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Un gringo en Chiclayo, un Papa en Roma

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Un joven sacerdote norteamericano llega al Perú. Su nombre: Robert Prevost. Descubre lo que para él es el genuino mensaje de Cristo y de la Iglesia que fundara: atender a los desvalidos, ayudar a quienes más lo necesitan.

Robert Prevost, es, ahora, el Papa León XIV. El reciente libro de Santiago Roncagliolo, El pastor y los lobos, nos cuenta esta sorprendente historia: cómo un misionero gringo, trabajando en los más apartados lugares del Perú, con el transcurrir del tiempo se convierte, primero en Obispo de Chiclayo, luego en Cardenal, para terminar siendo ungido el sucesor de San Pedro.

Roncagliolo lo hace con su prosa clara y precisa, y acreditando con solvencia cada etapa del cura Prevost: su trabajo de misionero al comenzar y de pastor de la Iglesia en el tiempo, van caracterizando al personaje, auténtico y firme creyente del mensaje de Jesucristo. Pero ¿qué nos relata Roncagliolo? El carácter reservado de Prevost, su habilidad para enfrentar los más acuciantes problemas de la Iglesia y la valentía con la que lo hizo, despertaron atención, entre ellas la del propio Papa Francisco.

Prevost fue un artesano en el desmontaje del aberrante grupo del Sodalicio de Vida Cristiana, organización fundada en el Perú con fines religiosos que terminó convirtiéndose en una de las más crueles expresiones del abuso sexual contra menores y otras atrocidades que amenazaron seriamente la credibilidad de la Iglesia Católica. El Papa Francisco toma conciencia de esta cruda realidad. Se persuade de que la política de encubrimiento históricamente ejercida resulta insostenible: había que terminar con este flagelo, tan terrible que se vuelve incomprensible seguir tolerándolo en una entidad que reclama ser heredera del mensaje de Cristo. El obispo Prevost es quien lidera la investigación acerca de la anormal vida del Sodalicio en la iglesia peruana, cuya contundencia determina que el Papa Francisco ordene su disolución.

La fresca y accesible escritura de Roncagliolo matiza con acierto todos los avatares, acechanzas y peligros que tuvo que sortear el obispo Prevost para llegar a la conclusión que finalmente acogió el mismo Papa para expulsar a los sodalicios de la Iglesia.

De esa experiencia a convertirse en Cardenal y después en una especie de ministro de los obispos del mundo en el Vaticano, Prevost ingresó a la lista de los eventuales sucesores de Francisco. Y así ocurrió. En el relato, Roncagliolo desliza varias hipótesis, algunas maniobras y otros cálculos que se mueven entre la intriga y la conveniencia. Pero hay una, mística, derivada de la fe y a la vez verosímil: fue el Espíritu Santo quien se hizo presente en la votación para nombrar al Papa León XIV.

Al mejor estilo de Vargas Llosa, el libro de Roncagliolo trae más: historias personales, experiencias infantiles, frustraciones juveniles, desgracias familiares, interrogantes acerca de la fe, todas entrecruzadas con el sorprendente recorrido del sacerdote gringo afincado en Chiclayo hasta convertirse en el Papa que es hoy.

Se lee como una novela, pero incomoda como una verdad. Ese es su mérito.

Fernando de la Flor Arbulú
Escrito por

Fernando de la Flor Arbulú

Columnista en Pata Amarilla.

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