Durante meses, encuestadores y analistas habían dicho que el presidente Jair Bolsonaro estaba condenado. Se enfrentó a una desventaja amplia e inquebrantable en la contienda presidencial de Brasil, y en las últimas semanas, las encuestas sugirieron que incluso podría perder en la primera ronda, con lo que habría concluido su presidencia después de solo un mandato.
En cambio, era Bolsonaro quien estaba celebrando. Aunque el contendiente, Luiz Inácio Lula da Silva, un expresidente de izquierda, terminó la noche con más votos, Bolsonaro superó con creces los pronósticos y envió la contienda a una segunda vuelta.
Al término de un conteo agónico que empezó dando a Bolsonaro una ventaja de hasta siete puntos pero que luego se fue reduciendo a cuentagotas, los resultados situaron al expresidente Lula con 48% de los votos, frente a 43% para el mandatario, con el 99% de los colegios electorales escrutados.
«Hoy vencimos la mentira» de las encuestas, dijo Bolsonaro a periodistas en el exterior del palacio presidencial de la Alvorada, en Brasilia, mostrándose optimista de cara «a la segunda parte del partido».
El bolsonarismo salió además reforzado en las elecciones legislativas y de gobernadores, celebradas en paralelo. En el Congreso, por ejemplo, fue elegido diputado el exministro de Medioambiente Ricardo Salles, que tuvo que dejar el gobierno por sospechas de corrupción.
«Me atrevería incluso a decir que el bolsonarismo ganó la primera vuelta», dijo Bruna Santos, del Instituto Brasil del Wilson Center, un centro de análisis en Washington. «Salió reforzado en el Congreso y el Senado. Sin mencionar que extendió su base en las gobernaciones», agregó.
Mientras, Lula, que había previsto celebrar su victoria en primera vuelta por todo lo alto en Sao Paulo, tendrá que pelear ahora por cada voto.
«La lucha continúa hasta la victoria final», dijo el expresidente, de 76 años, en el hotel paulista donde aguardó los resultados. «Es solo una prórroga», añadió.
«Tendremos que viajar más» para «convencer a la sociedad brasileña de nuestras propuestas», agregó, visiblemente fatigado.
«Los resultados de hoy forzarán a Lula a cortejar a los votantes centristas e incluso los conservadores de manera más agresiva en las próximas cuatro semanas», dijo en un tuit Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Sao Paulo.
Las dificultades de Bolsonaro para alcanzar a Lula son señal del profundo descontento de la sociedad con la situación actual y coincide con el sentimiento dominante en América Latina:en las últimas 14 elecciones libres en la región, el presidente o el candidato oficialista perdió
— Oliver Stuenkel 🇧🇷 (@OliverStuenkel) October 3, 2022