Redacción Pata Amarilla
El nuevo Parlamento también tendrá una mayoría precaria. A nueve días de la elección de la mesa directiva del Congreso, no hay números redondos a la vista. Varias negociaciones al interior de las bancadas indican que hay tantos problemas dentro como fuera. Ni mayoría numérica, ni mayoría política por ahora.
Como se había anticipado, el nuevo Congreso enfrenta sus primeras dificultades. La dispersión electoral del 12 de abril ha empezado a pasar la factura. Las 9 bancadas y 10 grupos políticos (el Partido Morado tiene 3 legisladores y no puede formar bancada) no tienen el suficiente número de integrantes para convertirse individualmente en el centro de atracción de apoyos. Hasta ayer se realizaban negociaciones alternativas en medio de un clima de división de algunos grupos parlamentarios. Casi todos negocian con casi todos.
En lo formal, el Congreso está repartido en tres bloques. El de derecha con 43 escaños (Fuerza Popular 24, Avanza País 7 y Renovación Popular 12); la izquierda con 42 (Perú Libre 37 y Juntos por el Perú 5); y el centro con 39 (Acción Popular 16, APP 15, Somos Perú 5 y P. Morado 3). Una bancada (Podemos, 5) y un legislador apartado de su bancada (Valer), sin clasificación formal por ahora.
Los formal parece que no está funcionando. En la realidad, en la derecha se diluye la candidatura de Jorge Montoya por su desastroso desempeño luego de la segunda vuelta, especialmente por su llamado a desconocer los resultados de las elecciones, en tanto que Avanza País sostiene que la presidencia no debe recaer en Fuerza Popular. Es probable que este bloque renuncie a una candidatura propia.
En el centro, APP insiste en una lista equidistante de Perú Libre y el fujimorismo y ha realizado reuniones con ese propósito, aunque en Acción Popular la mayoría de legisladores cree que la gobernabilidad exige que Perú Libre participe en la mesa directiva y no están convencidos de las posibilidades de su candidata Maricarmen Alva que pertenece a la tendencia encabezada por Alfredo Barnechea.
En la izquierda, Perú Libre, primera minoría parlamentaria, en su pretensión de participar en la mesa directiva del Congreso, y eventualmente presidirla, ha recibido el respaldo de Juntos por el Perú, Podemos, el legislador Valer expulsado de Renovación Popular y de varios legisladores de AP, algunos de los cuales ha hecho pública su adhesión. José Luna, lider de Podemos, se ha reunido con Pedro Castillo, mientras que Somos Perú cree en la posibilidad de una directiva mixta donde Perú Libre, AP y APP estén presentes.
Por ahora, ninguno de los tres agrupamientos alcanzaría los 66 votos requeridos para obtener la mayoría absoluta y hacerse de la dirección del Congreso. A esto se agrega la división interna de tres bancadas, Perú Libre, Acción Popular y Renovación Popular.
En Perú Libre el problema reside en la insistencia del sector “cerronista” de imponer a Waldemar Cerrón, una candidatura que no ganaría suficientes apoyos, por lo que en los últimos días ha surgido la postulación de la abogada tacneña Betssy Chávez. En el partido oficialista tienen otras diferencias, una de las cuales se debe al temperamento radical de algunos legisladores que, según varios consultados, ahuyentan por la forma y el fondo de sus expresiones.
Acción Popular arrastra al Congreso la fractura de los últimos años. El sector provinciano liderado por Jonhy Lescano y Mesías Guevara disiente del desempeño de Barnechea y de los líderes que consideran “limeños” y “entregados al fujimorismo y al golpismo”. Conforme estos acentúen su cuestionamiento a los resultados electorales, será menos posible que AP vote unido en la elección de la mesa directiva.
En Renovación Popular, se hace sentir el intervencionismo de Rafael López Aliaga, y más de un legislador preferiría concentrarse en su agenda en lugar de insistir en una relación con Fuerza Popular que -sostiene una legisladora consultada- el 29 de julio dejará de ser apoyada en sus reclamos electorales.
Aún es posible la opción centrista, aunque es cada vez más difcil de alcanzar. Para ello, la bancada de AP debe mantenerse unida, no insistir en incluir a Perú Libre en la mesa directiva, y avenirse al esquema de la equidistancia planteado por APP.
Si ninguno de los bloques progresa en acumular votos, es probable que se presenten solo dos candidatos. Fuerza Popular y Renovación Popular renunciarían a una candidatura propia y respaldarían a Roberto Chiabra de APP. Este aún no ha sido nominado, pero parece una carta atractiva para otras bancadas. Ex ministro de Defensa y militar en retiro, a diferencia de su colega marino de Renovación Popular, se ha mantenido moderado y cauto. Para que su candidatura gane se necesita que APP, Renovación Popular, Fuerza Popular y Avanza País voten cerradamente (58 votos) y que por lo menos 8 legisladores de AP lo respalden. Así, esta opción se lograría a costa de la división de una bancada. En esa eventualidad, la ex fiscal Gladys Echaiz se mantendría en APP, contra los rumores de los últimos días.
La otra candidatura vendría de la izquierda hacia el centro, de un legislador (a) de Perú Libre o de AP (se menciona a Ilich López) y tendría que ser respaldado por Perú Libre, Juntos por el Perú, Somos Perú, Podemos, el Partido Morado y el congresista Valer (56 votos), y por lo menos por 10 legisladores de AP. También en esta opción, la victoria se lograría a costa de la división de una bancada.
Las posibilidades de hacer una mayoría en el nuevo Congreso depende por ahora de los números y es probable que se necesite de dos votaciones o más para elegir a la mesa directiva. Pero, no solo son números. Las opciones conservadoras no cuajan especialmente porque algunos de sus voceros, internos y externos, insisten en hacer del Parlamento un frente opositor extremo contra el Gobierno de Castillo, mientras que las posibilidades de Perú Libre de acumular apoyos depende principalmente de un tratamiento realista de la oferta electoral de la Asamblea Constituyente, que debe ser postergada.