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martes, septiembre 27, 2022

Construir una autonomía sanitaria

Esta semana ocurrieron eventos en el mundo que nos recuerdan que la pandemia -aunque muchos ya no lo crean- todavía está aquí:  podemos mencionar el aumento de casos en Europa y en Estados Unidos, la declaración de algunas farmacéuticas -como AstraZeneca- del fin de la pandemia, el escandalo de las terceras dosis, y algunos otros. Debo decir, sin embargo, que todos estos problemas -coyunturales- marcan el rumbo que debería llevarnos a la solución para América Latina: el fortalecimiento de la construcción de una autonomía sanitaria, como lo ha mencionado CEPAL.

 

Esta institución emitió un informe que considero debe ser revisado a fondo como referencia para todas las situaciones que tendremos que enfrentar no solo en esta pandemia, sino en muchas otras. El informe se basa específicamente en siete lineamientos de autonomía sanitaria: mecanismos de convergencia y reconocimiento regulatorio; plataforma regional de ensayos clínicos; mecanismos de compra de vacunas a nivel regional; consorcios para el desarrollo y producción de vacunas; flexibilidades normativas para acceder a propiedad intelectual; mecanismos de compras publicas para desarrollar el mercado regional; y, finalmente, sistemas de salud primaria para el acceso equitativo y universal a los medicamentos y servicios.

 

¿Por qué es que las situaciones mencionadas al inicio tienen una gran relevancia en lo que se plantea en este informe para la autonomía sanitaria? Porque como lo dice la propia CEPAL, la región de América latina y el Caribe es distinta a cualquier otra parte del mundo, y en los últimos años se ha mostrado como una zona crucial para la economía mundial.

 

Pongamos como ejemplo la crisis de las infecciones recientes en muchos países de Europa y en Estados Unidos; es probable que ante el aumento de casos, muchos países comiencen a decretar cuarentenas nuevamente, lo cual significará un retroceso en lo ya recuperado en economía y libertades personales; esto es mucho más sencillo de manejar en Europa, porque si bien las minorías son las afectadas, el mayor nivel de desarrollo y el menor nivel de pobreza en estas regiones las hacen diferentes a América Latina.

 

Probablemente nosotros no podremos tomar estas medidas de nuevo, debido al gran porcentaje de trabajadores independientes, que no poseen seguros de salud o desempleo; así, las medidas que pudieran implementarse deberán ser evaluadas desde un punto de vista diferente, integrando la región como un todo.

 

Luego, hablando del control de la producción de medicamentos y vacunas por las grandes empresas farmacéuticas en USA y Europa, entendemos que estas son completamente conscientes al declarar un final de la pandemia, o promoviendo el uso de terceras dosis de una manera muy simplista, desviando la atención de lo que si es importante y obteniendo un gran beneficio monetario al mismo tiempo.

 

Como ha dicho hace poco el director general de la OMS, esto es un escándalo sin precedentes: actualmente se inyecta seis veces más terceras dosis en los países que pueden costearlas, en comparación con las primeras dosis desplegadas en los países de mediano y pequeño ingreso. Esto es un escándalo que da cuenta de lo poco solidarios que podemos ser, y porque necesitamos un mayor desarrollo de la ciencia en la región, para no solo seguir lo que los otros países deciden hacer, sino tomar nuestras propias decisiones, conociendo nuestra realidad y la del mundo. Por otro lado, excepto en los casos de personas inmunocomprometidas, las terceras dosis son un sinsentido que no tiene explicación: sabemos que lo más importante es controlar la circulación del virus, no poner terceras dosis en personas que no las necesitan.

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Este informe toca fibras importantes para crear una autonomía sanitaria, desde marcos regulatorios conjuntos, financiamiento para el desarrollo de ensayos clínicos regionales y compras y producción de vacunas; y no solo vacunas, también medicamentos y negociación por las patentes de los mismos, pues Latinoamérica, además de ser una de las regiones más afectadas por la pandemia, es también una de las que se prospecta que se recuperará más rápidamente de sus consecuencias económica en 2022.

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