En agosto del 2004 empezó a funcionar el Gasoducto Camisea, que traslada 720 km el gas desde el Las Malvinas – Cusco hasta Pisco – Ica, los millones de dólares de inversión en su gran porcentaje fueron financiados con recursos aportados por todos los usuarios de servicios de electricidad del Perú, a quienes cobraron en todos los recibos mensuales su aporte, bajo la modalidad de Garantía de Red Principal. En ese entonces tanto al empresa TGP como el Gobierno Nacional, ofrecieron y señalaron que el otro gasoducto Surperuano, sería financiado con la misma modalidad, oferta incumplida hasta el día de hoy.
Ante la demanda de los pueblos del macro sur, el gobierno luego de una fracasada primera concesión a Kuntur Transportadora, entrego la construcción de dicho gasoducto a la empresa Consorcio Gasoducto Sur (Odebrecht – Enagas – Graña y Montero) a quienes el gobierno de PPK les rescindió el contrato en enero del 2017, por falta de garantía de cierre financiero al 100%. Desde entonces se han iniciado demandas y arbitrajes, que han paralizado definitivamente dicha continuidad hasta el día de hoy.
El gas que brota o se extrae de la selva amazónica del Cusco, sirve para exportar gas, comercializar gas en Lima a un promedio de 26 – 29 soles balón y generar energía eléctrica a parte de Lima y el Norte Peruano; en cambio el Cusco y el macro sur paga un promedio de 65 soles el balón de gas, paga tarifas eléctricas más altas que Lima. Esta es la injusticia energética que demuestra la postergación y marginación, que los pueblos buscan revertir y corregir.
Ante cualquier demanda de culminación del gasoducto sur peruano, desde el Ministerio de Energía y Minas, se han inventado decenas de argumentos, para frenar cualquier intención de resolver este impase; el más sofisticado y manoseado es la llamada “masificación del gas”, que solo ha beneficiado a Ica desde el 2012 y en Arequipa desde el 2017, el resto de regiones siguen comprando el gas en balones de 10 KG y costos que superan los 65 hasta 90 soles en las distintas regiones.
En los últimos meses desde el gobierno de Keiko, nuevamente han relanzado la “masificación del gas” para lo cual se debe suscribir la ADENDA CALIDDA, que en resumen vuelve a ofrecer miles de balones de gas en los próximos 15 años, gas que será traslado desde Pisco en carros cisternas. Para que el costo no supere los actuales 65 soles, dice que será subsidiado por los usuarios de gas en Lima, que empezaran a pagar de los actuales 29 soles a 50 soles; de una sola maniobra siguen ofreciéndonos balones caros y de paso subir la tarifa con los usuarios de Lima.
Mientras elucubren estas “ofertas” ocultan una segunda parte de la adenda que es la más brutal y engañosa, el llamado gasoducto costero; que señala que como parte de la ampliación del servicio de transporte del gas que realiza TGP que tiene concesión hasta el 2033, se ampliará dicha concesión por otros 10 años automáticamente y que dicha empresa construirá un gasoducto de Pisco hasta Arequipa.
Para meter este gato por liebre, el MINEM cuenta con el apoyo de los corruptos gobernadores de las regiones del Macro Sur, que ahora exigen al gobierno nacional a “suscribir” inmediatamente las adendas, cuando están a puertas de culminar sus gestiones en estos meses. A pesar del rechazo mayoritario de los pueblos a este proyecto de los carritos cisternas y que exigen en cambio la conclusión del gasoducto sur peruano.
ES POSIBLE EL GASODUCTO SUR PERUANO PROGRESIVAMENTE, EN TRAMOS Y RAMALES
La campaña de construir el “gasoducto costero” Pisco – Arequipa, en detrimento del Gasoducto Surperuano, busca DIVIDIR EL MACRO SUR, enfrentando dicho proyecto contra el Cusco – Puno – Apurímac – Ayacucho – Madre de Dios; el llamado gasoducto costero en el fondo encierra la intención de postergar definitivamente el gasoducto sur peruano en su parte sur andina; estrategia siniestra y provocadora que es denunciada por los colegios profesionales y gremios sociales del macro sur andino.
Ante el argumento jurídico, financiero, técnico que levanta MINEM para oponerse ante toda propuesta; en reunión del Cusco, se ha planteado que la culminación de dicho gaseoducto sea progresiva o en tramos y ramales; el primer tramo de la Provincia de La Convención hasta Urcos – Cusco, luego los siguientes tramos o ramales a Puno, Apurímac, Madre de Dios progresivamente.
El caso del Cusco, tiene un avance considerable de tubería instalada, los pequeños tramos tienen sus tubos almacenados en ruta del gasoducto, se requiere una inversión referencial cercana a los 800 millones de dólares, estimaciones de consultoras; monto inmensamente menor a cualquier elucubración que hacen desde el MINEM, para decir que es una inversión inalcanzable de un estimado de 4,320 millones de dólares que significaría el Gasoducto Surperuano.
El Gobierno de Keiko a través del MINEM amenaza suscribir las adendas antes del 19 de noviembre, adendas que por otro lado tiene observaciones de OSINERGMIN, la propia Contraloría Nacional de la República; así como la última reunión de la Comisión de Energía y Minas del Congreso Nacional, en la Mesa de Diálogo desarrollada en el Cusco, por UNANIMIDAD la representación social y los propios congresistas han señalado su oposición a la firma de estas agendas luego de escuchar a los especialistas y a la propia representación del Gobierno Nacional.