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martes, diciembre 7, 2021

La situación de la hoja de coca en nuestro país

Más de 11 toneladas en demanda. Según información de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) en su informe publicado en julio del 2020 “Informe sobre la demanda de hoja de coca para fines tradicionales e industriales”, brinda una aproximación a la cantidad de hoja de coca que se demanda para fines tradicionales e industriales, el cual asciende las 11, 712 toneladas. Asimismo, según los datos de la encuesta aplicada por INEI sobre consumo de hoja de coca en el Perú en el 2019, hay un incremento de la población que realiza la adquisición de hoja de coca para el consumo tradicional. Se calcula que 5,947,034 personas han adquirido (comprado o recibido hoja de coca para el consumo tradicional).

La cantidad de hoja de coca estimada que se requiere para satisfacer la demanda del consumo tradicional representaría 10,691tm (tonelada). Aunque el 2019 no implica un aumento respecto de la encuesta del 2013, el total de la demanda no se ha incrementado. Esto sugiere que hay más consumidores, pero con una menor intensidad relativa de adquisición y consumo por persona.

Según el informe, la hoja de coca ha sido adquirida mayoritariamente en la sierra (71.5%) y en áreas rurales (57.3%). Sin embargo, desde el 2003 se registra un incremento en las zonas urbanas. Así se tiene un aumento de 2,151Tm a 4,083 Tm. Esta tendencia se presenta también en la Costa, ya que desde el año 2003 al 2019 se ha incrementado de 415 Tm a 1,186 Tm.

Los motivos que la población tiene para adquirir hoja de coca se han mantenido en los años de estudio, siendo los prioritarios: para masticar/chacchar (41.6%), para la curación de síntomas y malestares (29.2%), para invitar a peones o jornaleros (24.6%), para velorios, misas entierros, día de los muertos (22.5%), entre otros usos domésticos, como marcado de animales, pago a la tierra, fiestas costumbristas y adivinación.

La comercialización de coca: el mercado legal e ilegal

La Empresa Nacional de la Coca (Enaco) es la única empresa facultada por Decreto Ley N° 22370 para atender la demanda legal de hoja de coca. Su aprobación se dio en el año 1978, durante el mandato del Gobierno Revolucionario de Morales Bermúdez.

La cantidad total de hoja de coca comercializada por ENACO para usos industriales resulta del abastecimiento de este producto para actividades industriales que requieren hoja de coca como materia prima, sin considerar la hoja de coca comercializada para su uso tradicional. Dicho comercio industrial se divide en tres rubros: la producción de derivados de hoja de coca por parte de ENACO; la exportación de hoja de coca como materia prima a la empresa Stepan Company; y la venta nacional de hoja de coca a comerciantes industriales. Todo esto se trata de una producción que corresponde estrictamente a aquello que es comprado y vendido por ENACO y que está bajo su supervisión.

Los espacios de cultivo. Según Devida el total de superficie cultivada y de toneladas métricas de hoja de coca calculada incluye un conjunto de superficie y de toneladas de productores que están empadronados y que representan el total de la producción de hoja legalmente reconocida por el Estado peruano. Si bien el padrón no se ha modificado respecto del año 1978, sí es posible identificar la cantidad de productores empadronados a los que ENACO compró hoja en un año concreto, la cantidad de hectáreas empadronadas y el resultante estimado de la cantidad de hoja producida en el total de hectáreas de las que se compró hoja por año.

La suma de producción de coca entre el 2003 al 2019, como se aprecia en el cuadro anterior, es de 126,603tm. De esta cifra ENACO solo logró captar 1,357tm, dejando una diferencia de 27,144tm que, aunque constituiría una producción de empadronados, no fue captada. El resto de la hoja de coca producida (98,102tm) se estaría distribuyendo a un mercado que no se encuentra en el ámbito de lo legal, más allá de que su destino sean mercados lícitos o ilícitos. Asimismo, el estudio añade que la producción de un rango de entre 43,020.22ha y 43,337.1ha (hectáreas) se estaría destinando al mercado ilícito.

