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DEBATE: QUE SE VAYAN TODOS (II): EL ROL DE LAS IZQUIERDAS FRENTE AL GOBIERNO

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EL ROL DE LAS IZQUIERDAS FRENTE AL GOBIERNO

Felizmente a estas alturas, hay cada vez más claridad acerca de las existencia y diversidad de posiciones en el arcoiris zurdo, así como en las organizaciones sociales que caminan desarticuladas y fragmentadas. Por tanto se hace necesario analizarlos en la diferencia y no en el falso mito de la unidad y el vanguardismo.

Tenemos a la izquierda oficialista que ofician PL y JP, presentes en el gabinete conservador, reaccionario y clientelista. Para ellos la unidad de la izquierda, pasa por defender al gobierno y a sus ministros; así lo dicen y actúan: salvo el poder y chamba para los allegados, todo es ilusión. Su tarea principal es el copamiento del Estado y la defensa de los intereses de sus dirigentes. Los abrazos con la ultraderecha apuntan a dicha agenda.

Bajo ese concepto desalojaron a Nuevo Perú y odian a los caviares más que a sus padrastros. Cerrón se considera la quinta espada del marxismo – leninismo, ante cuya figura todos los que no pertenecen a la argolla huancaína de su gobierno, simplemente no existen o son contra revolucionarios.

A partir de esta visión, desde un inicio sectarizaron y buscaron hegemonizar al gobierno de Castillo. Lo lograron en los primeros momentos con Bellido de Primer Ministro, pero la incapacidad crónica pronto los devoró y fueron cambiados por el momento chotano, otra gavilla de paisanos ambiciosos de poder y provenientes de la podredumbre derechista. Ahora PL ha vuelto al gabinete con más de lo mismo.

En una segunda orilla, están los partidos de la vieja izquierda como PR y el PC, que apoyaron en la segunda vuelta a Castillo frente a Fujimori; optando por el apoyo crítico al gobierno en sus inicios. Esta posición de cautela y silencio pasivo continuó en los siguientes meses, frente a los desvaríos del gobierno. Era evidente que en estos partidos sindicales, pesaba más la defensa de sus intereses gremiales y corporativos en la CGTP y el SUTEP- Derrama Magisterial, que enfrentarse a un Gobierno proveniente de un sindicato magisterial empoderado y en gabinete.

Hace mucho tiempo existe en la vieja izquierda, una seria incomprensión o desviación respecto a la táctica del apoyo crítico. Partiendo siempre desde un maximalismo vanguardista, también buscan o se inventan la existencia de enemigos maximalistas. En diversas entrevistas o prensa partidaria de estas agrupaciones, desempolvan el “peligro del fascismo”; frente a semejante amenaza entonces corresponde “cuidar y defender lo existente”, una táctica sin hacer olas o enfrentar frontalmente a las desviaciones y traiciones del gobierno y de los poderes fácticos.

A pesar de ello, sin embargo, fueron los movimientos sociales y regionales los que obligaron al gobierno a abrir diálogo y comprometer a cumplir sus ofertas electorales; entre ellos, los comuneros y pueblos del corredor minero en las Bambas, Chumbivilcas y Espinar, que sentaron en la mesa de diálogo a la PCM y a un inmovilista ministro de energía y minas de las filas del cerronismo. Fueron los paros de los regantes y productores en la agricultura que convocaron al desconocido ministro de agricultura a lanzar su agenda concreta y establecer otra mesa de diálogo.

Ese protagonismo popular no jugó para la derecha o el peligro fascista, como esperaban algunos desde su cómodo balcón, por el contrario recuperó y desató la iniciativa popular en defensa de sus derechos postergados y silenciados por el llamado “gobierno popular”. Mientras tanto las organizaciones del sindicalismo histórico y magisterial como la CGTP y SUTEP, solo realizaron algunas movilizaciones en defensa de sus derechos corporativos, sin articulación y convocatoria a otros sectores.

