Pata Amarilla Pata Amarilla

LA MADRE DE LOS CORDEROS

3 min de lectura

¿Cómo llegamos a esta crisis política? ¿Cómo vamos a salir de ella? ¿Cómo recuperamos el sentido del interés público ante la descomposición de toda la clase política? Nuestra hipótesis es que el origen de la actual crisis está en el predominio en los últimos años de los intereses de los agentes de la República Empresarial por sobre el interés público que defienden los verdaderos servidores públicos que existen (todavía) en el Estado.

Los representantes de la República Empresarial asumen la mala práctica del copamiento del Estado (del que habla el Dr. Francisco Durand), normalizando el privilegio y el fenómeno de la “puerta giratoria”, lo que distorsiona luego la toma de decisiones de un Estado que debe estar al servicio del interés público. Cuando dejan ministerios, organismos reguladores y altos tribunales, se alojan en las grandes empresas, o viceversa. Con su actuar no solo ensombrecen el espacio empresarial, sino que le restan toda legitimidad para presentarse luego como agentes que contribuyen al desarrollo. Esto, sin contar que toman con desdén los instrumentos que deben guiar las decisiones del sector público nacional: el Plan Bicentenario, el Ceplan o el  Acuerdo Nacional.

Durante el gobierno ”Ppkausa” del 2016 al 2018 vivieron su momento estelar. Representantes de la República Empresarial no solo ocuparon las más importantes posiciones en el Ejecutivo en ministerios claves, bajo la categoría de “tecnócratas”, sino que fueron hostiles y desconfiados con verdaderos servidores públicos. Un ejemplo de ello fue cuando permitieron el maltrato y censura injustificada del entonces ministro de educación, Jaime Saavedra, funcionario de un perfil también tecnócrata, pero que se distingue por la orientación de sus objetivos: estar al servicio de los fines que persiguen las instituciones, y no de objetivos de intereses privados o de los grandes grupos empresariales. Finalmente, la ignorancia, ineptitud e impericia de estos agentes de la República Empresarial en la práctica política real, terminó por causar la implosión del gobierno del que eran parte.

Varios de los actuales actores políticos construyeron su imagen pública justamente durante las crisis generadas por los agentes de la República Empresarial de esos años. Si bien la situación política actual no es igual a la que teníamos cinco años atrás, y los poderes empresariales no se encuentran en condiciones de poder influir dentro del Ejecutivo como hasta hace no mucho, no han renunciado a la búsqueda de alianzas orientadas a intereses particulares y puntuales.

¿Qué hacer en un escenario tan complejo? En primer lugar, debemos ser capaces de diferenciar a los agentes y aliados de la República Empresarial, de los verdaderos funcionarios comprometidos con las políticas y el desarrollo del país. Los hay en muchos ministerios y oficinas públicas. Para evitar perder estos buenos servidores debemos impulsar la existencia de una verdadera carrera pública meritocrática. El Estado debe recuperar su autonomía del Poder Económico, y encaminar nuestro país hacia una Repúbilica de ciudadanas y ciudadanos. Los intereses de la República Empresarial no pueden marcar la salida a esta crisis, ni disfrazándose a través de nuevos agentes o actores que representan sus intereses.

Eliana Carlin
Escrito por

Eliana Carlin

Columnista en Pata Amarilla.

Ver más artículos de Eliana Carlin →

Deja un comentario

Pata Amarilla Stream
En todas las plataformas