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lunes, septiembre 26, 2022

La democracia por dentro. Relato de un miembro de mesa

El domingo 6 de junio nos tocó vivir una experiencia singular como miembro de mesa en la ciudad de Huánuco. Se trataba de cumplir con un deber ciudadano y, extraordinariamente, ser testigos de un proceso político muy polarizado en ese espacio que es la esencia de la democracia electoral: la mesa de sufragio. Pudo haber sido en cualquier lugar del país; tampoco es necesario dar cuenta sobre el número de mesa, pero sí es vital subrayar el comportamiento ciudadano e institucional en los momentos claves para el futuro del país.

Tras la instalación de la mesa, a las 7:15 de la mañana aproximadamente, fue crucial determinar nuestra función como miembros de mesa: llevar adelante un acto de sufragio transparente, democrático y respetar fielmente los resultados expresados en el ánfora, incluso, ante la ausencia aún de los personeros que llegaron después. La visita de los supervisores del Jurado Nacional de Elecciones, de los miembros de Transparencia, así como de una observadora de la OEA durante la jornada electoral fue muy frecuente

Se trataba de la última mesa en el orden establecido por la ONPE en el local de sufragio, conformada por personas principalmente de la tercera edad. Desde las 7.30 de la mañana ya teníamos en fila a varios electores muy bien protegidos contra la Covid-19 y ansiosos por cumplir con el deber cívico. Algunos llegaban solos, otros acompañados por algún familiar y un grupo minoritario, aproximadamente de 6 personas, llegó con una situación muy delicada de salud. Era notorio que llegaron a sufragar quizás contra su voluntad, porque no mostraron ningún entusiasmo sobre su participación. Lo más extraño fue cuando un adulto mayor en buen estado de salud y acompañado de su hija, al promediar las 4 de la tarde llegó a la mesa de sufragio y no tenía idea alguna de qué hacer.

La mesa de sufragio se ubicó en el cuarto piso de un antiguo edificio que pertenece a la universidad valdizana en pleno centro de la ciudad. No podíamos entender por qué la ONPE ubicó a los más viejitos en el cuarto nivel cuyas escaleras son muy empinadas. Todos ellos llegaban exhaustos y, muchas veces, teníamos que bajar al primer nivel para permitir que voten. Ante nuestro malestar, el personal de la ONPE nos explicó que las autoridades solo permitieron el uso de dicho edificio cuando al lado hay uno más amplio, moderno y con más ambientes en el primer nivel.

Lo más lamentable: tuvieron que instalar mesas en un pasillo que sirve como salida de emergencia, en condiciones precarias y a la intemperie. En otros términos, las autoridades universitarias, en este caso no contribuyeron con brindar las facilidades para garantizar un ambiente adecuado a los electores, lo que se resume en una carencia de visión institucional en bien de la democracia.

Para el conteo, ante los personeros de Perú Libre y Fuerza Popular, de acuerdo al manual de la ONPE precisamos la naturaleza y característica del voto válido, sin que se registrara problemas o incidentes durante el día. De los 300 electores habilitados, de acuerdo con el cómputo final, asistieron a sufragar 201 ciudadanos: 89 votos fueron a favor de Pedro Castillo, 106 para Keiko Fujimori y 6 votos nulos. En este mismo centro de votación, en otras mesas, Pedro Castillo obtuvo una mayor votación, como también la Sra. Fujimori, tendencia que se manifestó en los resultados finales del distrito de Huánuco: 54.749% (Castillo) y 45.251% (Fujimori). A nivel departamental, Castillo logró el 67.697% de los votos y Fujimori, 32.303%. En las zonas alto andinas de Huánuco, las más pobres de la región, el candidato de Perú Libre logró hasta el 90.785% (provincia de Yarowilca) de los votos.

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Ante la presunción de un fraude electoral esgrimida por Fuerza Popular nos hemos dado el trabajo de confrontar nuestra acta con la publicada en el portal de la ONPE. Es la misma en la que ganó Keiko, como también son las mismas actas que confrontamos en las que ganó Castillo. Esa pequeña muestra, que representa la esencia del sufragio de una democracia, aún con sus debilidades, es el reflejo de la segunda vuelta electoral y la realidad social del país. Poner en duda todo el proceso por determinados casos –como siempre los hay-, no hace más que ratificar las dubitaciones democráticas del fujimorismo.

 

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