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viernes, febrero 3, 2023

EL ENIGMA RUSO Y EL PODER DE PUTIN

Analizando el texto, Orden Mundial, de Henry Kissinger, (Debate, Barcelona, 2016), y el artículo “Putin acumula más poder que Stalin o el zar Nicolás II”, del periodista Rafael Mañueco, del diario El País, publicado el 6 de junio pasado; ambas opiniones me llevaron a tratar de explicarme algunas pistas de la política exterior rusa y su conflicto con Ucrania. Soy de la opinión que me ayudo, además, a reforzar mi percepción y algo del conocimiento del espíritu ruso, que siempre fue igual desde el zarismo hasta los tiempos de la Unión Soviética (la Madrecita Rusia).

Para Kissinger, Rusia siempre ha desempeñado un papel único en el contexto internacional, en especial lo concerniente al equilibrio europeo-asiático. Todo lo contrario, a la opinión del académico y ex asesor de ex presidente Carter, me refiero a Brzezinski; según él, Rusia después del desplome de la Unión Soviética, cayó en “UN AGUJERO NEGRO” (Capítulo 4, El Gran Tablero Mundial, Paidós, Buenos Aires, 1998). Rusia tendría que conformarse en ser una potencia regional de segundo orden en el escenario internacional.  Error.

Para Brzezinski, cito: “La desintegración de ese Imperio fue acelerada por el fracaso general socioeconómico y político del sistema soviético…el mundo asistiera perplejo a la aparentemente repentina autodestrucción de la Unión Soviética”. Creo que el nombrar a Rusia “Agujero Negro”, irónicamente, tendría más que ver con la cosmología, que con la geopolítica que utiliza Brzezinski. ¿Qué es un “agujero negro”? “Un agujero negro es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal, que ninguna partícula – ni siquiera la luz- puede escapar de él” (https: es.wikipedia.org).

Veamos entonces un poco de historia, según nos relata Kissinger; cuando el poderoso imperio de Carlomagno se fracturó en el siglo IX, las tribus eslavas, descendientes de los vikingos, crearon una confederación y tomaron como su sede central, la hoy capital de Ucrania, Kiev. Esto nos explica en cierto sentido como los rusos ven a esa Ucrania como parte de su territorio patrio. No olvidar que el poderoso Leonid Brezhnev, después de Stalin no hubo otro líder soviético con tanto poder y mano de hierro; recordar la “doctrina Brezhnev” (la soberanía limitada, aplicada a Checoeslovaquia).

Después de dos siglos de sometimiento a las invasiones mongolas (1237-1480), finalmente impusieron su liberación en el ducado de Moscú, más orientado a una forma rígida de Estado al modo del Oriente, mientras Europa Occidental entraba a la era moderna. Con la entrada de la dinastía Romanov en el siglo XVII. Pero, Rusia con esta dinastía ambicionaba la expansión, es conocida las palabras de un canciller del zar Alejandro, después de la Paz de Westfalia, cuando se le convino a dar a conocer la posición rusa: “Expandir el Estado en todas las direcciones, esta es la función del Ministerio de Asuntos Exteriores” (2).

Aquí quedo algo muy claro, el expansionismo ruso siempre ha estado y está presente. Merece atención el zar, que, para los rusos, aún en la era soviética era popular, Pedro el Grande – como para cierto sector ruso en la actualidad, lo es Stalin-. Pedro el Grande, fue el arquitecto de la occidentalización de Rusia. Este zar, desde joven se percató del atraso en que estaba sumida Rusia en comparación con Europa Occidental. “Separar al pueblo de sus viejas costumbres asiáticas e instruirlo para que se comporte como todos los pueblos cristianos de Europa” (3).

Él buscó una salida europea por el mar Báltico y a fuerza de un gran trabajo, con grandes pérdidas humanas y tremendo tesón fundó una nueva ciudad, que sería la hoy bella San Petersburgo (en algunos momentos convulsos e históricos llamada Petrogrado y Leningrado).

Es Pedro el Grande, el que inclino Rusia hacia Occidente, pero siempre enseñando y mostrando sus intenciones de pasar e integrar el club de las grandes y poderosas potenciales occidentales. A partir de ahí había que respetar a Rusia y su espacio geopolítico. Hay que tener presente el factor religioso de la Iglesia ortodoxa rusa, que va a entender prontamente el camino trazado por este zar.

Aquí no podemos olvidar a Catalina la Grande, de origen prusiano, autocrática y reformista; abolió el Host de Zaporiyia, el reino cosaco lo que hoy sería la Ucrania central. Es la expansionista del Imperio. Llevó cultura, arte, ciencia y otros adelantos al imperio. Para ella el poder debía ser absoluto, de lo contrario, de no aplicarlo, Rusia se hundiría, otra manera de gobernar, sería la ruina total.

Según el periodista Mañueco, los gobernantes soviéticos, no tuvieron un gran poder unipersonal, salvo Stalin; pero esto no es así totalmente. Tenían que buscar el consenso de los otros líderes del PCUS.

