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jueves, mayo 23, 2024

CIEN NOCHES de Luisgé Martin

Es una obra díscola y subyugante, transita entre la sexualidad, la conducta humana y el erotismo. Una voz femenina es la que relata las varias historias que encierra el libro, el cual mereciera el Premio Herralde de Novela del año 2020. Luisgé Martin, el autor de “Cien noches”, nos sorprende al haber logrado en la enigmática narración de Irene, la oculta protagonista, la combinación de las singulares experiencias que contiene la novela.

Irene es una joven española proveniente de una tradicional y acomodada familia de Madrid, quien decide ir a estudiar psicología a la universidad de Chicago, en Estados Unidos. Siempre tuvo curiosidad acerca del comportamiento humano: qué los motiva a ser como son, cuáles son los estímulos que reciben y atienden y, principalmente, a qué obedecen los gustos eróticos y propia sexualidad. La narradora aprende de la vida real. Lo hace deliberada y planificadamente: se dedica a una desenfrenada práctica sexual. Irene se convierte en una cultora del erotismo pero sobre todo de la promiscuidad, empezando con uno de sus profesores de la facultad, bastante mayor que ella, aún joven estudiante, a la cual inicia en la búsqueda de más placeres y mejores experiencias. Va asimilando el aprendizaje.

Luisgé Martin desarrolla tan bien la historia que el libro se convierte en un imán. Y no es para menos: referirse explícitamente y sin tapujos a la sexualidad y al erotismo, guardando las buenas formas literarias, siempre resulta atractivo. Octavio Paz, el Premio Nobel de Literatura mejicano, en célebre frase dijo: “que el erotismo es la inteligencia del sexo”. Luisgé Martin en “Cien noches” lo demuestra.

Irene tiene un encuentro casual con Adam, un atractivo y acaudalado empresario norteamericano, con quien inicia una relación que se mantendrá en el tiempo aunque sin mayor compromiso pero sí con mucha curiosidad. Ambos declaran no estar enamorados uno del otro, no obstante sentir una intensa y reciproca atracción. El deseo puramente carnal explica esa pareja.

La curiosidad de Adam por la sexualidad lo lleva a realizar una investigación para confirmar, o no, la fidelidad conyugal. Contrata un séquito de detectives privados que estudian la vida de más seis personas en los Estados Unidos, entre hombres y mujeres, para determinar si son fieles en su matrimonio tal cual lo habían declarado.

En los encuentros íntimos de Irene y Adam van intercambiándose los avances de la investigación, la cual concluye que en la mayor cantidad de los casos la gente había mentido, que eran infieles.

La investigación también aporta un dato interesante, que le da sentido a la infidelidad conyugal comprobada: “el amor erótico entre dos personas dura como máximo cien coitos. Cien encuentros. Cien noches. A partir de esa cifra, todo es previsible y ordinario.”

Las citas de estos dos amantes deshumanizados, Irene y Adam, siempre en hoteles de boato y lujo, acompañados de mucha desinhibición sexual y no menos placer, son relatadas con exquisitos detalles que las convierten en islas singulares en la historia.

La novela entremezcla una historia de amor auténtico pero frustrante de Irene. Se enamora de un joven argentino dedicado a la música, de enigmática conducta y vocación neurótica, con extraños antecedentes familiares. La relación es tóxica pero aun así Irene persiste. Hay droga, violencia, desapego, vicios, todo lo que hace que cualquiera abandone ese tipo de vida, pero Irene se mantiene. Se confiesa a si misma que  es el amor el único capaz de producir ese tipo de conducta, ese enfermizo acompañamiento, ese incomprensible vínculo. Reconoce entonces que siempre ha estado enamorada de Claudio, ese desquiciado y perdido chico argentino.

Pero la novela de Luisgé Martin trae otros ingredientes sorpresivos: Irene, como se ha anticipado, tenía también una gran curiosidad por la conducta humana. Se dedica entonces a la investigación criminal y a descubrir culpables de casos extremos y difíciles. Contribuyen a la vitalidad de la novela: no desconcentran la historia pero sí la desconciertan.

“Cien noches” es pues, una novela con un mosaico de historias en las que se combinan los impulsos sexuales, los deseos eróticos, las anomalías humanas y algo de amor.

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