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Un Congreso sin territorio, ¿un territorio sin partidos?

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Este domingo, buena parte de los candidatos a gobiernos regionales y alcaldías competirán con el logo de partidos que ya perdieron su inscripción. Alianza para el Progreso, Somos Perú, Podemos, Acción Popular y Perú Primero no superaron la valla en las elecciones generales de este año, pero están entre las organizaciones con más candidaturas en estas elecciones subnacionales.

No es una anomalía. Es el síntoma de un cambio mayor en la oferta. En 2010 compitieron 23 partidos y 143 movimientos regionales; en 2018, 22 partidos y 110 movimientos; en 2022, 12 partidos y 114 movimientos. Este año compiten 38 partidos y apenas 22 movimientos. Los partidos nacionales dominan hoy la oferta electoral en el territorio, pero eso no los ha hecho más fuertes.

Número de organizaciones políticas según tipo.

Título: Número de organizaciones políticas según tipo.
Elaboración: Observatorio Político del Instituto de Estudios Peruanos.
Fuente: ONPE.

El cambio se explica por la actuación del Congreso 2021-2026, que impulsó dos medidas. La primera, en 2024, buscó eliminar a los movimientos regionales de la competencia. La segunda obligaba a los políticos a afiliarse a un partido en 2024 para poder postular en estas elecciones. Ninguna se concretó. La eliminación de los movimientos no se aprobó en segunda votación, y hubo sucesivas ampliaciones que permitieron a los políticos competir sin haberse afiliado con dos años de anticipación. Pero el incentivo funcionó igual. Ante la incertidumbre, la mayoría de políticos subnacionales prefirió asegurar su candidatura dentro de un partido nacional. Así, los partidos pasaron a controlar la mayor parte de la oferta.

A primera vista, las iniciativas, incluso sin haberse concretado, cumplieron con el objetivo de fortalecer a los partidos. Pero ese fortalecimiento es un espejismo. Los políticos subnacionales no se sumaron por convicción, sino por conveniencia: jugaron a seguro y eligieron las organizaciones que les garantizaban un lugar en la cédula. No hubo construcción de bases ni de organización partidaria. Hubo un incentivo artificial que convirtió a los partidos en los vehículos —o franquicias— más atractivos del proceso. El fondo no cambió: la política subnacional sigue articulándose en torno a personas, no a organizaciones. Solo cambió la franquicia que más se cotiza. Antes eran los movimientos regionales, ahora son los partidos nacionales.

De ahí la paradoja. La reforma trunca concentró la oferta en partidos que, como APP y Somos Perú, desaparecerán tras este proceso electoral. Y entre los que sí superaron la valla, solo Renovación Popular y Ahora Nación tienen alcance territorial, medido por el número de candidaturas regionales y municipales que presentan. Fuerza Popular, Juntos por el Perú, Buen Gobierno y Obras tienen presencia casi nula fuera de Lima, como muestran los mapas.

 

Título: Porcentaje de candidatos inscritos para las alcaldías provinciales y distritales.
Elaboración: Observatorio Polít0ico del Instituto de Estudios Peruanos.
Fuente: JNE.

 

La ironía puede ir más lejos. Para conservar su inscripción, los partidos deben presentar candidaturas en al menos el 50% de gobiernos regionales y el 20% de provincias. Como señaló Ana Neyra en Pata Amarilla, dependiendo de cómo interprete la norma el Jurado Nacional de Elecciones —es decir, si son condiciones simultáneas o no—, podríamos tener bancadas cuyo partido también pierde la inscripción.

El mapa que deje el domingo confirmará que tenemos dos sistemas que no se tocan. No porque en lo nacional haya partidos fuertes: el Congreso también está poblado de independientes. La diferencia es que en el ámbito nacional la etiqueta todavía sirve para formar bancadas y negociar en bloque. En el territorio, en cambio, es desechable. Gobernadores y alcaldes electos con franquicias desaparecidas quedarán libres desde el primer día, sin una organización a la que rendir cuentas. Y negociarán presupuesto y obras directamente con ministerios y congresistas, sin partidos que medien entre ambos niveles.

Darío Pedraglio
Escrito por

Darío Pedraglio

Politólogo (PUCP) y Máster en Comunicación Política (Universidad Complutense de Madrid). Más de diez años de experiencia en investigación y análisis político y electoral; consultoría estratégica; y comunicación política/electoral. Ha sido consultor del Poder Ejecutivo (PCM y Ministerio de Defensa) y en el sector privado. Actualmente es integrante del Observatorio Político del Instituto de Estudios Peruanos y docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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