Por Jaime Cruces
Hoy se cumplen 30 años de aquel 12 de septiembre de 1992 que, Abimael Guzmán, jefe de Sendero Luminoso considerado el movimiento terrorista más letal del mundo, fue capturado por un grupo de oficiales del GEIN (DIRCOTE) sin disparar un solo tiro y sin que ofrezca resistencia alguna.
Desde el 17 de mayo de 1980 en que Sendero Luminoso inició sus acciones terroristas en el poblado de Chuschi, un día antes de las elecciones generales, hasta su captura, transcurrieron 12 años en la que Guzmán convirtió a Sendero en una máquina de terror asesinando campesinos, sindicalistas, alcaldes, policías, profesores, monjas, militares, niños y políticos de izquierda, el Apra y AP.
12 años sin que lo servicios de inteligencia dieran con el paradero del cabecilla sobre el cual descansaba la razón de ser de Sendero Luminoso, 12 años del inicio de acciones armadas en plena dictadura militar de Morales Bermúdez, que cuando hizo la transferencia de mando a Fernando Belaunde, inexplicablemente, no entregó información de inteligencia alguna sobre Guzmán y su grupo.
¿Qué pasó? ¿Por qué no entregaron información? Según el exministro del Interior, José María de la Jara y Ureta, los anaqueles de inteligencia los recibieron vacíos y no tenían información sobre Guzmán y Sendero Luminoso, tal era la desinformación que el presidente Fernando Belaunde, inicialmente, atribuyó las primeras acciones aisladas de Sendero a abigeos.
El terrorismo senderista surgió en las narices de la dictadura de Morales Bermúdez, no fue un movimiento silencioso que dio la sorpresa, la proclama de la lucha armada estuvo desde su fundación en 1969, y el inicio de su lucha armada se volanteó durante los meses previos a las elecciones generales de 1980.
Los servicios de inteligencia de las FF.AA. y FF.PP. que se habían modernizado y desde 1960 tenían infiltradas todo tipo de organizaciones políticas, gremiales y estudiantiles, poseían información detallada de cada una de ellas, enlaces, direcciones, encuentros, discrepancias y fracciones, sin embargo, Morales Bermúdez no dio la orden de entregar información de inteligencia al nuevo gobierno.
Abimael Guzmán comenzó a remar con las velas al viento a su favor, no tenía a los servicios de inteligencia que le respiraran en la nuca, y desde el primer atentado en Chuschi contó con una enorme publicidad, en realidad Sendero creció en parte por la propaganda armada, cada atentado o acción terrorista se repetía tarde, mañana y noche en los medios de comunicación hasta el siguiente atentado, acrecentando la imagen de un Guzmán invencible.
Los años de salvaje violencia terrorista perpetrada por Sendero Luminoso fueron también años de una violenta respuesta del Estado, que terminaron con la vida de ciudadanos inocentes, en su mayoría de origen andino, que se vieron entre dos fuegos. Masacres demenciales como la de Lucanamarca perpetrada por Sendero o la de Accomarca por las fuerzas represivas no deben olvidarse para que la historia no se repita
La falta de información de inteligencia obligó a la Policía a redoblar esfuerzos para dar con ubicación de Guzmán, el 6 de diciembre de 1990 es la fecha que la DIRCOTE escogió para capturarlo, Guzmán había sido ubicado en la calle Buenavista N° 265, Chacarilla, Surco (ubicada a 400 metros del Pentagonito), ese día debía coronarse el largo trabajo de reconstrucción de información e inteligencia que hizo la policía durante años.
El general PNP, Enrique Oblitas Jaén, dispuso que además del escondite de Guzmán se intervengan una decena de inmuebles en forma simultánea para capturar a la cúpula de SL, pero el día 5 de diciembre de 1990 –un día antes- el general Oblitas recibió la orden superior de suspender el operativo de la captura del siglo, como se resistió, en menos de 24 horas el régimen fujimorista lo sacó de la DIRCOTE y lo reemplazó por el general PNP, Héctor Jhon Caro.
El régimen fujimorista ordenó frustrar esa captura que nos habría evitado dos años de derramamiento de sangre, de atentados como el de Tarata o el asesinato de la lideresa izquierdista María Elena Moyano, sino que también hubiera evitado el golpe del 5 de abril de 1992 que perpetraron Fujimori-Montesinos y la cúpula militar de entonces, que dicho sea de paso, todos terminaron en la cárcel por ladrones y corruptos.
Finalmente, el 12 de setiembre de 1992, casi dos años después, fue capturado Abimael Guzmán junto a Elena Iparraguirre, el general PNP Antonio Ketín Vidal encabezó la operación que habían preparado los oficiales del GEIN Benedicto Jiménez, Augusto Miyashiro y un equipo selecto de policías. El mérito del general Ketín Vidal fue haber ocultado el operativo de captura del siglo a Fujimori y Montesinos, los policías tenían el temor que la captura del siglo se vuelva a frustrar cómo sucedió el 5 de diciembre de 1990.
