La crítica principal a los candidatos a la alcaldía de Lima, es que no ofrecen una visión ambiciosa y holística, para afrontar los retos de una ciudad transformada en una gran metrópoli, una de las 50 ciudades más pobladas del planeta. Ningún candidato se percata que el principal problema de Lima es que su régimen de gobierno debe cambiar sustantivamente, dejando de ser una jurisdicción provincial, por una concebida como ciudad-región o región metropolitana, como lo han hecho otras ciudades-capital.
Los candidatos opositores a López Aliaga y Renovación Popular, los critican con razón por provocar un descomunal endeudamiento de la MML, perjudicando a las futuras cinco gestiones; pero nadie es consciente que en la base de este problema radica el hecho que el tratamiento fiscal (Impuestos, Arbitrios y Transferencias) que la centralidad estatal brinda para la capital, hace rato que es obsoleto e injusto. Alguien podría atreverse a plantear una reformulación del D.L. 776, Ley de Tributación Municipal en el Perú, formulando un capítulo especial para la ciudad de Lima, pero no se hace. Lo único que proponen es que, de ser elegidos, le pedirán ayuda al poder ejecutivo. Esa nos es la solución, sino agrava el problema generando dependencia del Ejecutivo.
Alberto Tejada, que fue tres veces alcalde de San Borja, se esmera en plantear una oferta para la atención primaria de salud, en base a una experiencia positiva realizada por él en ese distrito, pero no es osado en proponer que, en una eventual gestión suya en la MML, exigirá al Gobierno Nacional que se le transfiera a la comuna metropolitana los 320 centros de Salud del MINSA, que por ley le corresponde al gobierno metropolitano. Da la impresión que no conoce la Ley de Orgánica de Gobiernos Regionales. Su visión solo es distrital o provincial, pero no imagina ser gestor regional metropolitano, empoderándose en la propia ley.
Carlos Bruce, tiene la ventaja de haber gobernado un distrito grande como Surco, con un presupuesto muy alto y haber sido antes ministro, pero rebaja su visión de la ciudad cuando propone, por ejemplo, en el tema de la ATU, que ésta se transfiera a la MML, cuando podría ser más atrevido para que esta entidad sea una entidad meritocrática conformada como un solo ente para Lima y Callao, con un solo directorio y así evitar los enfrentamientos entre el puerto, Huarochirí y la MML, una de las causas que dieron lugar a la creación de la ATU, en el 2018. La verdad es que Carlos Bruce, al igual que Francis Allison, piensan solo en lo inmediato, en ganar votos de la informalidad del transporte, con lo cual, no se distinguen de RLA. No imaginan siquiera que una potente oferta de centralización de funciones de transporte público y el transito que una al Callao y Lima Metropolitana, los pueden poner por encima del populismo fácil del líder de Renovación Popular.
El único candidato que ha propuesto convertir la MML en un gobierno regional metropolitano es el candidato de Juntos por el Perú, Oswaldo Vargas, sin embargo, no solo no sabe explicar ese cambio fundamental del régimen de gobierno de la capital peruana, sino, tampoco explica que pasos legales habría quedar para lograr ese objetivo. El que hasta hace poco fuera alcalde de Chosica, tiene el convencimiento de ese cambio, porque se percata, desde la lejanía de una municipalidad en el extremo de Lima Este con el centro de la capital, la urgencia de un gobierno metropolitano con mayor poder, competencia y presupuesto, como para generar políticas públicas metropolitanas en el vasto territorio urbano de Lima, que se acerca a los 3,000 Km2.
Daniel Urresti ha centrado su oferta electoral como si pretendiera ser el Sheriff de Lima, cuando sabemos que el alcalde de Lima solo puede implementar una estrategia de seguridad ciudadana en el Cercado de Lima. Podría también ser más imaginativo demandando la creación de una Policía Metropolitana, al mando del alcalde y el Concejo Metropolitano, pero tampoco se atreve. Susel Paredes por su parte, es la que ha enfocado su mensaje en dos ámbitos que los otros candidatos no valoran: la agenda social y la defensa de áreas verdes. Lamentablemente, ese mensaje no parece ser valorado en su real dimensión, en una ciudad donde se afectan miles de metros cuadrados en el Campo de Marte, otros parques y donde existen los estándares más altos de tuberculosis, anemia, ahí donde la pobreza monetaria es más alta que la región Junín, según datos del INEI.
Esta falta de visión y ambición sobre una enorme mega urbe como Lima, prefigura el tipo de alcalde y Concejo Metropolitano que tendremos desde enero del 2027, en una ciudad donde la MML está totalmente endeudada. Lo más probable es que el nuevo alcalde elegido, sea una autoridad más débil, obligada a pedirle ayuda al Poder Ejecutivo, para un salvataje financiero, aunque también pierda mayores competencias. Es sintomático que, en las últimas entrevistas del candidato, Carlos Bruce, uno de los favoritos en esta campaña, ya haya anunciado que ante la imposibilidad de poner en funcionamiento los peajes, le devolverá al MTC los tramos de la Panamericana Norte y Sur que cruzan la ciudad. Ese solo mensaje demuestra la falta de un liderazgo que muestre voluntad para resolver un problema crucial del transporte público. La solución no es desentenderse del problema para que la MML siga perdiendo facultades.
Por lo tanto, las elecciones a la alcaldía de Lima este 4 de octubre, no solo tiene mucho de farsa por los intentos de reelección encubierta, que hasta ahora avala el JNE, sino tiene mucho de ilusa y de quimera. La verdad es que es muy probable que el nuevo alcalde de Lima, tendrá menos poder que él anterior, cada vez más cortesano frente al poder central, suplicante del Poder Ejecutivo para tener los recursos financieros que le permitan a la MML funcionar. Casi como un apéndice del poder central.