El Fenómeno EL Niño es inminente y los impactos que tendrá en la población serán de consideración con cambios de temperatura, precipitaciones, sequias, inundaciones, además de un calor intenso.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sostiene que el Niño se ha consolidado y se espera que se intensifique aún más y la probabilidad de que persista hasta febrero de 2027 es del cien por ciento, alcanzando su pico máximo en los meses de noviembre de este año y enero de 2027.
De este modo, la advertencia de la OMM es de un alto impacto con precipitaciones extremas, desbordamientos, inundaciones, así como déficit hídrico y olas de calor en regiones de Asia Pacífico y América, con daños en infraestructuras, incendios forestales y en gran medida una escasez de alimentos.
El Niño coincide con la época navideña a fines de diciembre y de ahí deriva el nombre que los pescadores le pusieron por el calentamiento de las aguas en referencia al niño Jesús, fenómeno que es recurrente, aunque no periódico y que cuenta con dos fases que son el Niño con el calentamiento anormal de la superficie del océano Pacífico y luego con la Niña, en el que ocurre lo contrario, es decir, el enfriamiento del mar.
Ahora bien, de acuerdo al informe de BBVA Research de octubre de 2026, se debe diferenciar al Niño global del Niño costero y esto es debido a que en el primer caso la anomalía tiene repercusiones climatológicas en todo el mundo, mientras que, en el segundo caso, la repercusión del calentamiento del océano por encima de lo normal se enfoca en dos países: Perú y Ecuador.
Es por ello, que la preocupación es grande y en el Perú, el panorama es grave con características de aumento del calor, exceso de lluvias, desborde de ríos, deslizamientos, inundaciones, destrucción de infraestructura y de cultivos, déficit en la pesca, el agro y la industria, así como un menor comercio, problemas en el transporte y la construcción, con efectos en la salud con plagas y enfermedades.
En efecto, la infraestructura más afectada por el Niño estaría en las carreteras, puentes, aeropuertos, infraestructura de riesgo, telecomunicaciones, fabricas, centros comerciales, viviendas, colegios, universidades y hospitales, entre otros, todos estos sectores con altas brechas de infraestructura en el país.
En el aspecto económico, el efecto será de contracción en una serie de sectores, siendo visible el impacto en la inflación dada la escasez de algunos alimentos como frutas y verduras, y el incremento de precios, además de la menor producción y el mayor desempleo, y si este Niño es más fuerte, se suma el impacto en los créditos, el aumento de tasas y la mayor morosidad, que generaría un costo cercano a un punto sobre el PBI en 2026 y 2027, con lo cual la economía peruana crecería en 3.3 y 3.2 por ciento, respectivamente, con pérdidas de casi 30 mil millones de soles en ambos años, según el Instituto Peruano de Economía (IPE).
Finalmente, la Contraloría General de la República ha identificado a gobiernos regionales y locales que no ejecutaron los recursos asignados para la prevención del Niño, sumado a la ausencia de planes de prevención, reducción de riesgo de desastres que reflejan una débil gestión y una falta de planificación, vulnerabilidad de las viviendas y limitada preparación de las autoridades, es decir, más que la intensidad del fenómeno climático, lo grave es la falta de cultura de prevención.