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jueves, enero 20, 2022

Los problemas en la gestión de cabeceras de cuenca

Como se recuerda, la premier Mirtha Vásquez notificó el pasado 19 de noviembre en Coracora, Ayacucho, sobre el cierre de cuatro minas en nuestro país. Según indicó la representante de la PCM, ya varias empresas mineras han sido responsables de la contaminación de las cabeceras de los ríos de esa zona. «Lo más preciado es el agua», apuntó.

Las unidades mineras que vienen trabajando desde hace varios años en Ayacucho y ya están en proceso de cierre son: Apumayo (de la unidad minera Apumayo S.A.C), Pallancata e Inmaculada (de la Compañía Minera Ares S.A.C.) y Breapampa (de la South America Mining Investments S.A.C).

Si bien inicialmente la premier indicó: “Quiero anunciar que respecto a las 4 mineras que han ido señalando, no habrá ninguna ampliación más para procesos de explotación ni exploración. Vamos a exigirle que terminen y cierren, lo más inmediato posible”.

El viceministro de Minas, Jorge Chávez Cresta, quien acompañó a la premier a Coracora para firmar el acuerdo, señaló días posteriores que las empresas mineras involucradas pueden solicitar la ampliación de los plazos de cierre de minas, a través de las entidades competentes, en el marco del cumplimiento de la ley.

Un problema sin definición exacta

Las declaraciones de la premier ocasionaron posiciones encontradas al respecto de la minería en cabeceras de cuenca, aunque el conflicto tiene un trasfondo de definición, pues aún no se tiene una descripción precisa de lo que es cabecera de cuenca.

Si partimos por una definición en frío, la Real Academia Española define cuenca como “un territorio rodeado de alturas” o “un territorio cuyas aguas afluyen todas a un mismo río, lago o mar”; y una cabecera como “el principio o origen de alguna cosa”, en este caso, de un río.

Desde nuestra legislación fue en el 2009, durante el gobierno de Alan García, en que el término se empleó por primera vez como parte de una regulación para salvaguardar el recurso hídrico mediante la ley 29338. En el documento, se encuentra la definición: “El Estado reconoce como zonas ambientalmente vulnerables las cabeceras de cuenca donde se originan las aguas. La Autoridad Nacional del Agua, con opinión del Ministerio del Ambiente, puede declarar zonas intangibles en las que no se otorga ningún derecho para uso, disposición o vertimiento de agua”.

Además, en esta ley se daba la tarea a la Autoridad Nacional del Agua de elaborar un Marco Metodológico de Criterios Técnicos para la Identificación, Delimitación y Zonificación de las Cabeceras de Cuenca de las Vertientes Hidrográficas del Pacífico, Atlántico y Lago Titicaca.

Años después mediante la ley 30640, en agosto del 2017, ley que modificaba la ley 29338, buscaba establecer criterios técnicos para la identificación y delimitación de cabeceras de cuenca, por lo que instaba a la Autoridad Nacional del Agua, con participación de los sectores competentes, elaborar el Marco Metodológico al que hace referencia el artículo 75, dentro de los 365 días, contados desde la vigencia de la presente ley.

Conocido el plazo, en septiembre de ese año, la ministra del Ambiente, Elsa Galarza, señaló que a falta de una definición del término cabecera de cuenca se daba una gran oportunidad para poder detallarla. “Es una oportunidad para que esta incertidumbre sobre cabeceras de cuencas, que estaban sujetas a libre interpretación pueda ser definida”, refirió durante su participación en la mesa redonda sobre “Rol del Gobierno en la sostenibilidad y competitividad” en el marco de la 33° edición de Perumin, que se desarrolla en Arequipa en 2017.

A mediados de junio del 2018, el ingeniero Abelardo De la Torre Villanueva, quien hasta días antes era presidente de la Asociación Nacional del Agua, dio una exposición para la Asociación AGROMIN (Agro y Minería unidos por Naturaleza), titulada “Marco metodologico y criterios tecnicos para la identificacion, delimitacion y zonificación de cabeceras de cuenca”, a la cual pudimos acceder.

Aquí, Villanueva señala que cabeceras de cuenca son zonas que tienen como inicio el perímetro de la cuenca, donde nacen los cursos de aguas de orden 1, visualizados en un plano escala 1:100 000 del Instituto Geográfico Nacional. Se asigna el orden 1 a todos los cursos sin afluentes, (arroyo o río secundario que lleva sus aguas a otro mayor o principal) conocidos como cursos de primer orden

Toda intervención antrópica en cualquier parte de la cuenca, incluyendo las cabeceras, se aprueba previa evaluación técnica, ambiental, social y económica, de conformidad con los instrumentos de gestión ambiental previstos en el Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental.

Para la delimitación de las cuencas, según explicaba el ex presidente de la ANA, se debe tener en cuenta el acondicionamiento de la Red Hídrica Vectorial:

Acondicionamiento de la Red Hídrica Vectorial

  1. Cursos de agua iniciales: cuyos extremos son el punto donde nace el curso en su parte más alta y su confluencia aguas abajo con otro cauce del mismo orden u orden mayor (origen – cuenca)
  2. Cursos de agua interiores: cuyos extremos son los puntos de confluencia con otros cauces de orden superior e inferior.
  3. Curso de agua final: Es el tramo de cauce comprendido entre el punto de confluencia del último tributario y el punto de desembocadura, fuera de la cuenca.