Stalin tuvo un poder absoluto, el politburó del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) era una máscara del llamado “centralismo democrático”. Lenin guardó las formas de ese tipo de actuación democrática. Stalin persiguió y purgó a muchos camaradas de su entorno. No se le podía contradecir. Incluso encarceló a la esposa de Molotov, uno de sus hombres de “confianza”, por el sólo hecho de ser judía y una potencial espía. Algo permitido por Molotov. No salió de la cárcel hasta que Stalin muriera.

Hay que destacar el liderazgo de Nikita Jrushchov, quién sucedió a Stalin como primer secretario del PCUS. Él fue el líder de una etapa muy difícil de la Guerra Fría. Metió los tanques en Hungría, levantó el Muro de Berlín y llevó al mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial, con la Crisis de los Misiles cubanos. Esto último le costó en la práctica su destitución; fue reemplazado por una “troika”, Leonid Brezhnev (Secretario General del PCUS), Alexei Kosygin (Primer Ministro) y Nikolái Podgorni (presidente del Presídium del Soviet Supremo). Hasta que los tres poderes pasaron a Brezhnev, quien después de Stalin ha sido el dirigente soviético que más poder concentró, él implemento la ya mencionada “soberanía limitada” en 1968 a la República Socialista de Checoeslovaquia. La invasión a Afganistán, y enfrentar a la dureza impuesta en la última parte de la Guerra Fría, por Reagan, Juan Pablo II y la señora Thatcher. Gobernó la sociedad soviética con mano de hierro. Los dos líderes soviéticos que le sucedieron Yuri Andrópov y Konstantín Chernenko, duraron muy poco, la muerte les sorprendió. Eran parte de la gerontocracia y sus vidas ya eran limitadas. Tuvo que venir un “joven de 50 años”, un delfín de la nomenclatura. En realidad, llegó para acabar con el viejo sistema, totalitario, para una población cansada y agotada de las limitaciones y la censura.

Surge la figura del disidente comunista, Boris Yeltsin, conocía el sistema y sus debilidades. Se amisto con Occidente, en especial con Estados Unidos. Entregó hasta los archivos del archi famoso del KGB.

¿Cómo llego Putin? Se alinearon las estrellas. Su educación soviética, pionero y komsomol (joven comunista), es algo importante para entender a Vladimir Vladimirovich Putin. Sin obviar su afiliación al PCUS, condición esencial para pertenecer al KGB, Comité Estatal para la Seguridad (hoy FSB). Después de su desengaño en el KGB, en donde él pensaba ser enviado a un país de Occidente importante (EE.UU., Reino Unido, Alemania Federal entre otros), va a ser enviado a la ciudad de Dresde, perteneciente a la antigua y desaparecida República Democrática de Alemania. Allí no había la actividad que todo oficial de inteligencia exterior espera.

Si él hizo alguna tarea importante fue reclutar para la KGB a un teniente de la STASI (la temida policía secreta alemana oriental) Klaus Zuchold, y montar a través de éste, una red de informantes para Moscú de 15 agentes. La cual fue desactivada rápidamente cuando este teniente desertó a Occidente. Cuando vino el desplome del socialismo en Alemania oriental. Putin tuvo que destruir documentos y hacer frente a multitudes de alemanes que quisieron tomar la sede el KGB en Dresde. Incluso andaba con documentos secretos encima cuando el incinerador de dicha sede se recalentó y explotó de tanto uso.

¿Cómo entró Putin al KGB? Desde joven estaba fascinado con un serial televisivo que recreaba las aventuras y pericias de un oficial de inteligencia soviético en la Alemania hitleriana; una especie de “James Bond” a la soviética. En su primer intento no pudo entrar a dicho órgano de inteligencia; no estaba capacitado profesionalmente. Alguien le aconsejo estudiar Derecho. Se matriculó en la Universidad Estatal de Leningrado. Es allí donde conoce a un profesor que va a jugar un papel crucial en el destino de Putin, nos referimos a Anatoly Sobchak, que se convierte en un político reformista, en los días que la Unión Soviética comienza a derrumbarse. Al regresar a la ex URSS, Putin busca a su ex profesor, y éste lo lleva con él a la Alcaldía de Leningrado en donde Sobchak había sido elegido alcalde. Anotamos que el futuro presidente de Rusia, trabajaba en el ayuntamiento, pero seguía perteneciendo al KGB como teniente coronel. Sobchak, no le sorprendió, pues los contactos de su ex alumno le servirián para sus ambiciones políticas.

Putin, desde el ayuntamiento de San Petersburgo, comenzó su carrera meteórica hacia el Kremlin del “Zar Boris” (Yeltsin); él pertenece a una generación de jóvenes nacido durante la Guerra Fría, cuando ya la URSS era la segunda potencia militar más fuerte del planeta. Formado bajo el espíritu patrio desde pionero, komsomol (joven comunista) y después miembro del PCUS. Esta generación tiene una visión diferente a las dos generaciones que le antecedieron. La de Lenin, Trotsky, Bujarin, Molotov y Stalin fueron los fundadores del sistema soviético; Kruschev, Brezhnev, Suslov, Kosygin y otros los constructores del modelo socialista soviético. La generación de Putin era la llamada a mantener a la URSS como la gran potencia en el escenario internacional. La caída de la Unión Soviética, para ellos fue un trauma.

