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miércoles, febrero 8, 2023

BORGES SIEMPRE PRESENTE


La escritora argentina, Mariana Enriquez, ha publicado un libro peculiar, por la forma en que ha sido escrito y por el tema que aborda. Su título es sugerente: “La hermana menor – Un retrato de Silvina Ocampo”, se llama. Pareciera que con ese nombre estaría todo dicho, pero no es así, hay mucho más. Adviértase que Mariana Enriquez obtuvo el prestigioso Premio Herralde de Novela el año 2019, por su obra “Nuestra parte de noche”. Es una escritora con recorrido.

Combinando la prolijidad en la investigación y la mesura en la prosa, Mariana Enriquez nos presenta, a través de la vida cautivante y misteriosa de la interesante escritora argentina Silvina Ocampo, una visión, una síntesis, del ambiente social, cultural y literario de la Argentina de una buena parte del siglo XX.

Silvina Ocampo fue la última de las hijas de una de las familias más aristocráticas, ricas y refinadas de Argentina, cuando ese país estaba considerado uno de los desarrollados del mundo. Basta decir, como lo hace la autora Mariana Enriquez, entre la delicadeza y la mesura, que Silvina aprendió inglés y francés antes que castellano; que nunca estuvo en el colegio y que su educación la recibió en la casa familiar, una imponente mansión ubicada en el más exclusivo barrio de Buenos Aires, a cargo de institutrices extranjeras. Su hermana mayor fue la no menos célebre promotora cultural, Victoria Ocampo.

Pues bien, esa mujer –Silvina Ocampo- viniendo de ese ambiente exclusivo y conservador fue capaz, sin embargo, de convertirse en una escritora innovadora, desafiante, diversa y transgresora. Cultivó la poesía, el cuento y la novela. Pero probablemente lo más relevante es que fue esencialmente una mujer libre, misteriosa y solitaria. No era de participar en círculos sociales exclusivos, ostentar su privilegiada situación patrimonial o exhibirse con frivolidades. Su interés siempre fue cultural, literario, creativo. Sin duda, un personaje fuera de la época que le tocó vivir, precisamente por su carácter tan distintivamente liberal. En la pluma de Mariana Enriquez este amasijo de características adquiere una serena belleza.

Silvina Ocampo fue la esposa de quien fuera uno de los más destacados escritores argentinos, Adolfo Bioy Casares, y por ello mismo, integrante del círculo íntimo de ese indiscutido grande de la literatura universal, Jorge Luis Borges. La asertiva y precisa prosa de Mariana Enriquez nos presenta una visión del mundo creativo de estos tres personajes.

También hay revelaciones personales, de esas que no se pueden dejar de tratar, porque trascendieron o se hicieron públicas, aunque se trate de intimidades. El caso más conocido: las reiteradas infidelidades de Bioy Casares, quien jamás dejó de reconocer su preferencia por las mujeres. Silvina Ocampo lo supo y lo consintió, pero su amor por Bioy siempre pudo más. Ambos mantuvieron, por eso, una relación sentimental atípica, peculiar y poco frecuente, que duró hasta el final de sus días. Solamente una profesional de las letras como Mariana Enriquez, sustentada en las indagaciones, estudios y entrevistas que llevó a cabo con seriedad y pulcritud para escribir este difícil libro, es capaz de exhibirnos estos claro oscuros de las pasiones humanas y las exigentes pruebas de amor que demanda una vida de estas características.

Borges (el eterno Borges) está permanentemente presente en la vida de Silvina Ocampo: tienen una amistad personal genuina, sin la intermediación de Bioy Casares. Relación que comprendió también la creación literaria, la vocación artística, el interés cultural. Borges declara ser admirador de la obra de Silvina Ocampo. Por eso su presencia, a la que puede llegarse a sostener que fue ausente, ya que Silvina Ocampo no necesitó de su patrocinio: la literatura de ella es propia, característica, original.

El libro, junto a muchas anécdotas, algunas extravagancias y otras tantas sorpresas, recoge los sucesos más dramáticos de este peculiar personaje como lo fue Silvina Ocampo, incluyendo la enfermedad del Alzheimer que la fue apagando durante los últimos diez años de su intensa vida, que la desvinculó de la realidad, pero no de la creación literaria.

El libro de Mariana Enriquez, “La hermana menor – Un retrato de Silvina Ocampo”, se convierte entonces en la reivindicación de una figura descollante para la literatura, no solo por sus obras, sino por su estimulante personalidad.


Mariana Eriquez, autora de «La hermana menor»

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