
Desde un inicio de la lucha, unos querían jalar la protesta a favor del gobierno y otros contra el Congreso, tanto así que la presentación de Aníbal Torres parecía una despedida a lo grande de su cargo, más que un escenario de lucha y protesta, era un teatro público muy bien aprovechado por el gobierno y sus aliados de ocasión.
Y el paro seco y contundente, siguió caminando más allá del libreto de los convocantes y del Gobierno Regional que, buscaban canalizar a sus intereses la protesta. Es cierto que el concierto mayoritario era contra el Congreso, pero a esas alturas nadie defendía ni defiende al gobierno incapaz de Castillo.
Los operadores del Gobierno se comunicaron y acordaron la Mesa de Diálogo de acuerdo a la postura frente al gobierno; un grupo se entregó en cuerpo entero y firmaron todo y de todo, sin ningún resultado; otros llegaron tarde, como dicen, al cierre, aunque en verdad hubo marginación desde los operadores.
Lo real es que no hubo ningún compromiso real y concreto del gobierno, salvo el ofrecimiento de la “mesa de diálogo” como si fuera la vara mágica, para resolver la agenda y la plataforma de lucha que tiene un horizonte de hace treinta años.
Hay varios temas en el tintero, que salen de los hechos:
- ¿Es real el diálogo en momentos en que Aníbal Torres es un PCM en salida y recambio? Firma sin respaldo, se anuncia un nuevo Gabinete. ¿Valen las conversaciones con dichos ministros que, pueden firmar de todo, pero que no tienen capacidad decisoria?
- ¿Puede haber un diálogo con la región, con ausencia de los Colegios Profesionales, con los frentes provinciales marginados, con los principales gremios desconocidos? Legitimidad cuestionada.
- La Resolución Ministerial de la PCM lejos de ayudar, termina de cuestionar la Mesa de Diálogo, lo encierra en la “temporalidad” como si los problemas, más que decisiones políticas significaran tiempos.
- La Resolución Ministerial solo desea abordar asuntos tangenciales, ningún tema de fondo como por ejemplo: la revisión del contrato de Camisea y Perú Rail, la construcción del Teleférico de Choquekirao, la Asamblea Constituyente, entre otros. Un diálogo de sordos.
Somos partidarios del diálogo y la concertación, pero no creemos en el aprovechamiento oportunista de una “mesa” arreglada y dirigida. Se está repitiendo el libreto fracasado de otros diálogos en regiones.
Se quiere utilizar las justas aspiraciones de la lucha del pueblo, para asuntos menores, como para tapar los límites del Gobierno nacional y regional. Por supuesto que jamás estaremos con la política golpista del Congreso corrupto.
El pueblo demostró grandeza en la lucha, no se dejó utilizar por ninguna consigna, acató el paro en sus puestos de lucha. Repudia al Congreso, pero tiene decepción del Gobierno.