Es por eso que Putin califica este hecho histórico como una desgracia geopolítica para Rusia, junto a la venta del Zar Alejandro II, por unos 8 millones de dólares. Una bagatela. De no ser así, América no sería para los americanos (Doctrina Monroe).

Entre un grupo de exmiembros del KGB de San Petersburgo, algunos ex condiscípulos de la Universidad Estatal de Leningrado (como Dimitri Medvedev) y los nuevos oligarcas que se mantuvieron fiel al nuevo mandamás, el “Zar Vladimir”; además la camarilla del partido Rusia Unida, agrupación que obedece los dictados de Putin en la Duma, el parlamento ruso.

El control de los medios de comunicación y de todos los opositores son controlados, encarcelados y hasta se plantea el asesinato, con los medios y métodos del trabajo de inteligencia. Recordar que el entorno de Putin son hombres del antiguo KGB, ellos saben cómo controlar el poder en lo interno, y en el plano internacional conocen perfectamente como es el juego operativo del espionaje.

El único compromiso que tuvo Putin, para que Yeltsin lo designará su sucesor, era cuidar de él y la “familia” (el círculo sanguíneo y amigos allegados en la corrupción). Esto lo va garantizar Putin desde el primer día de su mandato. Lo que han sido jefes de él, siempre han valorado su lealtad.

Su formación, su carácter y su capacidad para conspirar en la sombra lo han llevado al lugar que ocupa, sin olvidar su círculo íntimo. Algunos analistas subestiman a Vladimir Putin; creo que la personalidad del autócrata del Kremlin es más compleja de lo que se opina sobre él.

Frente a la guerra contra Ucrania, soy de la opinión que podría ser muy larga y cruenta. No olvidar la segunda guerra de Chechenia y los métodos utilizados por el “Zar Vladimir” en esa acción bélica. Putin está consciente que Zelenski es un instrumento de Estados Unidos, y cuando habla y toma decisiones lo hace en ese sentido. NO justifico, más bien condeno la invasión. Pero debemos de analizar el tablero geopolítico.

Los vecinos de Rusia, saben que viven dentro de un “agujero negro”, ¿quién escapa de él? Ni la luz se escapa. Eso es el fatalismo geopolítico cuando se es vecino de las grandes potencias. ¿Preguntarle a México, y las anexiones que sufrió? Pero hay que hacer todo lo posible para que se llegue un alto al fuego, que se llegue a un arreglo; y que los “vilipendiados” de siempre, los ciudadanos comunes dejen de sufrir. Un chance para la paz.

Finalmente, debemos tener presente que el super continente europeo-asiático, es dominado por dos colosos: el “Oso ruso” y el “Dragón chino”. Por lo que en la geopolítica rusa y china y la alianza Moscú- Beijing, Europa es una península. Sólo Estados Unidos es el muro de contención y el gran enemigo. Es por eso que a Putin no le interesa que Ucrania entre a la Unión Europea, pero si a la OTAN, que sería tener más cerca las fuerzas armadas occidentales encabezadas por Estados Unidos, por más que los actuales cohetes con armas nucleares pueden estar en minutos sobre las ciudades rusas.

La geopolítica actual está muy complicada, no sólo es el problema ucraniano y de toda Europa frente a Rusia, ya que ésta tiene la potencialidad ella sola de enfrentar a todos los europeos, incluyendo alemanes y franceses; sino que además tenemos el problema de Taiwán que es una espina clavada a China; el tema no resuelto de la península coreana. También las nuevas alianzas en América Latina con Rusia y China, que es un retroceso geopolítico de los Estados Unidos. Con la victoria del señor Petro en Colombia, sólo faltaría un triunfo de Lula en Brasil, para que los países más importantes de la región formen un escudo de la izquierda, junto a países pequeños como Honduras, Nicaragua y las islas francófonas y anglófonas del Caribe que se han distanciado de Estados Unidos, sin olvidar la “traviesa” y pequeña Cuba, el dolor de cabeza de los estadounidenses hace más de seis décadas. Es por eso que Putin y su aliado Xi Jinping, no han parado su avance por varios frentes (políticos, militares, económicos y comerciales entre otros) en Latinoamérica.

La geopolítica del “Zar Vladimir” es a largo aliento y con una mirada global. Soy de la opinión que ningún gobernante ruso ha tenido más poder que él; no sólo político, sino militar y diplomático, unido a la segunda potencia económica, China, que también tiene sus propios intereses, pero ambos poseen coincidencias comunes. Estados Unidos y sus aliados no son suficientes, para enfrentar a estos dos colosos y sus tradicionales y nuevos aliados, además de los potenciales que puedan unírseles.

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