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domingo, octubre 17, 2021

Lo ideal vs. lo real en la transición de gobierno

A menos de 10 días del inicio del nuevo gobierno, aún no hay formalmente resultados proclamados de la segunda vuelta. Tras resolver los pedidos de nulidad por supuesto fraude en las mesas de sufragio (rechazados por los Jurados Electorales Especiales – JEE y el Pleno del Jurado Nacional de Elecciones – JNE), los JEE proclamaron los resultados en cada departamento (a través de las actas de proclamación descentralizada de resultados). Y ya era inminente la proclamación final. Sin embargo, se han presentado nuevos pedidos que no pueden cambiar resultados, pero sí generar dilaciones.

El partido político Fuerza Popular ha presentado pedidos de “nulidad” frente a las actas descentralizadas de proclamación de resultados. Contra estas actas proceden apelaciones (no “nulidades”) que solo pueden sustentarse en temas numéricos: cantidad de votos nulos y/o blancos que lleven a nulidad de elecciones (artículo 364 de la Ley Orgánica de Elecciones y la Resolución Nº 0086-2018-JNE). Probablemente, el objetivo de llamar “nulidad” a estos pedidos sea que deban ser resueltos dos veces: primero, por los JEE y luego por el JNE. Sin embargo, lo que corresponde es tramitarlos como apelaciones y remitirlos para ser resueltos por el JNE , que luego proclamará los resultados, con decisión última y definitiva.

También se ha presentado una nueva demanda de amparo contra la elección de segunda vuelta, en la que se solicita que “se decrete la nulidad de todo lo actuado” ante el JNE y se alega que se ha “vulnerado los derechos fundamentales” de los electores. Como ya mucho se ha dicho, la nulidad de elecciones solo procede “cuando los votos nulos o en blanco, sumados o separadamente, superan los dos tercios del número de votos emitidos” (artículo 184 de la Constitución) o si se declara la nulidad de elecciones en varios lugares, lo que represente el tercio de la votación nacional válida (artículo 365 de la Ley Orgánica de Elecciones). Por ello, esta nueva demanda debería ser rechazada, como sucedió también con casos similares a fines de junio y el 16 de julio último, lo que debería replicarse ante eventuales nuevos pedidos.

Con la cercanía del inicio del nuevo gobierno, preocupa que sigamos pendientes de la proclamación definitiva resultados de la elección, con el uso de todos los pedidos, procesos o recursos posible. Acudir a la justicia (electoral, constitucional) es un derecho, pero, como todo derecho, debe ejercerse de manera razonable, sobre todo cuando lo que está en juego no es solo un interés individual, sino la transición democrática de un país y la posibilidad del gobierno de continuar sus funciones sin interrupciones.

¿Qué debería estar haciendo el futuro gobierno? Primero, completando y haciendo pública su conformación. No hay que olvidar que, como señala la Constitución, todos los actos del Presidente requieren un respaldo ministerial (“refrendo”) para ser válidos (artículo 120), por lo que resulta central contar con un gabinete completo.

Sin embargo, no se trata solo de dar validez a las acciones del gobierno, sino también poder realizar la -aunque breve- transferencia en la que ministros y ministras de cada sector, conjuntamente con sus equipos, entregan no solo documentos, sino que se produce -en lo ideal- un constante intercambio de información, para poder identificar rápidamente lo que está en curso, lo urgente y lo importante, lo que requiere acciones inmediatas, pero también aquello que, desde la gestión saliente, se considera prioritario, y así dar continuidad a las políticas públicas centrales, que deberían mantenerse al margen de cambios de gobierno.

En los últimos dos periodos (2011 y 2016), los resultados y las transferencias se produjeron con mucha mayor antelación al efectivo cambio de gobierno. La formalización de resultados y entrega de credenciales se produjo en junio (el 23 en el año 2011; el 28, en el año 2016), mientras que las transferencias iniciaron en el mismo junio (22 de junio, en 2011) o apenas empezado julio (1 de julio, en 2016), un escenario bastante distinto al que hoy enfrentamos. Y además en un contexto particularmente complejo. Porque se trata de una transferencia de un gobierno de transición, y mientras aún se enfrenta una pandemia, los avances de una reactivación económica y tras una etapa post electoral con particular polarización, amplia fragmentación de voto, noticias falsas, no probadas acusaciones de fraude y hasta intentos de desconocer resultados. Con un Bicentenario de independencia, que parece haber dejado más en evidencia nuestras carencias y la agenda pendiente que tenemos como país y sociedad, antes que traernos demasiado por celebrar.

Este gabinete luego tendrá que prepararse para ir al Congreso (con una Mesa Directiva en la que también podría buscar participación). Acude a presentar la política general de gobierno y, con ello, buscar ese voto de investidura regulado en la Constitución (artículo 130) y que deriva en que el Congreso decida si otorga o no confianza al gobierno para su inicio, lo que dependerá no solo de los nombres en las carteras ministeriales (dato importante para identificar la orientación de los sectores), sino también de la posibilidad de negociación para lograr la votación necesaria. Será el primer reto del Ejecutivo para demostrar su posibilidad de hacer política e iniciar el necesario trabajo conjunto con el Congreso, para desarrollar una agenda común y, objetivo no menos importante del gobierno, para la propia subsistencia presidencial (que, según algunos, solo 87 votos alejan de una eventual vacancia).

Continuar enfrentando la pandemia, especialmente mantener el cronograma de vacunación desplegado por el actual gobierno; adoptar medidas económicas que permitan dar la confianza necesaria a los mercados; implementar los planes para el inicio del año escolar; acciones concretas para fomentar el empleo y enfrentar la pobreza serán probablemente las primeras grandes tareas de este gobierno.

La transición hacia la difícil tarea de gobernar y representar a todos los peruanos y peruanas se dará lejos del mundo ideal que la estabilidad del país requeriría y las circunstancias actuales ameritarían.

1.Estos pedidos ya han sido remitidos al JNE por los JEE de Cajamarca, Chota, Huamanga, Huancavelica y San Román

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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