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jueves, enero 20, 2022

Negro, Rojo, Amarillo y Verde

Alemania no es uno de los principales socios comerciales del Perú. El Perú tampoco es uno de los socios comerciales principales de Alemania. Y, a pesar de ello, lo que sucede en Alemania —como las elecciones parlamentarias llevadas a cabo ayer— interesa, principalmente, por dos razones. La primera de ellas, es que Alemania tiene una manera de hacer las cosas que se refleja en una percibida eficiencia institucional y empresarial que es valorada por los peruanos como un modelo a seguir. La segunda razón, es que, en cierto aspecto, el Perú sí es un socio de interés comercial para Alemania, y por ello, también para un sector de la sociedad peruana que —desde una perspectiva particular— se beneficia de ello: el sector medioambiental.

 

El Ministerio Federal para la Cooperación y el Desarrollo Económico alemán (BMZ), estableció un modelo de cooperación que incluye los llamados socios globales, a los cuales ofrece “cooperación constructiva, experiencia en políticas de desarrollo, experiencia técnica en muchos sectores relevantes, personal calificado, numerosos instrumentos de cooperación financiera y técnica, organizaciones ejecutoras competentes y actores no estatales fuertes en economía, ciencia y gobernanza.” De acuerdo al BMZ, Alemania elije a los socios globales guiado por sus intereses y valores. Estos socios incluyen a Brasil, China, India, Indonesia, México, Perú, Sudáfrica y Vietnam. Los criterios de elección se basan principalmente en “sus economías significativas y mercados nacionales; vastos territorios y grandes poblaciones; una base financiera sólida; y una enorme abundancia de recursos como bosques tropicales, biodiversidad o materias primas.” Además, el BMZ destaca que el “pronunciado poder económico se relaciona con sus emisiones de gases de efecto invernadero.” En base a ello, el gobierno alemán deriva un interés especial hacia bienes públicos globales —muy presentes en países del sur global—, especialmente aquellos relacionados a la protección del clima y la preservación de la biodiversidad.

 

La composición de los países que conforman los llamados socios globales de Alemania parece contener una contradicción bastante evidente, pues la diferencia entre el Perú y los demás países que la conforman es particularmente marcada, salvo en lo que respecta a los aspectos relacionados a la conservación medioambiental, en donde el Perú sí destaca por su amplia biodiversidad, recursos naturales y cobertura forestal. Sin embargo, es en este asunto en el cual, sobre todo tomando en cuenta la cuantía de la inversión alemana, se esperarían resultados más positivos. Actualmente el sector medio ambiente ocupa la mayor cantidad de la inversión en cooperación por parte del gobierno alemán en el Perú.[1] Esto se traduce en que muchas de las acciones importantes relacionadas a la lucha contra el cambio climático y la conservación de los ecosistemas, se lleven a cabo compartiendo intereses con Alemania. Esta es quizás una razón que influye en que el sector medioambiental en el Perú mantenga sus políticas a pesar de las tendencias de los gobiernos cambiantes, lo que también refleja las pocas variaciones en los resultados que esas mismas políticas parecen buscar. Por ejemplo, la tasa de mortalidad por contaminación se ha mantenido estable en décadas, la tasa de deforestación entre 2008 (cuando se creó el Ministerio del Ambiente con apoyo de la cooperación alemana y la presencia de Ángela Merkel) y 2020 prácticamente se ha duplicado, y más del 60% de los conflictos en el Perú tienen un componente medioambiental.

 

Hasta el momento en que escribo el presente artículo, el conteo de los votos de las elecciones en Alemania parece dar como ganador con un apretado margen al Partido Socialdemócrata (SPD), seguido por la alianza entre los conservadores Unión Democrática Cristiana (CDU) y Unión Social Cristiana de Baviera (CSU). En el tercer lugar quedaron Los Verdes, que hasta hace pocos meses tenían mejores perspectivas en las encuestas. Los siguen, casi empatados, el Partido Democrático Libre (FDP) y la extrema derecha representada por la Alternativa para Alemania (AfD). El alto porcentaje obtenido por este último (cerca de un 10%) dificultaría la creación de alianzas. También vale mencionar que la izquierda más extrema, representada por Die Linke, constituidos en parte por los remanentes del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) que gobernaba lo que era la República Democrática Alemana, están esperando obtener el 5% mínimo necesario para mantener su presencia en el parlamento.

 

En el sistema electoral alemán, es el parlamento quien elije al jefe o jefa de gobierno, que es el o la Canciller. Ángela Merkel ha gobernado 15 años liderando coaliciones de su partido, la CDU, principalmente con el SPD, incluyendo un período con el FDP. Ahora, la CDU parece ser el gran perdedor de estas elecciones, ya que las tendencias indican que el nuevo gobierno sería liderado por los socialdemócratas. Es posible que se haga una coalición entre el SPD y la CDU, pero más probable sería una entre el SPD, Los Verdes y el FDP, la llamada coalición semáforo (por los colores que representan a los respectivos partidos: rojo, verde y amarillo). Menos probable, pero también posible, sería una coalición entre la CDU, Los Verdes y el FDP, en lo que en Alemania llaman la coalición Jamaica (por los colores de la bandera de dicho país son los que representan a esos partidos). Todas estas alternativas tendrían la mayoría necesaria para gobernar. Pero, sin importar cómo se negocien las coaliciones en las semanas que vienen, lo cierto es que en estas elecciones Alemania ha dado un viraje desde la centro-derecha hacia la centro-izquierda, lo que podría implicar algunos cambios que se pueden reflejar en la política de la Unión Europea y que, espero, implique también respuestas a la visión que tienen respecto a la cooperación con países que requieren una transición ecológica, pero que no tienen los medios ni condiciones adecuadas para lograrla.

[1] Según la agencia de cooperación alemana (GIZ), los cinco proyectos medioambientales que lleva a cabo en el Perú implican una inversión de cerca de EUR 50 millones de socios de cooperación. Si se incluyen los dos proyectos relacionados a agua, desagüe y manejo de residuos, esa inversión aumenta en EUR 40 millones adicionales.

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