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sábado, mayo 18, 2024

CASTILLO Y EL PROCESO DE LA TOMA DE DECISIONES

EL TEMOR DE LAS CLASES GOBERNANTES A LAS INSURRECCIONES POPULARES.

“El arte de gestionar las crisis radica, en forzar la situación hasta el punto en que el adversario no puede seguir, pero de tal forma que se evite la ley del talión”. Henry Kissinger.

Si a algo le temen las clases gobernantes es a las insurrecciones populares e insubordinaciones de las poblaciones. La historia está llena de ejemplos, desde el levantamiento y la rebeldía de las famosas protestas como las del aumento de arancel del té en Boston, la Toma de la Bastilla, la ocupación del Palacio de Invierno en San Petersburgo, los derrocamientos de las satrapías latinoamericanas, y otras dictaduras, entre otras tantas. Llenaríamos un gran espacio al ilustrar algunas de estas rebeliones populares. Las clases gobernantes se atemorizan tanto, convirtiéndose en la peor pesadilla de un gobernante, según lo explica el profesor argentino Torcuato Di Tella en su libro “Coaliciones Políticas” (1). Los gobernantes, desde la derecha hasta la izquierda, si hay algo a lo que le temen es a los estallidos sociales.

La historia recoge que en año 1152 a.C. un grupo de artesanos que trabajaban en el Valle de los Reyes (Egipto), se plantaron para reclamar la comida que no llegaba. Este hecho es considerado el embrión de la lucha de los derechos de los trabajadores. Dejaron de trabajar para reclamar mejores condiciones: la primera huelga obrera de la historia.

Leyendo información de organismos internacionales y organismos no gubernamentales, he podido constatar que el 33% de la población en el África subsahariana está desnutrida frente al 17% (promedio) de los países en desarrollo. La proporción de personas desnutridas en África central alcanza el 55%, algo que pude constatar en mi labor como diplomático en dicho continente. África es siempre un polvorín por estas condiciones de vida, desigualdad y precariedad institucional. Creo que vamos en ese camino. Nuestros partidos políticos se están convirtiendo en tribus que gobiernan como el África subsahariana en la corrupción y los cambios ministeriales.

Regiones africanas como el Sahel, África Austral y el Cuerno de África son ejemplos de estás graves crisis, especialmente la pobreza, falta de inversión en desarrollo agrícola, conflictos, falta de gobernabilidad y gobernanza, cambios continuos de gabinetes según la tribu que encabece el ejército, reglas del comercio internacional injustas y especial el alto índice de corrupción gubernamental. (2) Esto último lo subrayo para que América Latina tome nota. De un extremo a otro, muchos políticos llegan al gobierno como si hubieran encontrado la “Isla del Tesoro”. Emplean parientes, trepadores y amigotes de última hora

Esto lo expongo por el hilo delgado que está atravesando en los últimos tiempos, la política interna en América Latina, y en especial el Perú; el cual llevaba más de tres décadas con un alto índice de corrupción y falta de transparencia en el orden gubernamental.

Hoy nos preocupa la grave improvisación, inoperancia y signos de corrupción del actual gobierno presidido por el profesor chotano Pedro Castillo quien tropieza, una y otra vez, por su manera errática de tomar decisiones de gobierno en la oscuridad. Existen varias teorías y fuentes para el Proceso de Toma de Decisión que el actual presidente peruano ignora, desconoce u obvia: este se compone de teorías y fuentes.

Pedro Castillo, debería conocer la práctica y teoría de la Toma de Decisión, desde un buen Planeamiento Estratégico, un dominio de lo que es un conflicto y una crisis, dominar el realismo político, aplicar una consecuente teoría de los juegos, una correcta percepción de sus adversarios. Debiera tener un conocimiento exhaustivo de lo que es la situación operativa, dominar la percepción de tu entorno y el de sus oponentes, tener experiencia en negociación, lo que no es solo leer dos o tres libros, más bien haber ejercitado el proceso de negociación; y, fundamentalmente, tener al día la información; convocar y trabajar con un buen equipo que procese la información necesaria para gobernar, no solamente que la busque y la obtenga, si no que haga un correcto análisis de contenido.

