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martes, diciembre 7, 2021

Desde hace un tiempo en las calles y plazas, en los barrios y ayllus cercanos a la Ciudad Sagrada; se respira un aire de crisis frente al futuro, todavía no hay desgobierno o hambre; sin embargo día a día el vacío de poder y gobierno se percibe. En la hatun llaqta y sus diversas instancias, como la Casa del Inka, el Santuario del Intikancha, el Aqllawasi, el Yachaywasi, en el Estado Mayor de las tropas; todo es incertidumbre y desconfianza.

 

La Ciudad Sagrada del Qosqo está al borde del precipicio en sus ánimos; los principales sabios y astrónomos, no pueden explicar el surgimiento de los arco iris en blanco y negro, antes de las inmensas granizadas que destruyen las plantas en los valles; el Apu Inka Wiraqocha convoca con urgencia al Consejo de Estado de los Hatun Kamachiq; para debatir acerca de los peligros que acechan y conocer las perspectivas de los Qosqo Runas, frente a los grandes problemas que surgen en la naturaleza y en la vida de los humanos; a la reunión asisten los representantes de los diversos ayllus y panakas, ubicados en el Hanan y el Urin; con sus respectivas autoridades, mandos militares, sacerdotes y tarpuntay astrónomos.

 

Los tiempos de las victorias, conquistas de nuevos territorios son cosas del pasado; la presencia de Kuraqas trayendo a sus Apus y Mallkis, aceptando la religión y autoridad Inka, ya no es permanente y apoteósica. Circula como un secreto a voces, un debate, una contradicción y un desacuerdo, en las más altas esferas de las familias gobernantes; no es una crisis de caída o destrucción, es una crisis por saber el mañana y el futuro; su condición de pueblo emergente así lo exige.

 

El rimanakuy o conversatorio es una instancia muy respetable donde se ejerce diálogo y poder, atraviesa a todas las células básicas del Ayllu, hasta llegar a las instancias más altas; se debate franca y directamente, para sacar acuerdos y tareas. En el caso del Estado, el Apu Inka, escucha a las diversas partes, evalúa y finalmente toma una decisión, que es definitiva e inapelable. Así funciona el gobierno y la administración, desde los tiempos fundacionales de Manqo Qhapaq.

 

Considerando que las panakas y ayllus de los Hanan Qosqo son los principales divergentes, fueron escogidos para que sean los primeros en sustentar sus argumentos y diferencias; precisamente el Awki Kusi Yupanki, quien venía con el prestigio de haber superado, brillante y exitosamente el warachikuy hace unos años; fue designado por los rebeldes por su talento y sapiencia, para debatir con su hermano mayor Orqo Waranka; los otros orejones temían o no estaban en condiciones de enfrentar la reconocida lógica y conocimiento del regente Inka; probablemente el sucesor o heredero del poder.

 

Ese día histórico, el príncipe Kusi Yupanki, ingresa a la sala principal de la Casa de Gobierno, en compañía del joven Amaro; ambos cargan sobre sus hombros enormes qarachos de llama; pergaminos amplios y cosidos entre diversas partes que extendieron en la parte central; luego colocaron encima varias piezas de piedra y otras de cerámica; alistan su puntero de chonta para explicar sus mapas, pintados con colores naturales de plantas, como el negro de la kiillinsa o carbón, el carmesí que salía del ch´eqche, el marrón oscuro del q´ayaq´aya y el ámbar del noq´au.

 

Muy de repente el padre, reordenó la participación y convocó al hermano mayor Orqo Waranqa, para que iniciara su exposición con sus argumentos acerca del clima social, sicológico, religioso y militar en cuestión. El cambio repentino del presentador parecía arreglado y conversado; al fin arrancó el debate:

Hatun Tayta, Apu Inka Wiraqocha, con su permiso y perdón…

 

Runakuna. Señores, en los últimos tiempos, entre nuestro pueblo y gobierno, viene surgiendo una lamentable desconfianza, un ánimo negativo, que parte del desconocimiento y la desinformación. Llegando al extremo de afirmar que el Hatun Qosqo, está castigado por los Apus y paralizado a merced de sus enemigos. Insinuar sólo eso, es atacar nuestra historia y a nuestro Inka, agredir a nuestra sangre. Sembrar el miedo, entre gobernados que viven estables… era una apelación al sentimiento de seguridad y avanzó en dicha dirección.

