Deustua, La travesía de Benito Sáchez, es, sin duda, una obra de gran factura literaria. Creativa, original, de apropiado ritmo, mejor musicalidad y no menor virtuosismo en su prosa. Merece ser leída y reconocida.
Bienvenido, Jorge Deustua, de la imagen (la fotografía) a la imaginación (la literatura).