Otra tercera variante de esta posición de defensa la desarrolla Nuevo Perú, antes desde el gobierno, y todavía la arrastra en la actualidad fuera del gabinete, por las declaraciones de algunos de sus dirigentes. Participar en un Gobierno en disputa de posiciones al exterior e interior, debía tener un correlato no solo de eficiencia, que es la parte positiva de la gestión de Pedro Francke en el MEF y Anahí Durand en el Ministerio de la Mujer. Lo era también desde un inicio, señalar y hablar en firme las diferencias y desviaciones del gobierno, con lo cual se construye trayectoria y esclarece a la población.

Durante todo ese tiempo de participación en el Gobierno, NP perdió su personalidad y fue subsumido por la mediocridad y silencio del gobierno; no respondió claro y tajante al ataque de Perú Libre y sus cancerberos, no esclareció las tentaciones derechistas y corruptoras dentro y hacia el gobierno del entorno presidencial. No miraba al interior, siempre mirando al externo.

La misma Verónika Mendoza, a pesar de que no era del gabinete, ante los desaciertos y traiciones de Castillo y sus amigos, miraba a otro lado y encontraba explicaciones en la conducta de la ultraderecha, como si los autogoles del gobierno fueran obra del factor externo y no producto de la crisis interna y, particularmente, de las veleidades del profesor presidente que seguía jugando en pared con el cerronismo.

NP, lejos de aprender las lecciones de su salida forzada del gabinete por obra y celebración del cerronismo y la derecha, sigue creyendo que el régimen de Castillo es de izquierda y progresista; ante el cual morigera su desenmascaramiento y diferencia. Así lo ratifican las declaraciones a la prensa internacional de Anahí Durand, que señala “seguir acompañando al gobierno en el peligro ante la derecha”.

Ahora que Verónika Mendoza ya no está en la dirección de Nuevo Perú, creo que tiene la oportunidad, por su condición de imagen nacional e internacional, de marcar la diferencia y denunciar el carácter traidor del actual gobierno y el peligro de la súper convivencia con la derecha. Afirmando por otro lado una alternativa distinta a esta caricatura de gobierno progresista.

Todas estas tácticas defensistas atraviesan al conjunto de la izquierda tradicional y a la nueva. Surgen de una terrible confusión al no entender el momento o el escenario de la disputa y las tendencias existentes al interior del bloque de poder, para señalar quién es el enemigo principal inmediato y quién el potencial, para descargar sobre ella toda la energía para enfrentarla y derrotarla con una táctica adecuada de iniciativa y ofensiva.

Francamente, no creo que sea difícil comprender que Pedro Castillo y su partido base Perú Libre, han pasado del discurso radical vacío a una postura de sobrevivencia política del gobierno, para lo cual traicionan sus postulados y compromisos electorales, y constituyen un Gabinete de claro signo: conservador, continuista del modelo privatista y neoliberal, con repartija de ministerios, con topos derechistas y oportunistas, distante del movimiento social, alineado a las posturas internacionales de la política norteamericana.

UBICANDO LOS EJES DEL DEBATE

 En este contexto, junto a la lucha corresponde abrir un debate programático y estratégico acerca de distintos temas nodales para el futuro y recomposición del movimiento social, popular y progresista.

No es igual entonces: ultra derecha que fascismo, dictadura parlamentaria que dictadura fascista, ascenso o crecimiento del movimiento social y popular que una victoria electoral limitada o fragmentada, momento revolucionario o disruptivo que momento de reformas y gradualismo, momento destituyente o momento constituyente. 

Distinguir: el carácter y tendencias del gobierno y el origen de un gobierno, la solvencia y trayectoria de un líder y conductor o el surgimiento de un corcho o flotador de una ola electoral. La disputa por la hegemonía política y cultural contra el bloque de poder o el coteo y repartija del poder con los dueños de siempre; el rol de los instrumentos políticos y sociales del cambio o el uso de un gremialismo sistémico; debate en el mundo subjetivo acerca del rol, de la iniciativa y firmeza o el radicalismo vacío que se acobarda ante el primer grito de la derecha. Ejes y temas centrales y básicos, para acercar nuestras posiciones y saber conversar nuestras diferencias.

 

Jesus Manya Salas
Escrito por

Jesus Manya Salas

Columnista en Pata Amarilla.

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