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La salud en el Perú: evidencias e inacción

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Nuestro sistema de salud atraviesa una crisis estructural que no es nueva, pero que después de la pandemia y la crisis política recurrente se ha profundizado. Según la Revisión de Sistemas de Salud de la OCDE (2025), el Perú destina apenas el 5,2% de su PIB a la salud, uno de los porcentajes más bajos en la región, sobre todo si se le compara con los países aspirantes a la OCDE y muy por debajo del 6% mínimo recomendado por la OMS¹. Chile, por ejemplo, gasta el 10% de su PIB, Colombia el 7,6%, y Brasil el 10,1%, respectivamente. La consecuencia directa en 2025 fue que más del 30% de peruanos pertenecientes a los quintiles más pobres no buscó atención médica a pesar de padecer enfermedades graves, y esta cifra ascendió al 42% en zonas rurales.²

Si hablamos de la infraestructura sanitaria las noticias tampoco son nuevas. El propio ministerio reconoció en 2025 que el 95% de los establecimientos de primer nivel y el 85% de los hospitales tienen capacidad instalada insuficiente, tanto en recursos materiales como humanos. Los tiempos de espera para una cita médica en el sector público, se duplicaron entre 2019 (10,4 días en promedio) al 2025 (25,2 días). A junio de 2026, no había disponibilidad del 19% de los medicamentos esenciales a nivel nacional, cifra que alcanzó el 30% en regiones como Loreto y Ucayali.²

Y si seguimos con el diagnóstico de la situación sanitaria, basándonos en evidencias medibles y registradas durante los últimos años. Debemos mencionar también que enfermedades como el dengue mataron a 438 personas en 2024 y generaron más de 269,000 casos confirmados, con un incremento del 95% respecto al año 2023. Esto, lejos de ser una sorpresa, es el resultado predecible de décadas de inversión insuficiente en vigilancia entomológica, saneamiento básico y atención primaria, así como de insuficiente coordinación intersectorial.³

Pero continuemos en el diagnóstico basado en evidencias: la desnutrición crónica infantil afecta aún al 12,1% de niños menores de cinco años a nivel nacional, y supera el 30% en regiones como Huancavelica y Loreto. La mortalidad materna, aunque es una de las problemáticas más priorizadas, aun 68 mujeres mueren por 100,000 nacidos vivos, cifra inaceptablemente alta para un país de ingreso medio.² Finalmente, pero no menos importante, la salud mental, siempre olvidada en el Perú, demuestra con cifras, que la pandemia no nos ha dado una lección suficiente. Por mencionar un dato interesante, en nuestro país solo existen 294 psiquiatras para 33 millones de habitantes, menos del 25% del estándar OMS, menos del 3% del presupuesto de salud se destina a salud mental, y ocho de cada 10 personas que necesitan atención psiquiátrica no la reciben. El 40% de los jóvenes de 18 a 24 años enfrenta dificultades de salud mental, sin embargo, no tienen acceso a ningún tipo de servicio.

Entonces que necesitamos hacer:

Adoptar cinco decisiones que todo el mundo sabe, pero que hasta ahora no se ha llevado a cabo concretamente.

Primero: Incrementar el gasto público en salud al 6% del PIB —la meta OMS— de forma progresiva y vinculante, priorizando atención primaria y regiones olvidadas, lo cual solo se puede lograr a través de acciones concretas de parte del gobierno y de los legisladores en ambas cámaras, pero sobre todo depende que exista una concreción de como este presupuesto será usado y sostenido.

Segundo: La integración del sistema de salud, planteamiento que se menciona desde hace mucho, pero que, en la realidad, solo se traduce en algunas zonas y regiones. La fragmentación no solo se arregla con historias clínicas virtuales, sino con entender cuáles son las necesidades del sistema de salud, pero sobre todo de sus usuarios.

Tercero: Y este considero que será un punto clave en los próximos años debido al cambio climático. El fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica con inversión sostenida en laboratorios regionales, sistemas de alerta temprana y personal especializado en epidemiología de campo, y sobre todo evaluaciones constantes de las intervenciones desplegadas en este sentido. Este punto es primordial particularmente en lo que respecta a las enfermedades metaxénicas y emergentes.

Cuarto, Atender y dirigir esfuerzos para dirigir y concretar presupuesto y esfuerzos en salud mental, con meta de triplicar el número de psiquiatras disponibles en el sector público en cinco años.

Quinto, garantizar el abastecimiento de medicamentos esenciales mediante compras corporativas anticipadas y transparentes, eliminando la corrupción que sangra los presupuestos hospitalarios.

Y en este punto técnico me detengo para hacer una reflexión personal como parte de la comunidad involucrada en salud pública. Ninguna de las medidas mencionadas anteriormente, requieren inventar la rueda, ni tampoco hacer espectáculos a través de “reels” y TikToks, simplemente requiere “voluntad política”, pero, sobre todo, voluntad política para escoger a las personas adecuadas, sin pagar favores políticos y priorizando las necesidades de la población, dejando los discursos populistas y frívolos.

En dos días vamos a cumplir 30 días de gestión nuestra presidenta, un gobierno cuya tarabilla de campaña fue: “los mejores cuadros”, lo prometieron día tras día en sus 20 años queriendo ser gobierno, y ¿qué cosa es lo que nos ofrecen ahora? ¿Mejores cuadros?

Un ministro de salud que no conoce el sector, ¿que no sabe ni lo que es un HIS?, ¿que sale en televisión a preguntarse o hacer reflexión filosófica sobre los 145 días que se demora una receta en llegar al usuario? ¿Ese es el mejor cuadro? Con sinceridad que decepción, personalmente a pesar de mi mirada contraria al gobierno, esperaba algo mejor, al final solamente han pagado favores políticos y económicos, poniendo gente improvisada, donde nuestro querido ministro Dyer destaca grandemente, ya que su conocimiento del sector es sinceramente “una lágrima”. Una presidenta que hace TikToks de sombreros, mientras no existe una política concreta ni para el Ministerio de Salud y, vamos a ser sinceros, para ningún sector.

Finalizo con un temor técnico importante, con “El Niño” ad-portas y la afectación de salud inherente a este fenómeno, sinceramente no sé qué nos espera.

* Dra. en Investigación Epidemiológica-Maestra en Salud Publica

Referencias

¹ OCDE (2025). Estudios de la OCDE sobre los Sistemas de Salud: Perú 2025. https://www.oecd.org/en/publications/2025/04/oecd-reviews-of-health-systems-peru-2025_3f7c00aa.html

² Moody’s Local Perú (2026, febrero). Sector Salud en el 2026: persiste el reto de acceso y calidad. https://moodyslocal.com.pe/wp-content/uploads/2026/02/MLPE_Research-Sistema-salud-17022026-VF.pdf

³ La República / MINSA (2024). Dengue en Perú: evolución de casos y fallecidos. https://data.larepublica.pe/dengue-en-peru-evolucion-de-casos-y-fallecidos-por-la-enfermedad-epidemia-evolucion-del-dengue-minsa-casos-de-dengue-oms/

Origen (2026). Salud mental en Perú 2026: cifras, brechas y ayuda. https://origen.pe/blog/salud-mental-peru-crisis-datos/

Claudia Arevalo
Escrito por

Claudia Arevalo

Columnista en Pata Amarilla.

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