Las posiciones encontradas

Por su parte, meses después de la exposición de Villanueva, el experto en Gestión de Recursos Hídricos y Cuencas, Axel C. Dourojeanni, compartió un artículo donde comentaba que no existe una definición “oficial” de “cabecera” de cuenca (mejor que decir “cuenca de cabecera”). “La cabecera de cuenca hace referencia en particular a las partes más altas de las cuencas que reciben agua por neblina, lluvia, nieve, granizo y que además tienen el potencial de retener y acumular agua en forma de glaciares, nieve, humedales (bofedales) y agua subterránea. Para ello, en las nacientes de cauces naturales, deben existir condiciones propicias como glaciares, nevadas o zonas más planas o de posibles almacenamientos superficiales y subterráneos”.

Para el especialista, la denominación cabecera de cuenca debería ser solo para las partes altas de las cuencas que cumplen con esas condiciones. “En práctica todas las cuencas tienen cabecera, de allí la confusión. Porque de lo que se trata es aplicar el concepto solo para aquellas que tienen condiciones naturales de retención de agua (humedad) y de creación de ecosistemas únicos y, por lo tanto, al ser zonas más sensibles, deben ser intervenidas bajo severas condiciones de protección y futura posibilidad de recuperación de las condiciones iniciales o mejores”, indica en su artículo.

Desde su postura, la revista Energiminas compartió una editorial en el 2018 al respecto de la situación de las cabeceras de cuenca, para este medio especializado en temas mineros, “la gran parte de los proyectos mineros más importantes en el Perú se ubican en la parte alta de las montañas. Sin embargo, la ley de cabecera de cuenca no debería ser genérica sino particular porque toda cuenca es distinta. Muchos de los proyectos mineros en operación y que tarde o temprano lo harán, como Michiquillay, están asentados en cuencas hidrográficas”.

Según recogen comentarios de Miguel Cardozo, presidente de CP Group, en principio, el control ambiental es fundamental para la nación siempre y cuando sea este esencialmente técnico y no ideológico. “Cardozo es de los convencidos de que toda zona donde hay intervención humana debe ser ambientalmente controlada. No obstante, tiene una objeción para el asunto de cabeceras de cuenca. Cardozo cree que estas no van a poder ser bien definidas porque el elemento político intrínseco en el mismo concepto no podrá ser atajado. Miguel Cardozo tiene una visión apocalíptica de la Ley 30640, pues cree que podría condenar al país al «decrecimiento económico».

El problema continúa

Este año se publicó el Decreto Supremo 014-2021-MIDAGRI, que aprobó la metodología encargada a la ANA por la Ley de Recursos Hídricos; sin embargo, no se brindó mayores detalles respecto a la definición de cabecera de cuenca.

En su sección V se limita a decir que “las cabeceras de cuenca son aquellas zonas localizadas en las nacientes de los cursos de agua y perimétricas de la unidad hidrográfica mayor, drenadas por cursos de agua de orden 1, según el Método Strahler, de régimen perennes o intermitentes visualizados en la Carta Nacional de escala 1:100 000 del Instituto Geográfico Nacional”.

Desde el actual Gobierno, tras las declaraciones de la premier el 19 de noviembre después de sostener diálogo con los pobladores de la zona en CoraCora, el Ministerio de Ambiente (Minam) informó que en la reunión se abordaron asuntos relacionados con la gestión integral de los recursos hídricos en las cabeceras de cuenca, así como también las denuncias relacionadas con casos de contaminación ambiental en las citadas jurisdicciones.

En esta zona hay unidades mineras que, de acuerdo con lo previsto en sus respectivos estudios de impacto ambiental, se encuentran en diversas etapas del proceso de cierre de minas, las que están establecidas para prevenir y evitar que ocurran pasivos ambientales, indicó el Minam.

“La Autoridad Nacional del Agua priorizará la implementación del marco metodológico para la identificación, caracterización y zonificación de las cabeceras de cuenca, en las provincias de Parinacochas, Lucanas y Paucar del Sara Sara. Los resultados de este proceso estarán en el primer trimestre del 2022, convirtiéndose en la primera región del país en la que se aplicará el mencionado marco metodológico”, subrayó el Minam.

Advierten paro indefinido de incumplirse acta de Coracora. El Comité de Lucha Central de Ayacucho Sur contra la contaminación ambiental manifestó que paro indefinido se podría reactivar si el Ejecutivo incumple con el acta firmada en Coracora, la cual incluye la negociación de los plazos y términos del retiro y cierre de las cuatro unidades mineras de las cabeceras de cuenca.

“Manifestamos que el incumplimiento del acta, de Coracora, activaría inmediatamente el paro indefinido que se suspendió a petición expresa del presidente de la República Pedro Castillo”, señalaron mediante un comunicado.

Esto se da, como mencionamos al inicio del informe, de los reveses desde el Ministerio de Energía y Minas que abrieron la posibilidad a las empresas mineras para renovar los permisos de operación en estos espacios.

De igual manera, Ana Leyva y Paula Meza, especialistas de CooperAcción, alertan las presiones de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) para que el Estado renuncie a su soberanía en estos espacios.

“Esto constituye un acto de soberanía del Estado sobre su territorio. Más cuando debe proteger un bien estratégico como el agua, que es fundamental para el sostenimiento de la vida y el desarrollo de actividades económicas. Es decir, afirmar que el Estado no puede negarse a la ampliación de actividades mineras en cabecera de cuenca es señalar que está restringido en el ejercicio de su soberanía, y que la decisión de las empresas está por encima de lo que decide el Estado. Esta situación es inaceptable para cualquier Estado moderno”, indicaron.

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