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El Perú y las patentes de la vacuna

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Por Claudia Arévalo

Desde fines del 2020 hasta inicios del 2021 vienen dándose ciertas situaciones en el contexto internacional que deben llamar la atención, sobre todo a los gobernantes de países en vías de desarrollo como el nuestro, porque influirán en temas decisivos para la lucha contra la pandemia y podrían abrir nuevos caminos en cuanto a producción y comercialización de vacunas y al panorama de salud pública a nivel mundial.

Empecemos por decir que, ante el curso actual de los hechos, las vacunas producidas en Rusia y China deberían ser la solución de la pandemia para los países que conforman el sur global (países pobres y en desarrollo), principalmente por la logística sencilla que requiere su distribución y también porque, si analizamos la capacidad de producción, ambos podrían cubrir las demandas de los que aún no cubren sus necesidades de inmunización o ni siquiera han tenido acceso alguno a esta.

Y aunque sabemos que muchos -incluyendo a la comunidad científica- tenemos dudas sobre los resultados de fase III publicados parcialmente en el caso de Sinopharm, no podemos disminuir el hecho de que han sido regularmente buenos en ese caso, y más que satisfactorios en el caso de la vacuna rusa, y que ambas han demostrado ser capaces de prevenir principalmente la muerte, además de disminuir las tasas de hospitalización y enfermedad grave. A pesar de las reservas y prejuicios que se tenga hacia dichos gobiernos, se debe reconocer que tienen la capacidad tecnológica para la producción de vacunas eficaces.

Sin embargo, su distribución y aprobación se enfrenta a obstáculos meramente burocráticos, y no por asuntos técnico/científicos o de seguridad como podríamos creer, si no simplemente porque los procesos regulatorios de la OMS favorecen claramente a las grandes potencias mundiales y sus farmacéuticas.

Estos procesos regulatorios para la producción y distribución de medicamentos y drogas se basan en reglas guiadas por la existencia de una lista, llamada la “Lista de Autoridades Regulatorias Estrictas”1, integrada por entidades de países europeos, los Estados Unidos, Canadá y Japón. Obviamente, ni China, Rusia o algún país del sur global está dentro de esta lista élite y como resultado las solicitudes de aprobación para la producción y distribución de sus vacunas -aun su fueron presentadas antes de finales de 2020- no han sido aprobadas.

Sumado a esto, y como se produjo en el caso del desarrollo de los medicamentos contra el SIDA en las décadas de los 80 y 90, cuando los países de África tuvieron que luchar muchos años en contra de las grandes monopolios farmacéuticos del norte global para poder tener acceso a las patentes y a su producción, está sucediendo ahora lo mismo, como se ve en el  bloqueo de algunos países –todos parte de la lista élite- a la iniciativa presentada en la Organización Mundial del Comercio por India y Sudáfrica y apoyada por mas de 40 países del sur global,  para la flexibilización temporal de las patentes de las vacunas. Claramente los privilegios y los intereses siguen siendo los mismos, sea cual sea la crisis sanitaria que afecte al mundo.

Los gobiernos del norte global deben entender que si no cambian su política el panorama que nos espera no es muy esperanzador: ningún país estará a salvo mientras no lo estén todos. Así, deben cooperar y demostrar que aún les queda algo de humanidad, pues de lo contrario se seguirán perdiendo millones de vidas -la mayoría en los países más desprotegidos- y la amenaza de más variantes que puedan producir reinfecciones y nuevas epidemias seguirá constante, también para ellos.

Los gobiernos de los países en vías de desarrollo deben unirse y seguir apoyando la iniciativa conjunta de flexibilización temporal de las patentes ante la Organización Mundial de Comercio, para que los que tengan la capacidad tecnológica puedan comenzar la producción de las vacunas, como sucede en México y Argentina con la vacuna creada por AstraZeneca.

¿Cuáles deberían ser las acciones inmediatas del gobierno del Perú ante este panorama? Primero, priorizar la compra de vacunas que cubran nuestras necesidades logísticas (AstraZeneca, Gamaleya, Sinopharm y Johnson and Johnson). Segundo, ya teniéndolas comenzar una verdadera campaña de comunicación, con mensajes fuertes de confianza y claridad acerca de sus beneficios -las campañas comunicacionales actuales son un desastre en mi humilde opinión- y que aclaren que las vacunas que cumplan los criterios conjuntos de logística y disponibilidad son las mejores vacunas que podremos obtener en este contexto internacional tan dramático.

  1. List of Stringent Regulatory Authorities. https://www.who.int/initiatives/who-listed-authority-reg-authorities/SRAs.
Claudia Arevalo
Escrito por

Claudia Arevalo

Columnista en Pata Amarilla.

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