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domingo, octubre 17, 2021

Libro “El reto de la democracia digital. Hacia una ciudadanía interconectada”

Autora:Elaine Ford
Año:2019
Coedición:KAS, JNE, ONPE, D&D Internacional
Impresión:Perú

 

Prólogo

a revolución digital es uno de los procesos más prometedores y complejos a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Su avance representa el triunfo de la globalización y la conectividad a nivel geopolítico, económico, así como dentro del tejido más elemental de
todas las sociedades, las cuales se ven confrontadas con el desafío de adaptarse a cambios profundos en la manera en que los ciudadanos interactúan entre ellos mismos, definen sus intereses y reivindicaciones ante el Estado, y redefinen la naturaleza y los alcances de la actividad política.
La presente investigación, elaborada por Elaine Ford, directora de Democracia Digital y apoyada por la Fundación Konrad Adenauer en el Perú, busca no solo esclarecer algunos conceptos elementales sobre este proceso, sino, además, analizar en qué medida puede ser constitutivo en una nueva fase del desarrollo y consolidación de la democracia.
Hoy en día es innegable que la e-gobernanza avanza a pasos acelerados, permitiendo a cada ciudadano un acceso transparente e inmediato a información y servicios. De forma complementaria, las redes sociales se convierten en cajas de resonancia, donde reivindicaciones privadas se deliberan de manera inclusiva y, gradualmente, se transforman en propuestas para políticas públicas. Estas dos facetas fundamentales de la e-democracia traen consigo nuevas variables para la formación de movimientos ciudadanos y una importante desconcentración del poder. Fenómenos globales tan diversos como #MeToo o la Primavera Árabe tienen, en gran medida, su origen en estas dinámicas.
De manera similar, los procesos electorales han sufrido una renovación sustancial, cuya dimensión recién comenzamos a asimilar. Las campañas políticas en la era de la comunicación 2.0 permiten segmentar mensajes específicos a distintos grupos, generando un sentimiento de “comunidad”. Las posibilidades de respuesta y reacción por parte de los
candidatos son inmediatas y la comunicación entre estos y los votantes es casi personal e ininterrumpida.
Sin embargo, se puede considerar que la capacidad de los usuarios de analizar y ponderar el gran flujo de información que los medios digitales ofrecen ha sido sobreestimada. Estos carecen del tiempo para constatar la veracidad de fuentes de los artículos y noticias que encuentran en la red. El aumento exponencial de las fuentes de información no ha ido de la mano con una conservación del nivel de calidad y rigor informativo que, hasta cierto punto, garantizaban los medios tradicionales. Hay una peligrosa tendencia en algunos usuarios de equilibrar medios “serios” con portales web de dudoso orígen o con medios de comunicación que responden a un claro interés político, ofreciendo información sesgada
o, incluso, manipulada. Las supuestas apertura y pluralidad del debate online quedan en tela de juicio cuando tomamos en consideración que los filter bubble deciden que es lo que nosotros deseamos y estamos preparados para leer y escuchar.
La inmediatez y la brevedad que caracterizan el uso de plataformas como Twitter fomentan un lenguaje —y, por ende, una praxis política— caracterizados por formulaciones taxativas y beligerantes, que no toleran matices ni contradicciones. Los mismos medios tecnológicos, como sugerentemente afirma la autora, tuvieron una influencia importante en llevar al poder tanto a Barack Obama como a Donald Trump.
De la misma manera, la crisis existencial de los partidos políticos y el auge actual de los populismos en regiones consideradas bastiones de la democracia liberal guarda una relación con el crecimiento exponencial de las redes sociales. La posibilidad del contacto directo del candidato con sus bases, a través de las plataformas digitales, resta importancia a las representaciones locales y regionales de los partidos, y dificulta enormemente la consolidación de liderazgos individuales basados en la meritocracia y un trabajo sostenido a lo largo del tiempo.
Las celebración de las inmensas posibilidades de la libertad online parece solo acallarse al constatar que esta puede atentar contra derechos offline. Desde la privacidad de nuestra información hasta el derecho al olvido, las nuevas tecnologías hacen hoy más que nunca necesario un debate sobre su enorme potencial, la integridad de la persona en un entorno digital y la conducta responsable de la sociedad en su conjunto.

Más allá de su enorme complejidad, las nuevas tecnologías de la información son siempre medios al servicio de los fines que cada individuo y sociedad decidan seguir. En este contexto, la educación y la promoción de buenas prácticas juegan un rol esencial. Necesitamos ciudadanos responsables online y offline. Es necesario que cómo demócratas apliquemos los mismos estándares en ambos ambientes. Y que aprendamos a usar el
mundo digital para la promoción de todos aquellos valores que nos deben caracterizar: la apertura, la tolerancia, la democracia, el debate, los derechos humanos y el pluralismo.
Es así que aprovecho para destacar las iniciativas de Democracia Digital, tales como el Premio Nacional de Democracia Digital y los talleres InnovApp, apoyados por la Fundación Adenauer, la cual centra su labor en la idea de la libertad en responsabilidad, siguiendo la tradición del primer canciller alemán federal Konrad Adenauer.
“Libertad en responsabilidad” no solamente es un lema de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, sino también una máxima válida para el mundo digital. Felicito a Democracia Digital y a Elaine Ford por su importante contribución al debate sobre digitalización y democracia en el Perú y América Latina, deseando que este libro solo sea el inicio de un debate más amplio.
Finalmente, agradezco la participación y lo aportes a este proyecto de investigación, brindados tanto por del Jurado Nacional Elecciones (JNE) como por la Oficina de Procesos Electorales (ONPE), instituciones responsables de todos los procesos electorales a nivel nacional y dos de los pilares fundamentales de la democracia —offline y online— en el Perú.

Sebastian Grundberger

Representante de la Konrad Adenauer
Stiftung e.V. en el Perú

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