Al respecto, el economista Hugo Cabieses compartió en Pata Amarilla que los errores de las políticas a implementar por el nuevo Gobierno, en caso no se corrijan las anteriores, colaborarían con la inseguridad en las zonas de selva alta en las que puede rebrotar el terrorismo – más de lo que ya está en el VRAEM -, la violencia social, la delincuencia y el sicariato. Asimismo, la continuación de las actividades de cultivo y producción de coca para fines ilícitos y la obtención de sus derivados, sin límites racionales, provoca serios problemas a la ecología y el medio ambiente de la región andino-amazónica.

La atención al narcotráfico

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés) mostró en el 2016 que Perú es el segundo productor de hoja de coca en el mundo después de Colombia, con 42.900 hectáreas cultivadas en 2014. Según UNODC, nuestro país ha reducido en un 30% el cultivo de hoja de coca desde 2012, pero ha dejado de reportar la cantidad de cocaína que produce.

Esta es una crítica que ha realizado también la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano de la ONU encargado de velar por el cumplimiento de los tratados internacionales sobre drogas.

«La falta de información actualizada dificulta evaluar a fondo las tendencias del cultivo de coca en la región andina», señaló la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

«La JIFE expresa su preocupación por el hecho de que en 2018 y 2019 no se haya medido la superficie de cultivo ilícito de arbusto de coca en el Perú e insta a ese país a que termine y presente los estudios correspondientes a los años faltantes».

Esto fue respondido por Divesa quienes presentaron sus informes en julio y noviembre del 2020.

“Devida informó en noviembre del 2020 los resultados oficiales del monitoreo de superficie cultivada con arbusto de hoja de coca en producción 2018 – 2019.  Por ello, precisamos que la información emitida por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), en su informe anual difundido en Viena, no es correcta, pues indican que en el 2018 y 2019 no se ha medido la superficie de cultivo ilícito de arbusto de coca en el Perú”, señalaron en un comunicado.

La expansión del narcotráfico en Europa. Insight Crime señala que el cambio de dirección en el narcotráfico peruano indica que los grupos criminales están aprovechando los nuevos mercados emergentes, a la vez que evaden las luchas territoriales y los violentos enfrentamientos entre grupos que compiten por el control de las rutas hacia el norte, situándose en los mercados de consumo que se han expandido por Europa Occidental. Ahora la demanda está creciendo en mercados menos tradicionales de Europa Oriental y Asia, lo que facilita la entrada de organizaciones criminales locales en las redes de narcotráfico transnacional.

Esto se pudo ver graficado el 18 de diciembre del 2018 cuando la Policía autonómica de Cataluña detuvo a trece peruanos y cuatro dominicanos en una operación contra el tráfico de droga en Barcelona, España.

En la operación los agentes desarticularon tres bandas, arrestaron en total a 45 personas e intervinieron 25 kilos de cocaína y 5 de marihuana, además de otras drogas sintéticas y cuatro armas de fuego.

Las tres organizaciones eran independientes entre sí, aunque compartían los servicios de la persona que les hacía de enlace con quienes les suministraban las drogas, otros tres grupos de narcos que actuaban en diferentes puntos del área metropolitana de Barcelona.

Una de estas organizaciones estaba formada por 13 ciudadanos peruanos que utilizaban ‘mulas’ para introducir la cocaína en España.

Hugo Cabieses considera que esto es un elemento gravitante de las relaciones del Perú con EEUU y el sistema interamericano y, por lo tanto, de la política exterior a ser desarrollada en los próximos años. Este puede ser un tema importante en las relaciones de cooperación y equilibrios estratégicos de Europa, Canadá, Rusia y China con nuestro país.

Las recomendaciones de la ONU frente al impacto de la COVID-19. En entrevista con la Agencia de Noticias Andina, De Leo señaló que la actual situación de crisis representa para países como Perú “una oportunidad de evaluar las políticas de drogas y repensarlas”.

