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viernes, mayo 17, 2024

La nueva política exterior peruana. La muerte del Grupo de Lima

Por Manuel Silva

El pasado jueves 29 el presidente electo Pedro Castillo tomó juramento al primer grupo de ministros encabezados por el premier y congresista de Perú Libre, Guido Bellido, durante la ceremonia realizada en el Gran Teatro Nacional. La elección de Castillo como canciller recayó en el sociólogo, artista y ex guerrillero, Héctor Béjar Rivera, dando inicio a un giro notable en la politica exterior peruana, cuyas primeras novedades son la virtual muerte del Grupo de Lima -para el caso venezolano- y la insisencia para la ratificación del Acuerdo de Escazú, rechazado por la mayoría conservadora del Congreso anterior.
Béjar nació el 2 de septiembre de 1935 en el distrito Ricardo Palma, provincia de Huarochirí, fue dirigente nacional del Partido Comunista Peruano y uno de los fundadores del periódico Unidad del partido, en 1956. Salió del PC en 1959 y luego fundó el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los años 60. Luego de recibir una amnistía política – estuvo preso desde 1966 a 1970- apoyó el proceso de reforma agraria impulsado por el gobierno del general Juan Velasco Alvarado y fue funcionario de Sinamos.
Para el internacionalista Ramiro Escobar, a Béjar no le es ajeno el conocimiento del acontecer internacional. “No es alguien que desconozca los hechos internacionales; a veces se puede encontrar una persona que no sea parte del sistema diplomático, pero conoce muy bien el sistema, como es en su caso”.
Respecto de su designación, la internacionalista Ariela Ruiz Caro también comentó que “esta designación representa un paso positivo de la política del nuevo gobierno en un tema tan importante como son las relaciones internacionales. En general, no estamos acostumbrados a abordar la política exterior pues la sentimos como algo ajeno. Pero en un mundo globalizado, la forma de inserción internacional de un país determina su política interna”.
El mensaje en Torre Tagle. El 2 de agosto último, el canciller Héctor Béjar asumió el ministerio de Relaciones Exteriores en Palacio de Torre Tagle junto al canciller cesante Alan Wagner. En este espacio compartió los primeros lineamientos de la nueva política exterior peruana, un auténtico giro.
La nueva diplomacia estará centrada en 5 dimensiones: nacional, autónoma, democrática, social y descentralizada.
Según señaló en su discurso, para las relaciones internacionales es importante inspirarse en la historia y la realidad nacional, y así tomar decisiones de interés nacional que respeten la pluralidad cultural y étnica del país. Estas decisiones, deben ser “autónomas” porque “las decisiones se tomarán en función de los intereses del “nosotros”, que es la expresión colectiva de la Nación. Y no de intereses de otros. La autonomía e independencia será un principio esencial de la nueva diplomacia peruana”, relató Béjar.
Reafirmó el respeto a la democracia y al Estado de Derecho como sistema político y organización de la sociedad. Fue aquí donde el canciller tomó la ruta de reivindicación de los pueblos originarios trabajadores, mujeres y la comunidsd LGTB, señalando que “una sociedad democrática supone la inclusión social, la eliminación del racismo, la protección de las minorías y las poblaciones indígenas y todos los sectores vulnerables de la sociedad, y su acceso al poder, significa también promover la democratización de la gobernanza regional y mundial”.
Precisó que se dará prioridad a una “diplomacia social” en las relaciones bilaterales y multilaterales, y anunció la incorporación en las decisiones de la política exterior a los gobiernos regionales y locales. “Se buscará una diplomacia inclusiva y participativa que involucre en su elaboración y ejecución a los gobiernos subnacionales, la sociedad civil, las empresas y a los emprendedores… se incorporará activamente en las decisiones de la política exterior a los gobiernos regionales y locales, en aquellos ámbitos que les incumben directamente: las relaciones con los países limítrofes, la preservación y puesta en valor del patrimonio cultural a través del turismo sostenible, la integración y cooperación fronteriza y la promoción de las inversiones y las exportaciones en los mercados de las regiones y las provincias”.
Al respecto de este primer acercamiento, Ramiro Escobar comenta que “se nota un giro en la política exterior, no diría que dramático, pero si notorio. Incluir a los gobiernos regionales para diseñar la política exterior; la idea es que la política exterior sea una expresión de la política interior, de la sociedad peruana y no solo del Gobierno. Me parece interesante y ver cómo se llevará a cabo”.
Las prioridades del ministerio. Según Ruiz Caro las prioridades de la nueva política exterior indican que “el Perú vuelve a mirar a la región y a apostar por los procesos de integración bajo las nuevas condiciones internacionales. Habla de reconstruir la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), creada en 2008 bajo iniciativa de Brasil, y que fue abandonada por siete de sus doce miembros, en 2018, para formar el Foro para el Progreso Social de América del Sur (Prosur) en 2019, un engendro supuestamente carente de ideologías. En realidad, la iniciativa fue de Estados Unidos e impulsada por los presidentes de Colombia, Iván Duque, y Chile, Sebastián Piñera. Fortalecer la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, (CELAC) como foro de coordinación política, es también un paso importante, en línea con la propuesta del presidente de México, durante la reciente reunión de Cancilleres de ese organismo”.
En efecto, según el canciller Béjar, la prioridad que tiene su mandato será la de avanzar de manera sostenible y coherente en la lucha contra la pandemia de la COVID 19, lograr la inmunización de la población, reactivar la economía, crecer con equidad social y revertir la regresión que el Perú ha sufrido en la lucha contra la pobreza y la extrema pobreza.
Al mismo tiempo, ya en el plano de sus competencias, indicó que actuará para que los 11 millones de vacunas adquiridas en el marco de la facilidad multilateral COVAX, aún pendientes de entrega, lleguen al país con la mayor celeridad e inmediatez.
“Adoptaremos la iniciativa con todos los países fronterizos para establecer acuerdos y estrategias comunes para luchar frontalmente contra la pandemia. Sudamérica y América Latina tienen una deuda pendiente con sus pueblos para articular una acción conjunta y responsable en la lucha regional contra la COVID 19. Nuestros países tienen la obligación ética de cooperar en esta lucha. Independientemente de las orientaciones políticas de los gobiernos. Se trata de intereses comunes que deben orientar estrategias diplomáticas compartidas. Asumiremos esa iniciativa con la participación de los gobiernos regionales y locales”, señaló.

