Gobernar, según su primer significado admitido por la Real Academia Española (RAE), es ejercer la dirección, la administración y el control de un Estado, ciudad o sociedad. Frente a ello, y viendo lo que ocurre hoy en el Perú, la pregunta es quién realmente gobierna en nuestro país.
Veamos que hace cada quién. El presidente Castillo parece estar involucrado en una inagotable recurrido por todo el país para intentar fortalecer su figura, y, de costado, poder tener sectores a movilizar si desde el Congreso se insiste con una vacancia ya desgastada, o va con los supuestos de antejuicio o de un juicio político.
Varios ministros, más que responsables de su carteras, se han convertido en defensores del presidente, y eso lo demuestra el bajo nivel de ejecución de sus presupuestos, con perjuicio para todas y todos nosotros.
De otro lado, si bien el Congreso en un modelo presidencial no debería gobernar, si le toca ser un contrapeso adecuado a la autoridad gubernamental, y, además, asumir las otras funciones que le corresponden ( representación, legislativa, presupuestaria y cuasijurisdiccional).
Los grupos que le conforman estén muy lejos de ser los partidos políticos de antes, sino en muchos casos parecen cascarones para la protección de determinados grupos de interés. Su debate con el gobierno va por su intención, más o menos acentuada de destituir a Castillo, pero, fuera de ello, sus resultados a nivel legislativo, por ejemplo, dejan muchísimo que desear.
Y si tomamos en cuenta lo que sucede en la mayoría de razones y municipios del Perú, la pregunta sobre quién gobierna en nuestro país toma entonces alcances casi trágicos. El problema es la factura es lo que eso nos va a pasar: el desmontaje de la carrera pública en función del mérito, hace imposible el cabal diseño y ejecución de políticas públicas, y hace cada vez más difícil materializar lo previsto para realizar a lo largo del país.
No hemos superado los efectos de la crisis sanitaria y la consecuente crisis económica; y, por último, la grave crisis alimentaria que empieza, y para la cual recién con atraso estamos buscando enfrentar, nos podría llevar a situaciones hoy impensables.
Falta aquí añadir factores como los que puede ocasionar la libertad de Antauro Humala, o los indisimulables casos de corrupción que cada vez se hacen más notorios. Eso lo dejo para un próximo texto.
Lo cierto es que, tal como estamos hoy, querido (a) lector (a), se siente que ahora no se hace política, sino en muchos casos negocios, y queda sin contestar la pregunta sobre quién gobierna en el Perú. Me temo que ya varios sabemos ahora la respuesta.