En medio de la crisis energética, Francia creó dos decretos antiderroche para que se apaguen en todo el país los carteles publicitarios luminosos, entre la 1 y las 6 de la mañana, y para obligar a los comercios que tienen aire acondicionado a mantener las puertas de entrada cerradas.
Dejarlas abiertas «supone un 20% más de consumo» dijo la ministra de la cartera energética.
La ministra francesa de Transición Energética, Agnes Pannier-Runacher, anunció los decretos para obligar a los comercios con aire acondicionado a cerrar sus puertas y reducir la publicidad luminosa para ahorrar energía.
«En los próximos días publicaré dos decretos: el primero prohibirá la publicidad luminosa en todas las ciudades entre la 1 y las 6 de la mañana», con excepción de los aeropuertos y las estaciones de tren, y «el segundo prohibirá que los comercios tengan las puertas abiertas mientras funcionen el aire acondicionado y la calefacción», declaró el ministro al Journal du Dimanche.
Dejar las puertas abiertas «supone un 20% más de consumo y (…) es absurdo», justificó la funcionaria.
De esta manera, el gobierno lanza la operación de la sobriedad.
Ciudades como Lyon, Besançon y París dictan desde mediados de julio, cuando Francia vivió una excepcional ola de calor, ordenanzas municipales para que los comercios con aire acondicionado cierren sus puertas, bajo pena de multa.
Pero la decisión del gobierno extiende las medidas a todo el país, con una multa de hasta 750 euros, aunque inicialmente se centrará en informar a los comerciantes.