Creo que el mayor ejemplo de fiasco del presidente Castillo ha sido su decisión del “toque de queda” de 24 horas que nadie obedeció. Le hicieron creer información falsa, nada creíble, con un consecuente incorrecto análisis de contenido. Mal trabajo; o más bien, pésimo trabajo de inteligencia. Resultado: un ridículo estrepitoso. Algo así como el fiasco que le hizo hacer la CIA a Kennedy. Le recuerdo una lo que le dijo el extinto presidente John Kennedy al su ya desaparecido ex secretario de Defensa MacNamara, cuando éste no quiso ser parte de su gobierno: “…no hay escuela para presidentes” (3). O aquellas sabias palabras del ex mandatario norteamericano: “La esencia de la decisión última resulta impenetrable al observador- e incluso con frecuencia, al sujeto mismo de la decisión… Siempre existirán oscuridades y enredos en el proceso de toma de decisiones- un proceso que es misterioso para los que están íntimamente envueltos en él” (4). Reúnase con expertos que lo ayuden, no permanezca con consejeros que lo hundan.

El gobierno que usted preside adolece de dos cuestiones:

  • No separa las personas del problema.
  • No concentra el problema en los intereses.

En el primer aspecto, le aconsejo al señor presidente no negociar en base a posiciones arcaicas y que no tienen sentido. Es un síntoma grave repetir hasta el cansancio soy el “pueblo” cuando es el gobernante. Por tanto, cuando se negocie con la oposición, es menester dejar de lado posiciones no aceptadas de antemano, y también el ego ya que esto le resta el principal objetivo de la negociación con sus adversarios. El deber del gobernante es llevar una solución aceptable para las partes. Es un Juego de Suma No Cero. Es decir, lleve una solución aceptable para las partes, y por supuesto que esté acorde a los legítimos intereses de ambos. En la confrontación nunca se obtiene nada, salvo que se desee esa confrontación por intereses propios y no se tenga interés en resolver los problemas.

En segundo lugar, hay que “ayudar” a buscar intereses básicos, mutuas satisfacciones con criterios que produzcan al menos, acuerdos, aunque sean prudentes. Debe separarse los problemas personales con algunos de sus oponentes. Ser sensato, ecuánime. El ego es el enemigo interno de      quien gobierna. Si su ego es maltratado u ofendido, quedará tan maltrecho que lo arrastrará a un pozo sin salida y sin retorno.

En tercer lugar, frente a los adversarios, debe crear una percepción de cada uno de sus oponentes. Su adversario principal es el historial y la forma de actuar del oponente, es decir, la percepción. No es posible ir a una negociación sin conocer a (las) personas a quienes se enfrenta; se requiere ponerse en el lugar de su oponente para comprenderlo mejor.

En cuarto lugar, dominar las emociones. De lo que he observado en el comportamiento del presidente en estos meses de gobierno, su emoción lo traiciona. Ha demostrado ser una persona nerviosa, con miedo a las multitudes, a los medios de comunicación, sin saber a veces lo que va a decir. Es una persona predecible que culpa de sus errores a sus enemigos sin percatarse que él es su peor enemigo, por sus emociones y desatinos sin control. Calmarse, ensayar sus discursos sería una buena medicina para esta enfermedad. Hay que aprender del rey británico George VI quien era tartamudo y tuvo que enfrentar a la Alemania hitleriana, que tan insensatamente ha alabado su presidente del Consejo de ministros. Jorge VI ensayaba sus discursos. El temor le produce ira y disgusto y se nota en el presidente. No es posible recordar uno solo de sus discursos, ni una frase. Haría bien en buscar una o dos personas que le escriban sus discursos. Un discurso presidencial, es como escribir un guion cinematográfico.

En quinto lugar, llegamos a la comunicación. El presidente no comunica. Tan mala es su comunicación que produce malos entendidos. Me atrevo a sugerir que escuche a la población, no lo que le dicen su “corte presidencial”, que es muy mala y sólo magnifica lo que usted dice. Confíe en aquel que le dice las verdades y le contradice. Hable con un propósito: que se le entienda, para que pueda convencer; para que sea aceptado. Los problemas no solamente se originan por poca comunicación, sino porque a veces hay demasiada comunicación y eso es ruido Tenga un solo vocero, uno o una con autoridad.

Finalmente, señor presidente, dótese de un buen círculo de asesores, de expertos que los hay, no de amigotes, de trepadores o personajes oscuros e ineptos impuestos por terceros. Usted es el presidente. Busque información, analícela, ello le ayudará a un buen proceso y análisis de la toma de decisión. Vamos camino a un octavo gabinete en menos de un año. Reflexione. (5)

(1)       Coaliciones Políticas. Editorial El Ateneo. Buenos Aires,2015

(2)       https://www.ngespanol.com

(3)       http://www.bbc.com. Documental Nieblas de Guerra.

(4)       La Esencia de la Decisión. Graham, Allison. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires. 1988

(5)       *Notas de clases de cursos dictados de pregrado y posgrado en la PUCP, UNFV, UNMSM y CAEN. Así como en otras instituciones extranjeras.

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