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lunes, septiembre 26, 2022

Colombia, allí también “el modelo”

La primera pregunta que surge es ¿cuáles son las razones por las que el pueblo colombiano está en las calles por más de 15 días manifestándose de forma pacífica y creativa? Luego de preguntar a ciudadanos de dicho país, y escuchando sus explicaciones, diré que a Colombia la dirigen unas 30 familias por más de 200 años, y los miembros de las mismas se turnan en los sucesivos gobiernos, gobernando para sí mismos y excluyendo a la inmensa mayoría de los colombianos.

En 1990 accedió al poder Cesar Gaviria Trujillo del Partido Liberal en reemplazo del asesinado líder y candidato de dicho partido Luis Galán Sarmiento, seguro ganador de las elecciones de 1990 y a quien el narcotraficante más feroz de la historia, Pablo Escobar, le declaró la guerra sentenciándolo a muerte y luego asesinándolo. Yendo en contra de los postulados del asesinado Galán, el presidente Gaviria impone en el país las políticas económicas del neoliberalismo presionado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y Washington.  El modelo a seguir debía ser el exitoso ejemplo del milagro chileno, el otro espejismo.

Es así como en dicho país se inicia una masiva privatización de empresas estatales como Telecom, los puertos marítimos, aeropuertos, empresas de servicios públicos, mineras, entre otras, y se destruyeron el útil Instituto del Seguro Social (privatización de la salud y las pensiones); luego privatizaron la educación y firmaron una serie de tratados de libre comercio (TLC) con diversos países, incluidos EEUU. En el ámbito laboral, las cosas no fueron mejores, pues se persiguió a los sindicatos más poderosos del país, prácticamente acabando con ellos. Debilitaron por consiguiente al movimiento sindical empleando la política de la «tercerización» del empleo tan conocida en nuestro país, o sea que los empleadores contratan a su personal no directamente sino a través de las allá llamadas «bolsas de empleo» y de esta forma los trabajadores resultan no siendo empleados de la compañía, sino de los contratistas; por la ley colombiana, los contratistas no tienen derecho a sindicalizarse. El abuso y la explotación de los trabajadores por parte del empleador llevó a la precarización del empleo en Colombia.

Los tratados de libre comercio conocidos destruyeron el agro colombiano y ahora dicho sector no está preparado para competir en igualdad de condiciones con las empresas extranjeras, sobre todo de EEUU.

Otro punto neurálgico e inocultable es la guerra por más de 60 años en el campo, las guerrillas, los paramilitares, el terrible narcotráfico y la secuela de muertes por decenas de miles y el desplazamiento del campesino. Colombia hoy en día es el segundo país del mundo con más desplazados internos, después de Siria. Por si no fuera poco, sumados los TLC y, lógicamente, este cuadro general se ve reflejado en el empleo interno.

Millones de colombianos han emigrado tanto a EEUU como a Europa. Según las estadísticas del propio gobierno colombiano, en el 2012 había ya 6 millones de colombianos viviendo en el extranjero, uno de cada 10. Colombia es el país de mayor emigración en Sudamérica.

Con la ley 100 en 1993, la salud, pensiones y riesgos laborales que fuera sustentada y defendida por el entonces senador, hoy ex presidente Álvaro Uribe Vélez, pasaron a ser privados. Ahora se sabe qué pasa cuando alguien con un plan de pensiones privadas no se pueda jubilar como la publicidad la presenta. Solo hay que fijarse con lo ocurrido en Chile.

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La juventud colombiana no tiene en su gran mayoría la oportunidad de estudiar carreras universitarias por los elevados costos en las universidades privadas y las pocas plazas en las públicas. Lo mismo ocurre con las carreras intermedias o técnicas. No pueden estudiar y paralelamente no encuentran trabajo. A esos jóvenes ahora se les conoce como la generación «nini”, ni trabajan, ni estudian, como en el Perú. Este problema lleva al incremento de la creación de pandillas y delincuencia en general.

Según Transparency International, Colombia ocupa el primer lugar en la lista de los países más corruptos del mundo. La corrupción allí ha alcanzado niveles alarmantes y los políticos han tomado las arcas del Estado haciendo riquezas rápidas y fáciles. Hay un enorme fastidio de la gente frente a esta descomunal corrupción y robo de los dineros públicos, y encima intentaron imponer una reforma tributaria, “para reponer lo que ellos mismos se roban” dicen los colombianos y, precisamente, es fallida reforma tributaria fue la gota que derramó el vaso.

Como colofón a esta breve reseña de lo que ocurre en Colombia, añado que los banqueros son los verdaderos dueños del país y en especial uno que responde al nombre de Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien es el hombre más rico de Colombia y uno de los tops en el mundo de la riqueza. Es dueño de la mayoría de los bancos en dicho país. Tiene fama de colocar y quitar presidentes, además de propietario de las mejores tierras fértiles del país, acapara los contratos de infraestructura que el gobierno concede, contratos que ayudan a la corrupción. Él fue socio de Odebrecht. El sector financiero en el 2020 en plena pandemia obtuvo ingentes ganancias.

La pandemia ha desnudado y profundizado la crisis; los colombianos salen a las calles porque no soporta el desempleo del casi 20% sin contar con el incremento de la informalidad que haría que el desempleo se remonte a más del 45%. El encierro sanitario ha causado estragos en el estado emocional de la población, y pese a ello ha salido a las calles por más de 15 días. Tamaño drama del país hermano.

 

2 Comentarios

  1. Este magnífico articulo me inspira muchas preguntas: la primera, por ahora, ¿El Premio Nobel Gabriel García Marquez hubiera hecho pedido similar que Mario Vargas Llosa?

  2. Rosa Villanueva- Muy buen articulo imagino que con los fujimori y apristas; sino se les hubiera parada el macho nos hubiera ocurrido lo mismo. Todavía con nuestras particularidades estamos enfrentando una realidad parecida.

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