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Chile se acerca al plebiscito: las encuestas revelan que el país no quiere el cambio

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Las últimas encuestas en Chile han lanzado las alarmas: los ciudadanos no desean el cambio de su Constitución.

En 2019, las plazas de Chile se llenaron de manifestantes. Todo empezó con el alza de precios del pasaje. Los estudiantes iniciaron una ola que llamaría a cada vez más personas, quienes sumaron más pedidos. El más importante de ellos fue una ‘Asamblea Constituyente’. Entonces parecía que el país deseaba el cambio de Constitución.

Al parecer, eso ha cambiado.

Pulso Ciudadano ha registrado una oposición gigantesca del 44.3% de los votantes. Solo el 33.9% le da el visto bueno a una nueva Constitución.

Únicamente 29,8% de los encuestados declara haber leído completo el texto de la nueva Constitución, 46,9% dice haber leído solo algunos artículos y, 23,3%, que no leyó nada, según Activa.

Por otro lado, Cadem estrechó la diferencia entre ambas alternativas a 8 puntos, calculando un 46% para el Rechazo y un 38% para el Apruebo.

Las concentraciones ciudadanas que concitaron los últimos Apruebazos, en Puente Alto y en Viña del Mar, han llevado a presumir que, aun cuando persiste en su ventaja, el Rechazo ha tocado techo en la contienda.

Las dirigencias del oficialismo atribuyen esto a una clarificación de las tergiversaciones y mentiras sobre la propuesta constitucional que ha levantado el sector y al despliegue territorial del Comando del Apruebo.

Mi impresión es que el Rechazo está estancado y el Apruebo va a ir creciendo y vamos a tener una votación muy masiva, donde la gente que está muy confiada en las encuestas que dan por ganador al Rechazo se van a llevar una sorpresa el 4 de septiembre”, se aventuró a afirmar el timonel de Revolución Democrática, Juan Ignacio Latorre.

El vocero de la Casa Ciudadana por el Rechazo, Claudio Salinas opinó lo contrario en el lanzamiento de la campaña “Chile Unido en su Bandera”.

“Tenemos la percepción de mucha esperanza, de mucha tranquilidad. Hemos estado desplegados durante todos estos últimos días”, afirmó para Radio Chile.

Posibles factores que explican la división

1. El texto constitucional

«Nosotras y nosotros, el pueblo de Chile, conformado por diversas naciones, nos otorgamos libremente esta Constitución, acordada en un proceso participativo, paritario y democrático».

Esa es la primera línea de la Constitución propuesta.

Nunca antes Chile se había declarado plurinacional.

También reconoce los sistemas jurídicos indígenas, «coordinados en plano de igualdad con el Sistema Nacional de Justicia», e incorpora el consentimiento previo de pueblos y naciones indígenas en materias o asuntos que afecten.

Para la BBC, Pamela Figueroa, académica de la Universidad de Santiago y coordinadora del Observatorio Nueva Constitución, que reúne a distintas instituciones locales e internacionales, la discusión en torno a la plurinacionalidad es uno de los factores que dividen las opciones ante el plebiscito.

«Los distintos grupos por el rechazo han puesto muy sobre la mesa la discusión sobre el tema, atribuyendo a la plurinacionalidad la división del país o la creación de un grupo privilegiado, que serían los pueblos originarios», señala Figueroa.

«Ese discurso ha permeado bastante el debate nacional, en una sociedad donde históricamente los pueblos indígenas han sido invisibilizados, puestos fuera del debate público», afirma la politóloga.

2. El desempeño de la Convención

La Convención Constitucional sesionó durante un año y se disolvió de forma definitiva en julio pasado, tras entregar su propuesta.

Aunque regulada y definida en el Congreso, representó una instancia inédita en la historia política chilena. En su conformación tras una votación en 2021, la ciudadanía optó mayoritariamente por convencionales independientes, alejados de la élite política tradicional.

«La Convención se eligió con un sistema electoral distinto al que tendemos usar en la elección de cuerpos colegiados. Incluyó paridad, escaños reservados, independientes. El problema no es el texto, es que la deliberación estuvo alejada de la política tradicional chilena«, sostiene Pamela Figueroa.

3. El papel del gobierno

En noviembre de 2019, cuando todavía era diputado, Gabriel Boric fue uno de los 11 firmantes del «Acuerdo por la paz y la nueva Constitución» que, de madrugada y en medio de una ola de manifestaciones sociales, abrió paso a la redacción de una nueva carta magna.

Casi tres años más tarde, y como presidente, Boric recibió la propuesta constitucional.

Este septiembre y bajo su gobierno se definirá el futuro inmediato del proceso que, según los acuerdos firmados entre los partidos de gobierno y dentro de la oposición, seguirá adelante cualquiera que sea el resultado del plebiscito.

Moreno opina que el gobierno ha «constitucionalizado» su gestión.

«Desde antes de asumir, el gobierno ató el resultado de su gestión al plebiscito: fue un error constitucionalizar su gestión en estos meses, porque aparece un efecto de asociación. La gente vincula al gobierno con el resultado del plebiscito», apunta.

«Aparece lo que técnicamente llamamos ‘voto relacional’: yo evalúo al gobierno en función del contexto de lo que pasa a mi alrededor. Y el 4 de septiembre, mucha gente va a ir a evaluar al gobierno«, plantea el académico.

4. El cambio

«Chile necesita cambios» era la principal de las menciones entre las personas que votarían apruebo en el plebiscito, según la encuesta nacional realizada entre abril y mayo de 2022 por el Centro de Estudios Públicos.

En segundo lugar, con casi 40% se mencionaban temas asociados a los derechos sociales y la justicia social.

Pero la noción de cambio puede despertar tanto la esperanza como la incertidumbre, y en esa opción se juega también la elección entre apruebo y rechazo.

«Lo que vemos en estrategia de comunicación política en la franja es despertar emociones. El apruebo apela a la esperanza. El rechazo apela a la incertidumbre, el miedo. Las campañas simplifican. Y eso nos lleva a un escenario que estará fuertemente afectado por las emociones y los sentimientos«, dice Moreno.

«La pregunta del cambio era muy concreta: quiere cambiar o no. Hoy, la pregunta es distinta… Al haber tanta interpretación, con poca claridad sobre el futuro, en un ambiente además muy tóxico por noticias falsas, las personas no tienen claridad para ver qué es cierto y qué no. Las personas van a votar con el corazón, con el estómago», asegura.

«Las personas no pueden hacer planes en la incertidumbre«, advierte Roberto Méndez, profesor de la escuela de gobierno de la Universidad Católica con larga experiencia en investigación y medición de la opinión pública.

«Se ha instalado la idea de que el proceso no termina el 4 de septiembre, sino que va a continuar. Ya sea que gane el apruebo o el rechazo, estaremos discutiendo procedimientos, contenidos por años…», anticipa.

«Creo que hay un cansancio. Hay un agotamiento tras la pandemia, el conflicto social, las distintas elecciones y pensar que faltan años para una estabilidad puede ser muy agotador, muy frustrante», dice.

Con información de BBC y Radio Chile.

Rafael Gonzales
Escrito por

Rafael Gonzales

Columnista en Pata Amarilla.

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