Por Enzo Armengod
¿Cómo es que aquellas ideas discutidas durante 3 años fuesen rechazadas después del inmenso apoyo de la población chilena?
Los progresistas sintieron de una derrota enfática hacia las propuestas orientadas a la izquierda. El miedo al cambio –en este caso- es necesario para pensar muy bien el siguiente paso; el génesis de un nuevo texto constitucional se fue deformando entre las variaciones de “refundar” un nuevo Chile. Uno de los países más conservadores de Latino América no puede darse el lujo de entorpecer el trabajo próspero de hace más de 40 años. Su desempeño económico social no basta para calcular tal mérito. Los datos reflejan su avance y, cambiar algo que funciona no es lo más sensato.
Un problema que siempre existirá en Latino América será la igualdad, aquello que nos represente a todos, sin distintos. Es decir, una visión de país que interprete a todos como uno. Esta discusión, entre el pueblo y elite, intereses y visiones, derecha e izquierda, la parafernalia de estar de acuerdo o al menos intentar negociarlo es gran parte de la invalidez de una futura solución. Las posturas, generalmente caen en prestar demasiada atención a lo que los concierne; entonces, o quizás algo probable que haya pasado, sea en ignorar o desmerecer temas clave. Después de todo, para una negociación, es necesario ceder para ganar algo a cambio.
Mostrar que los movimientos antagónicos pueden efectuar posturas cabales es beneficioso para no generar incomodidad o desconfianza ciudadana. En esos 2 años de disputa, ocurrieron hechos infaustos entre la derecha e izquierda, que, en vez de querer fortalecer el punto medio entre los discrepantes, potenciaron sus diferencias entre su propia idiosincrasia.
En este punto, la ciudadanía chilena no ve una situación clara, las identidades y orientaciones quedaran una vez más en el vacío. Incentivar un nuevo Estado plurinacional fue otro error para el Estado tradicional chileno. Esta incertidumbre sobre su futuro fue consecuencia de una pronta inseguridad social, los engaños de los grupos de poder eran de esperar. Una serie de procesos fallidos que amenazaban al conservadurismo han ido ahuyentando a los ciudadanos para aceptar esta nueva ley fundamental.
Chile, ha demostrado que desean un nuevo acuerdo constitucional, por el notorio apoyo que recibió desde el comienzo. Este estancamiento sufrido, puede servir para que siga en discusión las voluntades identitarias. En esta nueva constitución se busca el apoyo popular amplio y seguro. El temple ciudadano y sus esperanzas reside en el producto de la política; las expectativas del pueblo chilena son gigantes, solo quieren saben en quien confiar.