Dijo también que se debe tener en cuenta que proyecciones realizadas hacia el 2030 dan cuenta de que para entonces se incrementaría en 11 % la cantidad de usuarios de drogas a escala mundial. Este crecimiento “se daría principalmente en los países en desarrollo, que tienen una mayor cantidad de población joven”, advirtió.

“La situación particular por la que atraviesan los jóvenes en el Perú, además de expresar desesperanza ante el futuro y un mayor estrés, aumenta el consumo de drogas. Por eso se necesita una fuerte inversión en salud y una expansión en los programas de prevención, basados en evidencia científica”, expresó De Leo.

Las ideas desde el Parlamento

El congresista de Perú Libre Guillermo Bermejo expuso el pasado agosto ante los integrantes de la Confederación Nacional de Productores Agrarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp) parte de su proyecto de ley que apunta a “industrializar y legalizar” la hoja de coca tomando de guía el plan boliviano. Si bien el país altiplánico retiró a la Administración para el Control de Drogas (DEA) y a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid), esta no fue una medida directa para enfrentar el tráfico de droga como se indica en algunos medios. Morales, desde sus inicios fue líder de los cosechadores de coca, y uno de los motivantes para expulsar a personal de la DEA fue, según señaló entonces, porque apoyó actividades del golpe de Estado fallido en Bolivia, en referencia a las violentas protestas que realizaron ciudadanos de derecha y autoridades en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca.

Y es que las voces de retirar a estos organismos internacionales nacen incluso en campaña. El ex premier Guido Bellido estuvo presente en un foro virtual en febrero del presente año donde señaló que: “Se Instalan con el cuento del narcotráfico (EE. UU) quiere que nuestros campesinos dejen de cultivar la hoja de coca. Un gobierno de Perú Libre lo primero que debe hacer es retirar la embajada norteamericana del Perú, terminar todo tipo de relación con EE.UU. porque su papel en el Perú más que beneficioso es nocivo, necesitamos retirar a la DEA de nuestro país”.

En respuesta, el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Óscar Maúrtua, negó que desde el Ejecutivo se tenga proyectado retirar a la DEA. “Quisiera recalcar que tal hecho (expulsión de la DEA) sería contraproducente debido a que la cooperación antinarcóticos de los Estados Unidos es fundamental y asciende entre 75-80 millones dólares anuales”, explicó Maúrtua ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso en septiembre.

Cambio de premier, cambio de ideas.  El gerente general de Devida, Edson Delgado, se presentó este martes ante la Comisión de Presupuesto y Cuenta General del Congreso para exponer los motivos por el que solicita un aumento en el presupuesto de su institución que ascendería 87 millones de soles para mejorar la erradicación de la hoja de coca y fomentar los cultivos alternativos. La titular de la Presidencia del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez, también estuvo presente en el grupo de trabajo.

Delgado explicó que la solicitud de presupuesto para seguir con la erradicación de 25 mil hectáreas por año. Sin embargo, aceptó que durante el 2019 y el 2020 el trabajo no ha sido exitoso debido a que las actividades estuvieron suspendidas por la pandemia. “Se transfieren los recursos al Proyecto Especial CORAH del Ministerio del Interior. Al 2021, el fondo es de 81 millones de soles transferidos en enero. Ahora pide incrementar a 87 millones al 2022. El 2021 las actividades estuvieron suspendidas, solo hemos llegado a 700 hectáreas. Se continuará con el trabajo con el análisis del proyecto Corah con la PCM”, sostuvo.

La premier respondió afirmando que esto sería una prioridad para el presidente Pedro Castillo. “Es un tema sensible que pretendemos fortalecer que implica la evaluación de cuáles son nuestras mejores estrategias. No hay una decisión tomada sobre romper con alguna institución sino lo contrario. La evaluación que se hace (sobre el pedido de más presupuesto) es para fortalecer los mecanismos para combatir el cultivo ilícito de coca”, afirmó Vásquez.

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