Por Eloy Espinoza
Recurrir a estrategias asistencialistas no suele ser la mejor alternativa para situaciones de crisis sanitaria, crisis económica y crisis alimentaria. Cierto es que a veces se necesita, pero debe ser acotada y temporal.
Lo cierto es que en estos días hay un sacerdote está tomando notoriedad, y en este contexto ( acusado por algunos de sus colegas como alguien con grandes ganas de figuración) participó en una marcha sobre los treinta años de captura de Abimael Guzmán ( que en realidad estuvo lleno de discursos acusando al actual gobierno a los resabios de Sendero Luminoso).
Sin duda un sacerdote puede pronunciarse sobre muchos temas, de acuerdo con lo que autorice su orden, y si no pertenece a orden alguna, a la diócesis que esté adscrito. Y en cualquier caso, debe tener cuidado adónde va y qué puede decir.
Sin embargo, resultaba contradictorio, por decir lo menos , ver al sacerdote en cuestión, luego de los discursos de varios discursos en el sentido ya descrito, y con un cartel que decía “ Ni olvido ni perdón”, dando un discurso más bien de reconciliación.
¿No se daba cuenta de dónde estaba? No notaba cómo podía distorsionarse su situación con su sola presencia en ese contexto? O estamos ante un personaje contradictorio, con la falta de confianza que eso tarde o temprano eso le genere, o frente a una persona que, con afán de tener cualquier tipo de figuración, puede darle coberturas favorables a aquello en contra de lo que debería defender, creando controversia entre sus feligreses y en la ciudadanía en general. A veces es saber decir que no, en éste o en cualquier otro tema.