 

¿Quién se atrevería a cuestionar, que somos por ahora y en todos estos lares, el mejor gobierno, la mejor sociedad, el mejor pueblo; por nuestras costumbres, por nuestras ropas y comidas? Esta gran verdad, genera la envidia de otros pueblos extranjeros y afuerinos como los qollas y los chankas. Nosotros no necesitamos nada de ellos para vivir felices. ¿Para qué queremos sus tierras o cosechas? Invoca con sus palabras, un cuadro comparativo y ventajoso con otros, para  rematar su pulsación lógica prosigue.

 

Pregunto. ¿Pueden vencer al Gran Qosqo, pueblos divididos y enfrentados entre sí, como están actualmente los habitantes, en las orillas de Titi Qaqa? Peor aún en el otro bando. Después de la desintegración de los Wari Runas; cada pueblo, cada valle anda por su lado, ni siquiera pueden edificar una ciudad capital; tienen a sus kuraqas enfrentados y que no se ponen de acuerdo en nada; salvo en asaltar y atacar nuestras caravanas o de otros comerciantes. Se contesta solo.

 

Vuelvo a preguntar. ¿Pueden en esas condiciones, ser una amenaza militar estos afuerinos y desordenados chankas? ¿Puede caer la Ciudad Sagrada, en manos de esas hordas de salvajes? No y simplemente manan, manapunin imposible. Señala soberbio y absolutamente seguro, buscando un efecto en el auditorio y continúa.

 

Ahora son tiempos de paz y no de guerra, debemos aprovechar todo este periodo para construir nuestras llaqtas y wakas… nuestras chacras y riegos; si somos fuertes internamente, luego de prepararnos en casa, seremos más fuertes externamente. Esas son las tareas del momento, lo correcto y lo responsable. Sin caer en la desesperación y en las provocaciones aventureras de jovenzuelos; inexpertos e intrigantes, habladores y charlatanes. Definió claramente sus prioridades y objetivos, descalificando a los otros.

 

Finalmente, nuestro Padre el Apu Qon Teqse Wiraqocha, como señalan nuestros Willka Runas del Inti Kancha, ha partido hacia otros mundos a reordenar otros pueblos que necesitan su participación. Nos ha dejado por un momento en soledad y debemos esperar su regreso para que con el manto de su protección y sabiduría, pueda guiarnos nuevamente a la victoria; como lo ha hecho hasta estos días en que hemos conquistado y construido nuestro poder. Recurre a la mística y religiosidad.

 

No podemos ir a la guerra. Marchar desamparados y sin la protección de los dioses sería una eminente y humillante derrota; a eso nos quieren conducir, los aventureros y temerarios. Mucha filosofía, mucha teoría, a veces hace daño, hermanito. Culminó mirándolo sardónico y burlándose del Príncipe Kusi Yupanki, generando la hilaridad de un sector de la concurrencia.

 

Ahora toca el turno al Awki Kusi Yupanki. Sabe que la lógica argumental de su hermano mayor es impecable, usando la frase lacónica y corta. Los partidarios del Inka sonríen complacientes, piensan que tienen la partida ganada; la experiencia aplastará a la juventud piensan. Hay nerviosismo y murmuraciones en la otra parte de la sala.

 

El Apu Inka manda callar. Sorpresivamente concluye la asamblea del debate, señalando que hay muchas tareas pendientes durante el día. Y convoca a una nueva reunión para la próxima quincena. Hay disgusto y murmuraciones en un sector de la sala, los concurrentes empiezan a retirarse, conversando entusiastamente en una y otra dirección. Todos saben que el padre juega para el hijo mayor. Esta acción de suspender y postergar la polémica es un menosprecio a la discrepancia; en el peor de los casos busca enfriar el debate y ganar tiempo.

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