El caso Venezuela
Parece obvio que el gobierno peruano reconocerá al gobierno de Maduro, coincidiendo con el debilitamiento del gobierno de Guaidó en el exilio, acusado de corrupción por EEUU. En declaraciones a la prensa, Béjar dijo que el Perú seguirá trabajando, junto con otros países de Europa y la región, para encontrar una solución a la crisis política que se vive en Venezuela, pero sin interferir en su política interna.
«Contribuiremos, junto con los países de Europa, que ya están trabajando en esto, y con algunos países latinoamericanos, en el entendimiento de las diversas fuerzas políticas que existen en Venezuela, sin intervenir en su política interna. Estaré de acuerdo con la política que sea en Venezuela, siempre que esa política beneficie a su sociedad», señaló.
Cuando se le pregunto sobre el embajador nombrado por el opositor Juan Guaidó, Carlos Scull, indicó “No sé quién es ese señor. No lo conozco”, esto muestra una diferencia clara con los anteriores ministros, pues en 2019 la cancillería saludó la designación de Scull en el cargo de embajador de Venezuela en nuestro país. Es probale que Béjar si sepa quien es, porque Scull estuvo activo en la segunda vuelta, en contra de Castillo.
El 30 de julio, Béjar mantuvo una reunión con Jorge Arreaza, ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores del régimen de Nicolás Maduro. Según compartió Arreaza, se abordaron los temas de “la recuperación de nuestras relaciones integrales, el comercio, políticas de atención a l@s migrantes y la necesidad de reforzar los mecanismos de unión en Nuestra América”.
Arreaza no fue invitado a la ceremonia de toma de mando de Castillo porque la cancillería se negó a realizar la invitación al canciller de Maduro como se lo había solitado la oficina del presidente electo entre el 20 y 26 de julio, aún como una invitación personal y no oficial. Por esa razón, Castillo cursó personalmente varias invitaciones a personalidades y partidos, entre ellos Juan Carlos Monedero de España y Esteban Silva de Chile.
El avión de Arreaza solo fue autorizado a aterrizar en Limael 28 de julio luego de que Castillo juramentara como presidente de la República. Este fue el último acto de la cancillería peruana hostil a Castillo. Como se recuerda, Torre Tagle permitió la entrada al Perú mediante un salvoconducto especial al líder opositor venezolano Leopoldo López, que partcipó en un acto proselitista de Keiko Fujimori. Antes cuestionó las declaraciones de los expresidentes Evo Morales y José Mujica sobre el resultado de la segunda vuelta, pero guardó silencio ante las declaraciones del ex presidente Andrés Pastrana.

 

 

Sobre la opción de incorporar al Perú a los planes de la Unión Europea respecto a Venezuela, Escobar señala: “Creo que hay una lectura más allá de una decisión ideológica. El proyecto de colocar a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela no ha resultado, no es algo que ha tenido el resultado que se esperaba. Incluso dentro de la población venezolana hay rencillas, distancias, oposiciones, no parece que represente a todos. No estoy seguro si se va a propiciar la salida del Grupo de Lima, pero sí la búsqueda de otras alternativas como es el grupo donde está la Unión Europea, Uruguay, Costa Rica, que, en lugar de presionar política y diplomáticamente a Venezuela, lo que buscan es una negociación”.
El cambio de rumbo en el caso Venezuela para Ruiz Caro es adecuado porque, señala, “en diciembre de 2020, Juan Guaidó dejó de ser presidente de la Asamblea Nacional y, por lo tanto, dejó de tener el paraguas bajo el cual se autoproclamó como presidente interino. En ese momento, la Unión Europea dejó de reconocerlo como tal. En ese sentido, es probable que Perú se sume a Argentina y a México, países fundadores del Grupo de Lima, que hoy no participan de este. El Grupo de Lima fue creado en 2017 por iniciativa de Estados Unidos bajo el gobierno de Trump ante la imposibilidad de conseguir los votos suficientes en el marco de la OEA para sancionar a Venezuela. Era imposible que el Grupo de Lima fuera intermediario pues para fungir de árbitro tenía que ser reconocido por el gobierno y la oposición. Venezuela nunca lo reconoció, pues desde esa instancia se hacían llamados a las Fuerzas Armadas de Venezuela para que reconocieran como presidente a Juan Guaidó.

El impulso al pacto de Escazú
Otro de los anuncios de Béjar fue el impulso que dará para la ratificación del Acuerdo de Escazú, el que fue rechazado por el Congreso anterior. Este es un tratado multilateral en América Latina y el Caribe sobre asuntos ambientales, que da apoyo a los derechos humanos en general y los ambientales en particular, tiene por objetivo garantizar la implementación plena y efectiva de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales.
“(Nos comprometemos a) promover medidas urgentes contra el cambio climático. (….) Impulsaremos el Acuerdo de Escazú”, señaló junto al impulso a la agenda regional para la justicia de género y el trabajo con paridad de género.
Si bien la propuesta sobre la ratificación del Acuerdo de Escazú no estuvo planteada directamente en el plan de gobierno y la campaña de Pedro Castillo, existieron aproximaciones al respecto del tema ambiental en línea con el Acuerdo, como comentó el internacionalista José Pinto-Bazurco, en el informe “Medio ambiente y su rumbo tras las elecciones” reciente de este portal. “Ambas son muy generales, pero si tuviera que pensar en uno de los dos que vaya más hacia el corazón del problema, el plan de Perú Libre podría ser más efectivo pues se incluye varios elementos relevantes como reconocer el valor de los recursos naturales. Fuerza Popular busca mantener las políticas medioambientales actuales. Perú Libre propone medidas de cambio, no solo mantenerse, y aquí hay algo importante: El Perú no ha encontrado el equilibrio entre ser un país exportador y el impacto del medio ambiente, se tiene que hacer una revaluación para encontrar el equilibrio social y económico con el cuidado del medio ambiente, el plan de gobierno que toca este aspecto de forma más clara y directa es el de Perú Libre”, nos señaló Pinto-Bazurco en ese momento.

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